Medea sentada sobre una silla.

Un hombre filma sus movimientos tras una cámara.

Solos.

En un estudio algo desordenado.

 

MEDEA

Ya está.

 

HOMBRE

Bien.

 

MEDEA

Cuando usted quiera.

 

Silencio.

 

HOMBRE

Gire un poco la cabeza hacia su izquierda.

 

MEDEA

Sí.

 

Silencio.

 

HOMBRE

Ahora míreme, pero no se mueva.

 

MEDEA

¿Así?

 

Silencio.

 

El domingo estuve en el paseo de San Juan.

 

Silencio.

 

Hacía buen tiempo…

 

Silencio.

 

HOMBRE

Ahora, sus hombros… quiero verlos bien.

 

MEDEA

Enseña uno de sus hombros.

 

Da gusto salir a pasear con este tiempo.

 

Silencio.

 

Había mucha gente.

 

Silencio. Enseña su otro hombro.

 

Jugando, también.

 

Silencio. Sonríe.

 

HOMBRE

Póngase de lado.

 

Silencio.

 

Recójase el pelo.

 

Silencio.

 

Enséñeme su cuello.

 

Silencio. Se recoge el pelo.

 

MEDEA

Los más jóvenes patinan sobre el hielo.

 

Muestra su cuello.

 

Es lo que una espera cuando va por el paseo de San Juan.

 

Silencio.

 

HOMBRE

Ahora, trate de mirarme. Despacio, muy despacio…

 

Silencio.

 

MEDEA

Porque una va a pasear…

 

Silencio.

 

HOMBRE

Eso es.

 

MEDEA

… Y se encuentra con todo esto.

 

HOMBRE

Continúe mirándome.

 

Silencio.

 

MEDEA

La media luz de la tarde…

 

Silencio.

 

HOMBRE

Levante la cabeza un poco.

 

MEDEA

Con emoción contenida. En voz baja.

 

Mi niña…

 

HOMBRE

¿Tiene usted hijos?

 

Silencio.

 

MEDEA

Una hija.

 

Silencio.

 

Pensé que ya lo sabía.

 

HOMBRE

No.

 

Silencio.

 

No me había enterado.

 

Silencio.

 

MEDEA

Pues ya lo sabe.

 

HOMBRE

Desearía que me enseñara los tobillos. Quisiera verlos.

 

Silencio.

 

Veamos.

 

Silencio.

 

Y sus piernas. También. Si no le importa.

 

MEDEA

No, claro que no.

 

Enseña sus piernas. Silencio.

 

A veces, cometemos errores. La vida es muy difícil.

 

Silencio.

 

La ignorancia, ¿no?

 

HOMBRE

Puede ser.

 

Silencio.

 

MEDEA

¿Está casado?

 

Silencio.

 

HOMBRE

Sí.

 

Silencio.

 

Bueno. En realidad, no.

 

Silencio.

 

Quiero decir que he vivido con mujeres.

 

MEDEA

Yo, también.

 

Silencio.

 

Quiero decir que he vivido con hombres y con mujeres.

 

Silencio.

 

HOMBRE

Por favor, ¿podría desabrocharse los zapatos?

 

Medea se desabrocha las tiras de los zapatos que le llegan hasta las rodillas. Cuando se va a descalzar dichos zapatos…

 

No, no es necesario que se los quite de momento.

 

MEDEA

Me gustaría.

 

HOMBRE

Como quiera.

 

MEDEA

Se quita los zapatos y estira sus pies, primero, y, luego, sus piernas. Silencio.

 

Antes le estaba contando algo, pero…

 

HOMBRE

Me preguntaba si…

 

MEDEA

Ah, ya me acuerdo.

 

Silencio más largo.

 

¿Ha paseado usted por San Juan?

 

HOMBRE

A veces.

 

MEDEA

Se ha fijado en que antes había patos en el estanque y, ahora, los han quitado.

 

HOMBRE

¿Había patos en San Juan?

 

MEDEA

Sí.

 

Silencio.

 

Desde siempre.

 

Silencio.

 

HOMBRE

¿La policía, tal vez, o los operarios del ayuntamiento…?

 

MEDEA

Creo que se los llevaban.

 

Silencio.

 

Los vecinos. La gente.

 

Silencio.

 

HOMBRE

¿Y ya no hay?

 

MEDEA

No, no queda ninguno.

 

Silencio.

 

HOMBRE

¿Podría ayudarla con las medias?

 

Silencio.

 

MEDEA

¿Quiere que me las quite?

 

HOMBRE

Sí, por favor.

 

Silencio.

 

MEDEA

No me importa.

 

El hombre deja la cámara, se acerca a ella y le ayuda con las medias.

 

¿Vive con alguna mujer?

 

El hombre no contesta.

 

¿Le vale así?

 

HOMBRE

Regresa a la posición inicial, detrás de la cámara.

 

Ahora, levante muy despacio su falda.

 

Silencio.

 

Pero míreme.

 

Silencio.

 

Recorra sus piernas con las manos. Muy lentamente. Desde los dedos.

 

Silencio.

 

Eso es.

 

Silencio.

 

MEDEA

¿Qué tiene de malo?

 

Silencio.

 

HOMBRE

Bueno, sólo quería fijar unos planos.

 

MEDEA

A veces, no es tan difícil.

 

HOMBRE

Es la ignorancia, ¿no?

 

Silencio.

 

MEDEA

Bueno. Si usted cree eso…

 

Medea se viste de nuevo algo contrariada. El hombre recoge sus cosas. Silencio.

 

HOMBRE

Lo he visto en otras ocasiones. Bueno. Puede irse, ya.

 

MEDEA

Echa un vistazo al escenario.

 

¿Dejo esto así?

 

HOMBRE

Haciéndose el ocupado.

 

Sí, sí. No se preocupe.

 

Ella sale. Él se queda. Apaga las luces.

 

Se proyecta la misma escena grabada sobre una pantalla. Varias personas se sientan en el suelo a ver las imágenes. Mientras se proyectan, Medea camina por el público seguida de un cañón de luz. No habla, observa a los otros. El cañón de luz se diluye y se introduce una luz ambiente sectorial que introduce a otros personajes. Medea llega a una escalera en el escenario e invita a varios hombres y mujeres espectadores/as a que la abracen, la quieran, mientras se ven las imágenes grabadas. Ella quiere sentirse amada. Hacen una especie de coreografía de baile sin música.

Entra la hija de Medea al espacio escénico. De repente, se quedan las dos paradas frente a frente. Dos cañones de luz. Los demás se sientan para ver las imágenes. Las dos se acercan más la una a la otra, como si rivalizaran, y realizan otra especie de coreografía, ellas solas. Suena un piano. Música irregular. Las voces grabadas de la conversación de la pantalla acaban extinguiéndose progresivamente. La imagen de Medea se queda en pausa, o transcurriendo hacia detrás, hacia delante, o a cámara lenta. Medea expulsa a su hija del espacio escénico. Esta última sale. La imagen de la pantalla se queda en granulados.

Ya sola, Medea se pone un pasamontañas rosado y cubre su propia cabeza. Medea se sienta en la silla, se desnuda mirando al público. Abre sus piernas, enciende un cigarrillo y fuma. Hace que sus labios vaginales, también, fumen. El público que se fue agrupando, poco a poco, casi fuera del escenario se acerca y la observa detenidamente sin tocarla. De repente, alguien, por detrás, derrama un bote de pintura roja sobre ella y salpica a todos. Ella se queda sentada y quieta, mientras que los otros se pelean. En un momento dado, Medea se levanta y coge una manguera como si fuera un pene, la conecta y moja a todo el mundo con el chorro a presión, separándolos y haciéndoles huir del escenario. Se queda completamente sola en el escenario. Entonces, se empapa con el agua, que sale con menos presión. La deja caer desde arriba. Se quita el pasamontañas. El agua deja de fluir. Fundido.

Luz. La misma imagen. Dura un poco más. Medea lanza la manguera al suelo. Sale. Fundido. El piano deja de sonar.

 

 

 

 

 

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