ESCENA 1

(El hombre se encuentra sobre un bote sosteniendo dos remos. Los hace golpear contra el suelo una y otra vez)

Hombre: -No llego más (Suspiro) Pareciera que ya no hay músculos en mis brazos. O alguna articulación se perdió, no lo sé.

Muevo el remo, lo arrastro por el firmamento una, y otra, y otra vez. Pero no me muevo.

Siento cómo raspa la madera contra la nada, algo sólido que choca contra estos pensamientos. Siquiera hay ondas cómo cuando quise sumergirme en el agua. Ya nada es cristalino en este lugar.

Quizá hubiera sido más seguro bajarme cuando estaba cerca de tu casa. Pero no pude, simplemente no pude.

Vos reías como loca, gritándome no se qué, con una aire de agrandada. ¡Qué bronca me da!

No llego más (Suspiro)

ESCENA 2

(En la casa)

Mujer: No lo puedo creer. Me siento tan incomprendida. Quizá sea como el papel que arde, y se vuelca sobre sus poros antes de que el fuego lo envuelva. Como el preciso instante en el que nos salimos del camino, o cuando te fuiste de aquí dejando sangre en mi pared.

No puedo evitar sentir tu remo chocando contra el firmamento, aleteando desesperadamente para huir. ¿Y adónde? Si ya no hay lugares para hombres como vos.

Ya nada es lo mismo después de que todo en el mundo, se secó.
Estos sonidos que no se irán jamás, los ecos de tus labios que me mentían con tanta dulzura para hacerme respirar. No lo puedo creer ¿Por qué te fuiste de acá?

ESCENA 3

Hombre: ¿Por qué lo sólido no se hace líquido, con la misma facilidad en la que el amor se vuelve miedo? Si, quizá pueda entenderla. Pero hoy la luna, nos descubrió entre largas y pálidas telarañas. Desperté con un sabor a sangre, y escupí ese líquido espeso contra la pared. Aunque de ese lado, ya no había pared, sino su tenebrosa sombra al candelabro, proyectada hacia el vacío. 
Y Yo, que les tengo fobia a las arañas, a quedar entre sus telas como siempre, huí como un bobo, quitándome el polvo del pulóver naranja que me regaló el último invierno ¿O fue en otoño? Ya casi no puedo recordar.

ESCENA 4

(La mujer ahora está sentada en la sala de su hogar)

Mujer: ¿Cuál será la medida perfecta? ¿Alcanzará con uno o dos centímetros? Ojalá no me manche el vestido blanco, se ve tan lindo ésta mañana. Ya sé, no lo voy a hacer tan profundo, ya veo que después impresiona mucho, qué barbaridad. ¡Ah! Y también podría quemar todo el decorado, le daría un toque de, originalidad.

ESCENA 5

(El hombre en el bote)

Hombre: Soy como el papel, que arde antes de que el fuego se encienda. Estoy volcado sobre mis poros ya sin función orgánica alguna. Y si ya no nos quedan palabras es simplemente por que el humo habla por nosotros, y no nos deja respirar. Es tan volátil que desaparece cuando mi mirada se pierde con la tuya. Y me olvido así como vos, evitando los huecos que hay en este amor, retardando la espera, de una obra que nunca terminará. Ya no hay placer en respirar lo que me decís, si nunca realmente me hablás.

Pero no tengo suficientes motivos para escapar de nuestros errores.

Hace tanto que todo está tan seco en este mundo.

(Hace una pausa)

Tengo frío.

Te siento susurrar a mi oído, me decís “No me dejés sola”

ESCENA 6

(El hombre baja del bote y entra a la casa de la mujer)

Mujer: ¿Viniste a buscarme?

Hombre: Estoy helado, mis manos, no las siento ya.

Mujer: Que bueno que me viniste a buscar.

Hombre: Hubo una pincelada, ahí en el firmamento. Un pigmento que olía a humo y sangre, manchando algunas de las escamas que caían de estas pulsaciones. Pulsaciones por vos.

Mujer: No se si estoy lista para lo que me pedís. Vos sos más fuerte. Siempre supiste simular mejor el dolor.

Hombre: Ahí el paisaje se burlaba de mí mismo. Me imaginaba con la mirada de un tonto, tu tonto. Huyendo del pecado, frenético, como los ojos que mienten. Ahí en el iris estaba la respuesta, en la mancha de sangre en tu pared.

Mujer: Cuando no vi tu sombra me asusté. Cuando no sentí tu piel fría junto a la mía, entendí que ya no estabas acá.

Hombre: Yo salí del cuarto y casi se prende fuego todo. El candelabro tambaleó, pero no tuve tiempo de ver si caía o no. Nunca hubo tiempo suficiente para amar.

Mujer: Desde los primeros besos apasionados, hubieron vidrios que desearon estallar.

¿Recuerdas cuando era hermoso? Las sábanas revueltas, la piel desnuda.

Hombre: Los destellos escurriéndose por la ventana, y las ondas de luz en la cama, como largos ríos que no terminaban jamás.

Mujer: El ardiente resplandor de tu mirada. Pero deben de haber sido nada más que recuerdos, pues ahora hay un espacio en tu lugar.  

(Los dos personajes se colocan muy cerca, casi anunciando un beso)

(La mujer se aleja, mirando hacia abajo)

¿Viniste a buscarme?

Hombre: Mirá la hora. El reloj está inclinándose, y sus manecillas me asustan. Se derrite, quema, es cera, es todo.

Mujer: ¿Por qué mentís?

Hombre: Siempre fui mejor usando las mentiras, para decirte la verdad.

Mujer: Me decís palabras, pero nunca realmente me hablás.

Ya este polvo acumulado, seco, no es amor, no es ternura. Es asfixia.

¡Me asfixia sabés!

Andate, ya no te quiero ver más.

Hombre: (Se queda parado, inmóvil mirando hacia abajo mientras la mujer lo empuja)

ESCENA 7

(La mujer sóla en su cuarto)

Mujer: ¿Por qué pasa el zumbido de las horas, entre los ventanales ya empañados? Están llorándole al invierno, hoy tan gris como la ceniza, que cae verticalmente sobre el mar de tierra que nos rodea.

Pero cuando creo odiarlo, cuando siento que tengo que ahogarlo sin dudar, allí esta la miel, decorando todo el marco de sus labios. En fin estas piedras tan sólidas, siempre ceden ante tu marea de arena, que hoy se va.

ESCENA 8

(El hombre camina hacia el bote)

Hombre: Este frío no me dice cómo llegar hasta vos. Quizá no pueda hacer nada, ya que todo en este mundo tiene tanta fragilidad. Pero cómo evitar estas palabras, que caen inconcientemente de mis labios como si las hubiera bebido de los tuyos.

Es que sí, hay algo oculto en tu mirada, y sospechar que el sonido de tu voz es todo, sea hasta la única razón que mueve este cuerpo, ya errante.

ESCENA 9

(Cuando el hombre regresa al bote, observa como hay personas arrastrándose por el firmamento. Todas agonizando, tratando de alcanzar el bote.)

Cuánto dolor.

Los desaparecidos, los ausentes, la voz de los que no están.

Quizá sean sus ecos los que me hicieron escupir sangre.

La culpa.

Será el destino de todo hombre entonces, morir de sed.

Morir así.

ESCENA 10

(En la casa)

Mujer: ¿Viniste a buscarme?

(Mira como viendo a un fantasma. Reacciona y se da cuenta que no hay nadie)

Hace tanto que todo está tan seco en este mundo.

(Hace una pausa)

Tengo frío.

Debe ser por aquello que nos une. Además del humo que siempre envuelve nuestras miradas. Entre nosotros se genera algo único, como une escalofrío entre el silencio de nuestros cuerpos.

Si es eso.

El espanto.

(En el bote)

ESCENA 11

Hombre: Ya sé, no voy a dejarme caer tan profundamente, ya veo que después me

impresiona mucho, qué barbaridad.

¡Ah!

Y también podría quemar este bote, le daría un toque de, originalidad.

Jaja. Antes de que el fuego se encienda, moriré.

ESCENA 12

(En la casa)

Mujer: Quiero llorar, pero siquiera encuentro lágrimas en mí. Sólo es un sustituto del agua, sin sentimentalidad alguna.

Tengo frío

¿Viniste a buscarme? (No ve a nadie

(Se produce un leve silencio)

Y las manecillas me asustan.
Los árboles que me inquietan sólo con sus voces resuenan al anochecer. Sus besos fríos que consumían mi vida, y ahora sólo con el corazón entre las manos.

¿Viniste? (Inmediatamente se da cuenta que está sóla, y lanza un grito de bronca)

¡Ah!

¿Qué es lo que queda de mi?..

El pensamiento, la humedad de las luces del alba que están bañando mi cuerpo, se convierten instantáneamente en hielo, quema, se escurre entre los poros de mi conciencia y comienzo a enloquecer.

ESCENA 13

Hombre: (En el bote) La sangre que está allí, impregnada en tu pared. No es locura, es el sin sentido. Extraño las actitudes repetitivas y la simplicidad de lo vano. Extraño resignarme a tus brazos. En la esquizofrenia de colores, me derrumbo a sus pies, de tanto en tanto, suelo quererla, quererla como ella quiere. Como la realidad quiere que la quiera.

Todo es más difícil desde que el mundo se secó.

El miedo me invade, comienza con sus planes.

La sangre que sigue.

Quizá es la culpa, o sólo sería para darle una pincelada de originalidad.

ESCENA 14

Mujer: Tengo sed. (Desesperada comienza a correr de una punta el escenario a otra, como ahogándose. Toma una vaso de agua y escupe todo a un costado) No no, no debo.

Me duele la cabeza.  

(Se acerca al borde del escenario, y comienza a bordear la mano como tocando una pared. En tono furioso comienza a hablar)

Y acá el vidrio, y allá llueve.

¡Y Yo detrás del vidrio empañado! 
 (Cae de rodillas)

Simplemente detrás.

ESCENA 15

Hombre: (Golpea sin sentido el bote con los remos)

Todo tal vez se congeló, como aquellos pensamientos que quisieron escapar.

No tiene nada de malo un poco de represión.

Conozco los puntos cardinales, la rosa de los vientos y mil lugares hacia donde ir. Incalculables aposentos en los cuales podría descansar

Pero sólo llego a la conclusión de que no voy a ningún lado.

Riendo de nada. Descansando de nada. Esperando a nadie.

¡A nadie!

Sólo fue el viento.

Este polvo acumulado ya no es amor.

¡Es asfixia!

ESCENA 16

(La mujer se acerca al bote. El hombre la ve y se para rápidamente)

Mujer: ¿Quién sos?

Hombre: Soy como el papel. Ahora estoy ya sin función orgánica alguna.

Mujer: No te pregunté cómo sos. ¿Quién sos?

Hombre: ¿Porque el fuego vuelca los poros antes de arder? Sería todo más simple si fuese trágico. Si arrasara con el papel. A menos que quiera que suframos.

Mujer: ¿Quién sos? Andate.

Hombre: No puedo.

Mujer: Te dije que te vayas.

Hombre: Soy sólo el títere movido por el punto cardinal que se clava en mis costillas.

Mujer: (Se ríe) Quedate.

Hombre: No puedo.

Mujer: ¿Por qué lo sólido no se hace líquido, con la misma facilidad en la que el amor se vuelve miedo?
Mentime.

Hombre: No puedo.

Andate, no te quiero ver más.

Mujer: No puedo.

(Silencio)

Hombre: ¿Por qué llorás?

Mujer: No estoy llorando.

Hombre: ¿Por qué llorás?

Mujer: ¡Te digo que no lloro!

(El hombre se acerca, intenta acariciar su cabello. Pero siente que no puede. Sus rostros están enfrentados. Detrás del bote y por todo el escenario. Hay personas que se arrastran, agonizando. Los dos personajes se alejan lentamente con miedo)

ESCENA 17

Mujer: (Entra a la casa)

Todo seco, invisible. La piel carente de sensación. Invisible.

No estoy llorando. (Se acuesta con tristeza) 

¡¿Quién sos?!

(Toma una almohada y comienza a gritar)

Sólo un cuerpo inherente a las cosas, a imagen y semejanza de la realidad.

Los sueños sin boca.

Hielo el placer de la insania de tus ojos.

Y el iris.

Explotando.

ESCENA 18

Hombre:

(Se encuentra sobre el bote tomado de las rodillas. Se mece y oculta la cabeza entre las piernas. Comienza a gritar)

No estoy llorando.

Siquiera tengo ojos.

El iris.

Explotando.

Siento el olor de sangre por todos los rincones del bote.

El olor que sólo traen los muertos.

O las palabras homicidas que nunca terminan de matar. O matan, aunque no terminan de matar.

Matan.

ESCENA 19

Mujer: Palabras que se suicidan, pero ¿Cómo es la muerte de las palabras? Recuerdos que también son homicidas. Y los besos congelados Vidas ¿Vidas? ¿Dónde? (Mira a quienes se arrastran por el escenario) Ah. Vidas. 

ESCENA 20

Hombre:

(Desesperado, con un remo en la mano y golpeando el piso, comienza a gritar)

¡Y me olvido así como vos, evitando los huecos que hay en este amor, retardando la espera, de una obra que nunca terminará! ¡Ya no hay placer en respirar lo que me decís, si nunca realmente me hablás!

Nunca.

¿Y los que están en prisión? (Mira a quienes se arrastran)

Y los que están en prisión.

ESCENA 21

Mujer: Un eterno escalofrío me recorre todo el cuerpo. ¿Sangre tal vez?

¿Será que en el funeral de los labios se consagra la vida?

Vidas, ¿Dónde? (Riendo)

Escena 22

Hombre: ¿Será que en el funeral de los labios se consagra la vida?

Un eterno escalofrío me recorre todo el cuerpo. ¿Sangre tal vez? O arena.

(Escupe a un costado)

Siquiera es sangre ya.

(Sube al bote desesperado y golpea los remos contra el piso, una y otra vez)

Tan lejos, tan cerca. Tanto frío.

¿Y los que están en prisión? ¿Y aquellos que lloran, pero no lloran?

Y lloran, pero no, no lloran. (Se ríe)

Quizá no me queden palabras. Es que el mundo hace tanto que se secó.

¿O aún puedo decirlo?

(Hace un silencio, y se pierde en el vacío)

Te quiero

(El hombre cae como muerto sobre el firmamento)

Escena 23

Mujer: ¿Me viniste a buscar? (No ve a nadie)

(Baja la cabeza)

¿Y los que están en prisión? ¿Y aquellos que lloran, pero no lloran?

Y lloran, pero no, no lloran. (Se ríe)

Andate, no te quiero ver más.

No te quiero.

¿Por qué miento?

(Hace un silencio, se para y pierde su mirada en el vacío)

Te quiero.  (Muere instantáneamente y cae al piso)

(Se cierra el telón)

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