¿Cuáles son los límites del teatro? Una pregunta que puede tener muchos sentidos en lo que consigna y en sus respuestas. Lo que sí es ubicable de estos límites es su espacio: la escena. Toda practica teatral transcurre en una escena. Es decir, sucede en un lugar y en un tiempo. Este espacio teatral no tiene que ser un teatro (como edificio) necesariamente. Basta cualquier superficie horizontal sin objetos contundentes que interrumpan desplazamientos (lo que significa que si un objeto no interrumpe el desplazamiento de un actor es permisible que esté) para que haya escena. Por ejemplo, una habitación, una sala, un aula, un parque, una plaza, etc. Depende mucho de los actores y sus posibilidades de adaptarse al contexto lo que puede ser constituido como escenario. Esto ya sea en la situación de ensayo o de puesta de escena. Claro, ésta última tendrá la radical diferencia que además de delimitar un escenario, delimita un terreno para los espectadores, y será ésta delimitación pensada con una estética de espectáculo. Aunque siempre hay un espectador, el director, quien ve la escena que se monta y direcciona la estética, va dando rigor a la estructura, según su ojo. Por lo que la escena siempre tiene algún lugar para quien especta y para quien actúa.

Pensar así al teatro es descontextualizarlo de la tradición en la cual es circunscripto a un espacio determinado: el teatro (edificación). ¿Por qué esta propuesta? Porque se sostiene que pueden también ser llamadas teatro a prácticas que estén por fuera de ese estricto espacio. Existen fundamentos para justificar prácticas teatrales ¿Por qué se hace teatro? pregunta con plurisentidos en su consigna y respuestas, pero no cabe duda que hay fundamentos. Que el teatro sea un arte, tendrá que ver con esos fundamentos: que tenga una estética, una estructura, una dirección, una ética, que pueda constituir una instancion en surga algo de lo humano. Estos límites son los límites difíciles de pronunciar. Unos se pronuncian a favor del teatro así, otros asá: teatro como trabajo, como forma de expresión, como manifiesto, como show, otros como vaya a saber…ya se dirá sobre que se pronuncia el teatro toritico. Pero lo que parece importante, se señala así mismo: ¿Por qué se ve teatro? ¿Por qué hay teatro? Es sobre sus efectos y esos son los límites que van más allá.

En torno al teatro y a sus prácticas aparecen varias nominaciones: teatro, espectáculo, espectador, escenario, escena, acto, actor, etc. Un breve recorrido por su etimología manifiesta una relación de sentido por la vía de la nominación.

Teatro: viene del griego θέατρον (theatron = “lugar para ver”) y este del sustantivo θέα (thea = visión). En referencia al latín, esta “theatrum -i” (teatro, espectadores, escena, escenario, esfera de accion).

Espectáculo: del latín “spectaculum -i” (lo que se ofrece a la vista).

Espectador: del latín “spectator -oris” (contemplador, observador, que presencia, testigo, que aprecia).

Escena: del griego σκηνή (skené =cobertizo, estructura en la que los actores se cambiaban, y también estructura donde actuaban).

Actor: del latín “actor – oris” (conductor, guía, ejecutor, realizador).

Estas palabras nombran particulares manifestaciones en un lugar con cierta disposición, dos terrenos. Hay quien observa, contempla, presencia, es testigo que aprecia eso que se ofrece a la vista. Hay quien ejecuta, realiza esa manifestación y guía, conduce lo que sucede. Y sucede en una escena que es una estructura. Pero ¿Qué es lo que se ofrece? ¿Lo que se ensayó en detalle? ¿Conduce siempre lo mismo cada actor en cada puesta en escena? ¿Conductor de que es el actor? ¿Lo que se manifiesta en el actor es lo que cada espectador ve?

Aparece una relación sinérgica en la práctica teatral entre quien ejecuta y quien presencia. Esta relación supone efectos ¿Cuáles son los efectos? En tanto sinérgico, es algo extra. Sustancia que pone a decir y abre la posibilidad de varios sentidos. Pero lo seguro es que afecta algo en sus prácticas al punto que se repiten. Se repiten y se ensayan, se ponen en escena, “estructura” y surge allí, algo distinto de esa repetición, cada representación es única, cada ensayo se constituye diferente, muy a pesar de la dinamia circular. En la repetición de un ejercicio mecánico en el teatro experimental de Los Toritos, que no tiene sentido más que en la misma mecánica del ejercicio, aparece un orden y eso que se constituía repetición permite un soporte para que, en ese orden, en su ciclo, surja una energía particular, pulsional podría ser llamada, también del espíritu, de la vida y el actor conduce en esa energía, es conductor como el cobre con la energía eléctrica. Las prácticas teatrales son antiguas y siguen vigentes, con sus distintas formas.

Volviendo a la pregunta que inicia este escrito, se trae un recorte de otro campo para pensar los límites de los teatros:

“En una práctica profesional para licenciarse en Psicología, dos estudiantes decidieron introducir, a modo de intervención, ejercicios y técnicas teatrales de índole realista y experimental. Los estudiantes realizaron su práctica en una institución llamada “Sistema de responsabilidad penal y juvenil”. Está en Mendoza. Es, a groso modo, una correccional para menores. La demanda de parte de los profesionales referentes de la cárcel para jóvenes era “realizar un taller/es sobre la comunicación”. Tras las reiteradas peleas entre los internos, los profesionales sugerían talleres informativos sobre la comunicación como intervención teniendo por objeto que los internos hablen en lugar de golpearse para resolver situaciones. Además, se solicitó a los practicantes que hicieran lo posible para obtener información de los menores (amigos, familiares, círculos delictivos, narración de hechos, entre otros) que resultaba útil para los procesos judiciales que y que, por sus medios, no lograban conseguir. Los estudiantes consideraron que un taller informativo, como lo proponían los profesionales de la institución, presentaba dos posiciones claras: los talleristas tienen un saber sobre un problema y se lo explican a los residentes, quienes no saben y están para aprender. Uno activo y el otro pasivo. Además, los residentes tenían distintos grados con respecto a la lectoescritura, por lo que una explicación suponía un nivel de dificultad. Con simples hipótesis, más el deseo de ir a garantizar el derecho a la recreación de los menores institucionalizados en dependencia Estatal, se dejó de lado el taller o los talleres informativos. Se consideró que la mirada, la voz, la escucha y la puesta en esa escena de un discurso-texto (elementos invocados en el teatro experimental de Los Toritos) tendría efectos a diferencia de una explicación. Las técnicas teatrales fueron un medio para introducir algo de las palabras, de las representaciones, del cuerpo, de otro que dice, que habla, que mira, que ve, que escucha, de los limites, del espacio y tiempo. Jóvenes “adictos” “delincuentes” “chorros” “brutos” “negros” “basuras” palabras que son el techo bajo el que los ubican y se ubican, tuvieron por efecto una humanización. Hablaron, inventaron, se divirtieron, crearon historias, actuaron, se preguntaron los nombres por primera vez habiendo compartido meses encerrados en una habitación grande, hicieron preguntas. Para los estudiantes, la intervención estuvo dada en cada encuentro. Muchas veces al finalizar, compartieron sus historias de vida, y los estudiantes pudieron preguntar abiertamente. Algunos empezaron a compartir por fuera del espacio de “teatro”. Incluso, mostraron poesías en las que trabajaban, es decir, más producción en un lugar donde, según ellos, las horas no pasan más.”

Pareciera una extrapolación pensar estrategias de intervención psicológicas a partir técnicas teatrales. Pero solo una ejecución es intervención si hay efectos. Pensar en los efectos del teatro en este recorte de otro campo diferente es una cuestión que tiene por respuesta la apertura de los confines de la escena, sobre todo el experimental, que inicialmente trabaja con mecanismos. Los límites de la escena teatral tienen fronteras que atraviesan dimensiones y campos en tanto que los teatros siembran el terreno para la existencia de una “estructura” o “escena” en la que se diagrama otro espacio y tiempo y surgen vías para otras energías. Esto rompe con cualquier estereotipación, mecanización y estructuras que generan lo social. Por esta carretera circulan los teatros y sus efectos. Claro, no todo teatro genera estas fracturas para que surjan de los abismos las condiciones humanas. Hay algunos que alimentan la farándula del poder. El teatro torítico tiene ascendencia grotowskiana, es experimental y la técnica es de laboratorio. El teatro torítico, con la impronta fermaniana la que los actores emanan, es resistencia y descomposición para generar un esquema en la que las preguntas por lo que somos y hacemos surgen como instancias emancipadoras.