Introducción

El 27 de febrero de 1981 en el Teatro Cristallo de Milán, se estrenaron “Io, Ulrike, grido” y  “Accadde domani. Storia di un suicidio impossibile: Moeller” de Franca Rame y Dario Fo. Estos monólogos tienen como protagonistas a dos mujeres revolucionarias: Ulrike Meinhoff e Irmgard Moeller. Ambas fueron miembros de la primera generación de la “Fracción del Ejército Rojo” alemán (una organización de izquierda, que luchaba contra el sistema capitalista y el imperialismo de los Estados Unidos) y, en 1972, fueron arrestadas y juzgadas por diversos cargos de los que se las acusaba.

En nuestro trabajo, pretendemos abordar la memoria: ¿qué se rescata en estos textos?, ¿qué se recuerda y qué se olvida?, ¿qué se dice y qué se calla? ¿qué emociones están puestas en juego? Asimismo, intentaremos desentrañar de qué manera el discurso histórico entra a formar parte del discurso de la ficción y qué intención perseguían los dramaturgos al dar voz a estas mujeres revolucionarias.

Nos proponemos abordar estos textos teatrales tomando como base para nuestro análisis el capítulo “¿De qué hablamos cuando hablamos de memorias?” del libro Los trabajos de la memoria de Elizabeth Jelin. En él, la autora asegura que “abordar la memoria involucra referirse a recuerdos y olvidos, narrativas y actos, silencios y gestos. Hay en juego saberes, pero también hay emociones. Y hay también huecos y fracturas” (17).

Tomaremos, como ejes organizadores de nuestro trabajo –siguiendo a la socióloga argentina– en primer lugar al sujeto que rememora; en segundo lugar, al contenido, lo que se recuerda, y en tercer lugar el cómo y el cuándo se recuerda.

¿Quién recuerda?

Estos dos monólogos están precedidos de una presentación a cargo de la actriz, Franca Rame, que es quien rememora la vida de estas dos mujeres. Realiza una introducción en la que anticipa el tema de que tratarán: el terrorismo y la represión. En esta primera parte, la puesta en escena retoma la estética brechtiana. Al presentar de forma narrativa la historia de las revolucionarias alemanas, invita a la reflexión sobre la situación por ellas vivida y los acontecimientos actuales de su tiempo. Lo dice abiertamente: los autores presentan estos asuntos sobre el escenario con la intención de despertar la conciencia de los intelectuales, que solo reflexionan sobre sus asientos de escritorio, y para sacudir la pasividad general del momento.

Con humor y con ironía, recuerda y ayuda a recordar los acontecimientos sufridos en la cárcel por Moeller y Meinhof. A través de ellos, denuncia las prácticas que se están llevando adelante en Italia respecto del “problema de los terroristas”. Anuncia que no transigen con la “lógica infame de la venganza… con la ideología asesina”[1] (1081), y se valen de estos monólogos para protestar “contra la ley del talión” (1081) que a la violencia responde con más violencia, que a las muertes devuelve más muertes.

¿Qué se recuerda?

En el monólogo “Yo, Ulrike, grito”, se ponen en primer plano los últimos momentos de Ulrike Marie Meinhof, una reconocida periodista de izquierda nacida en Oldemburgo, Alemania, el 7 de octubre de 1934, y fallecida en la prisión de Stammheim, el 9 de mayo de 1976.

Ella formó parte del grupo armado “Fracción del Ejército Rojo” desde sus inicios. Por ser una figura reconocida en el país, puesto que trabajaba en la sección cultural de la revista Konkret, la prensa colocó su nombre junto al de Baader para denominar a este grupo.  Estuvo involucrada en robos a instituciones bancarias y atentados a fábricas y bases militares norteamericanas. Era la encargada de escribir los manifiestos de la banda para dar a conocer su ideología: la formación de una guerrilla urbana con la intención de combatir la explotación de las personas y el imperialismo del sistema capitalista.

En 1972, fue capturada y puesta en prisión hasta 1976, cuando apareció ahorcada en su celda con una toalla. Las condiciones de encarcelamiento fueron extremadamente duras. Atravesó largos períodos de aislamiento total.

En la obra teatral, se recuperan estos acontecimientos padecidos por la protagonista. Con momentos de poético dramatismo, se muestran los horrores sufridos en la cárcel que concluyen con su muerte. Con cruda ironía, aparece la voz de la mujer encerrada en el silencio sepulcral de la celda. Su grito no podrá ser escuchado por esa sociedad “bienpensante” europea. Dice: “Mi grito no los podrá despertar… No se despiertan los habitantes de un cementerio”[2] (1085). Los únicos que podrán oírla, asegura, y en quienes crecerá la rabia, serán los oprimidos de siempre: los trabajadores, los inmigrantes, las mujeres. Todos ellos podrán entender por qué el Estado la mata, tal como a una bruja en “tiempo de brujas”, sabrán que el Estado es un Estado asesino. Afirma que por más que nieguen todo, el pueblo finalmente conocerá lo que intenten ocultar. El Estado pretenderá prohibirlo todo, pero no podrá prohibir que se rían de su “imbecilidad” y que su propia muerte, que pesará tanto como una montaña, sea defendida por cientos y miles de brazos de mujeres que denuncien tanta injusticia.

El segundo monólogo, “Ocurre mañana…”, la protagonista es Irmgard Moeller, nacida en Alemania el 13 de mayo de 1947, quien también fue miembro de la primera generación de la Fracción del Ejército Rojo. Ella fue arrestada en 1972 y encarcelada en condiciones lamentables.

En la obra teatral, se cuestiona el discurso oficial que asegura que, en 1977, intentó suicidarse hiriéndose en el pecho con un cuchillo de cocina. Comienza así: “Me han apuñalado el corazón. Cuatro veces. Querían destrozármelo. Cuando hundían el cuchillo por primera vez, no he podido gritar; se me ha escapado solo un verso, como un suspiro…”[3] (1087)

Ella fue la única integrante del grupo que sobrevivió y quien declaró que las muertes de sus compañeros –Andreas  Baader, Gudrun Ensslin y Jan-Carl Raspe–fueron responsabilidad del gobierno alemán que, en respuesta a las exigencias de liberación del Ejército Rojo, llevaron a cabo la ejecución extrajudicial de los prisioneros.

Se muestra la agonía después de las heridas punzantes que le han infringido. La puesta en escena presenta a una mujer que relata los padecimientos de su cuerpo en el aparente último instante; que sangra, que se asfixia, que oye voces y pasos, que se da cuenta de que están matando a sus camaradas y que, sencillamente, no puede hacer nada porque toda posibilidad de vida ha huido de su cuerpo. Es salvada, finalmente, por un joven médico de quien afirma “no sabe el problema en que ha metido a la policía”, si es que acaso pueda hablar y contar su propia verdad.

¿Cómo y cuándo se recuerda?

“El pasado que se rememora y se olvida es activado en un presente y en función de expectativas futuras” (18), afirma Jelin. Estos acontecimientos históricos son reactivados a través del teatro casi inmediatamente después de sucedidos. Mediante la puesta en escena se recuerdan los hechos acaecidos en la prisión de Stammheim en 1976 y 1977. Se los actualiza en cada representación que lleva a cabo el grupo tanto en Italia como en el resto de Europa.

Los autores se proponen despertar la conciencia sobre estos sucesos nefastos de su historia reciente, mover a la reflexión para que hechos aberrantes como estos no tengan lugar en la posteridad y para frenarlos en el presente de su país.

Conclusión

Para concluir, recurriremos una vez más a las palabras de Jelin quien asegura que:

la experiencia es vivida subjetivamente y es culturalmente compartida y compartible. Es la agencia humana la que activa el pasado corporeizado en los contenidos culturales (…) La memoria, entonces, se produce en tanto hay sujetos que comparten una cultura, en tanto hay agentes sociales que intentan “materializar” estos sentidos del pasado en diversos productos culturales que son concebidos como, o que se convierten en, vehículos de la memoria (37).

Así, el teatro es el vehículo que estos dramaturgos eligen para transmitir la historia y conservarla en una memoria colectiva. De esta manera, estas mujeres silenciadas, aisladas en una prisión y sometidas a los peores tormentos, logran ser escuchadas en cada representación. Sus voces se hacen oír desde el encierro y son liberadas en cada puesta en escena o con cada nueva lectura.

 

Bibliografía

JELIN, Elizabeth. “¿De qué hablamos cuando hablamos de memorias?”. En: Los trabajos de la memoria. Madrid, Siglo XXI, 2002.

FO, Dario & RAME, Franca. Le commedie di Dario Fo. Venticinque monologhi per una donna. Torino: Einaudi, 1989.

Recortes periodísticos:

DE CHIARA, Gianni. “Sara Ulrike Meinhoff, la nuova eroina di Fo”. En: http://www.archivio.francarame.it/scheda.aspx?IDScheda=9314&IDOpera=182

DE MONTICELLI, Roberto. “Dal passato al presente, Misteri buffi dell’osceno” En: http://www.archivio.francarame.it/scheda.aspx?IDScheda=14982&IDOpera=61

GREGORI, Maria Grazia. “Come è ‘oscena’ la storia del mondo!”. En: http://www.archivio.francarame.it/scheda.aspx?IDScheda=15236&IDOpera=61

CALCAGNO, Paolo. “Così hanno suicidato mia figlia e Ulrike Meinhoff”. En: http://www.archivio.francarame.it/scheda.aspx?IDScheda=12219&IDOpera=166 (On-line 19/09/2016)

Videos:

“Ulrike Meinhof, en versión de Silvia Kolbowki”. En: Visión 7 Internacional. https://www.youtube.com/watch?v=QBz7s5ht0Ok

“Yo, Ulrike, grito”, Cortometraje de Karlos Aurrekoetxea. En: https://www.youtube.com/watch?v=VxKggyj2VME

“La banda Baader-Meinhof RAF”. En: https://www.youtube.com/watch?v=fzXVsWoJKII

“R.A.F. – Brigadas rojas”. En: https://www.youtube.com/watch?v=Q6TLoLwembU

[1] La traducción es mía.

[2] La traducción es mía.

[3] La traducción es mía.