Se podría hablar de los beneficios de pertenecer a una sociedad, si es que ese es el concepto correcto y si es que eso trae consigo algún ‘’beneficio’’. El ser humano es el único que hasta ahora ha podido crear ciertas implicaciones abstractas que desvinculan por completo todos los rasgos individuales. La comunidad o mejor dicho ‘’la gente’’ se caracteriza por una idea indefinida dentro de un círculo donde debe apegarse a cumplir un ‘’rol’’, el cual incluye a todos y a nadie al mismo tiempo.

Es un poco complicado definir el concepto impersonal, cuando se trata de describir algo que no posee forma ni límites y que a su vez  está completamente despojada de la personalidad. Ya que “la gente” puede hacer referencias a una gran variedad de identidades, no a una sola.

Es aquí donde reside lo radicalmente peligroso e irónico de la aceptación en la sociedad. La obra de teatro ‘’La gente’’ señala hacia este tipo de problemáticas, si bien la historia puede transcurrir fácilmente en el contexto de lo actual, todo comienza alguien marca las fechas a través he hechos de mayor relevancia.

La historia de ‘’La gente’’ es una obra escrita por el autor valenciano Juli Disla para la productora Pérez & Disla (junto con su colega Jaume Pérez), la cual fluye en medio de la polémica y la controversia. Todo comienza con un grupo de personas reunidas para poder ponerse de acuerdo sobre los asuntos políticos, sociales y económicos, pero en definitiva como experiencia grupal, empiezan a cuestionar todos los mecanismos de expresión con humor y sátira en cada participación de la gente.

Los que asisten a la reunión sugieren y afirman distintos puntos de vista; mientras que unos concuerdan con las opiniones de sus compañeros, otros no aceptan ideas distintas a las suyas, algunos optan por exponer sus experiencias, los más reflexivos plantean situaciones razonables y los demás critican cada situación.

El ambiente acaba por exacerbarse y los espectadores pueden asumir que están ante una comedia con temas ácidos. De repente uno de los individuos estalla (considerado como el más valiente), los líderes caen en la disidía, el firme se cansa y el coherente se contradice. Quizá esto puede resultar algo confuso, pero su resultado no es más que el realismo puro. Tal vez sea predecible para el que ha prestado atención, pero en la ruta del desenlace, los participantes intentan debatir nuevamente y todo se vuelve más tenso.

El espacio de la obra se podría definir como algo utópico, está colgando entre una delgada línea de lo imaginario y lo real. Es un círculo abierto que compone el ambiente de un coliseo de ideas y opiniones, la mayoría de los espectadores pueden llegar a sentir que están asistiendo a una reunión. ‘’La gente’’ tiene una diversidad de interpretaciones respecto a la participación ciudadana en la actualidad, como bien se puede reflejar en un debate o una junta de condominio.

Sin embargo la obra suele dejar dos interrogantes abiertos. ¿Qué pasaría si finalmente entran en un acuerdo? O ¿qué pasaría si llegaran a resbalar entre la línea de toma de decisión y la toma de acción?, quizá sea algo que nunca nos hemos preguntado, pero que de alguna u otra manera lo hemos ignorado conscientemente.

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