En boca de todos370-mail-01

Un año equivale a decir una vuelta de la tierra alrededor del sol. Un suceso provisto de una magia inefable. Quizás el suceso que nos da sentido como seres de esta tierra. El que nos marca el ritmo de todos los sucesos. Somos pequeños pedacitos de universo que componemos un gigantesco sistema de seres. ¿Cómo habríamos de comportarnos distinto a él, diferente a la tierra, contrario a la luna? ¿Cómo podríamos ser dueños de nuestra madre? Seres humanos, animales, planetas, árboles, galaxias, y otras formas, todos somos una única estirpe. Una sola familia. Somos una unidad, y simultáneamente una ínfima parte. De ahí que el individualismo resulte una estupidez, y principalmente una peligrosa forma de la ceguera.

Hemos dado una vuelta al sol de gira por Latinoamérica.

Desde la punta sur, allá donde queda nuestro hogar, hasta este México otro extremo latino del continente, bastión norte de la latinidad. Hemos cumplido un año recorriendo nuestro camino por estas tierras grandes y generosas. Nos sentimos reconfortados de llegar así a nuestra pequeña meta. Felices, enteros, curiosos. Algunas veces claros, otras llenos de confusiones. Pero con el intento conciente e inflexible de crecer y seguir descubriendo nuestro destino. Y de seguir entregándonos a la gente en este intercambio divino, el teatro.370-mail-02

Fer recapitula espontáneamente:

-El comienzo, como todos, se avecinaba incierto, pero con grandes expectativas.

Así se fue dando el estreno de Un Cuento Negro en Ecuador, el furor en el Iberoamericano y la afortunada llegada de la Tucu. La llegada de la Tucu en aquellas comunidades arraigadas a conflictos militares traía muchas incertidumbres, pero tras el paso del tiempo se iban transformando en alegrías, en amor y en ráfagas de funciones (risas). Parte del crecimiento que hemos ido adquiriendo en la gira fue por el gran talento de la Carito. Ya con varios pasos caminados y con un gran numero de funciones, la decisión de cruzar a otro continente nuevo con este repertorio gatuno que, sin querer, se va haciendo más natural. Centro América se avecina y la aventura está a la par de nuestros pies. En la hermosa e invadida Centro América, con su pobreza, con su riqueza, hemos logrado sembrar miles de semillas en niños y adultos, para que de una vez este mundo empiece a hacerse conciencia de nuestros actos.

De tanto caminar y de ir sumando almas a esta gran familia, llegamos al México que tanto nos imaginamos y soñamos. Y por aquí andamos jugando, riendo, saltando, llorando. …cada función, cada risa de niño, cada momento compartido con gente que te ve y te transmite, que se asemeja a nuestra lucha, nos va llenando el alma y las ganas de seguir en esta sana lucha cultural.370-mail-03

México nos recibía por su puerta más amable.

La puerta trasera.

Su puerta originaria.

México nos recibía por su sur.

Chiapas es el primer estado mexicano. El estado rebelde y humilde, espiritual y concreto. El estado que no es, que más bien es pueblo, comunidad, caracol.

Llegamos con cierta prisa porque acudíamos a la invitación de nuestros amigos, los Zapayasos. Se celebraba en San Cristóbal un congreso de psicología de la liberación y ellos organizaban la parte cultural. Así que, producto de la hermosa experiencia que compartimos durante el III Foro Social de las Américas en Guatemala, surgió esta propuesta por parte de ellos. Así nos inauguramos en México. Esta vez le tocó desmalezar a Victorio, el reidor, obra que está tomando cada vez mayor vuelo e impulso. Explosión en los bares. Luego fueron las otras también, con toda su energía. El zócalo, los bares, el teatro, luego también las escuelas. Una cadena que se torna natural en cada sitio, una forma de encontrarnos con la gente en todos los espacios. Durante el congreso conocimos a un grupo de teatro local, el grupo Xutil. Ellos hacen teatro político y le ponen su corazón a eso. Más tarde intercambiamos buenas experiencias con ellos. Y les heredamos felizmente nuestras viejas clavas, armas de la risa.

Maty escucha algunas palabras desde la cocina y dice en voz alta:

-Una vez soñé con recorrer Latinoamérica. Hoy estoy aquí en México, he llegado con mi banda de amigos, recorriendo miles de sonrisas, miradas y esperanzas. Porque eso vi al viajar por nuestras queridas tierras, pueblos dignos de esperanza, con las manos curtidas de trabajo, todos en busca de un pedazo de sol para sus tierras. Vi también la cara de los conquistadores contemporáneos, gente que quiere hacer cercas, ponerle nombre a lo de todos, hacer de una unión una individualidad.

Yo los llamaría víctimas del sistema. 370-mail-04

¡Qué enorme bienvenida nos ha dado este pueblo!

Estamos encantados y agradecidos por tanta hospitalidad.

La primer morada que nos acogió, fue La Isla. La casa de Nico y Serena, que nos invitaron a quedarnos esos primeros días con ellos. Buenos días fueron esos entre el humo y la cocina. Jugando junto a la chimenea a distintos juegos. Jugamos Ajedrez, jugamos Mah Jong, jugamos Risiko (T.E.G. versión italiana) que se volvió pasión entre nosotros.

Todos pasaban por allí  antes de fin de año. Pasaban sobretodo los Zapayasos. Pasaban Jordy y Jose, los hermanos análogos y antípodas. También pasaba el gran Urru, el hombre enorme, feliz y atropellado, al que todos queremos abrazar y con el que no podemos dejar de reír. Y los primeros días pasaba Berta, la loca Berta, el arbolito, la anarquista libre y positiva. Ella se fue primero. Pasaba Ersalía, María, Tommy. Pasaban otros también. Muchos. Y siempre la mansa y agradable compañía de Nico. Un italiano tranquilo y cálido en el diario estar. Cualquiera podría pasarse temporadas enteras charlando o jugando a algo con él junto al fuego del hogar, mientras arma sus mixturados a discreción. Un gran amigo. Y a su lado, aliada indiscutible, Serena, que tiene tanto de su nombre, aunque contrastado por su altivez y su entereza. Gran amiga también.

Y también pasaba por La Isla la otra, la majestuosa. La Gaby. Siempre nos deleitamos al referirnos a ella. Nos ocurre un deleite en el corazón. Porque en ella encontramos eso, el corazón. El latido para confiar en quedarnos aquí y salir a rodar una vez más. Y a probar y buscar. La queremos mucho a Gaby, le agradecemos. Es una gran actriz, trabajadora y consecuente. Una guerrera que se vino de la Patagonia con su teatro y su vida acá a Chiapas a compartirse y a transformarse con estas comunidades vivas y fértiles. La Gaby, con su justo toque de argentinidad dentro de esa personalidad comunal y generosa. Con esa risa grande.

Todos pasaban por allí.

Y compartíamos y pasábamos.

Fueron días claros y alegres.370-mail-05

Juan se deja llevar por la última imagen y relata:

-Se hunde el sol entre los montes de Chiapas, suenan campanadas de una de las cientos de iglesias que pululan en la región y la banda cocina para todos. Estamos en México, podríamos decir que cumplimos aquel objetivo que nos planteábamos unos miles de kilómetros más al sur, llegar a México. Aquel deseo se ha convertido en presente, un presente que nos encuentra un año después de haber comenzado esta tercera gira por Latinoamérica.

Pero aquellos días se terminaron.

Como todo se terminará.

Días vertiginosos tuvieron lugar repentinamente.

Una reunión, casi un juego, nos catapultó a la toma de decisión precipitada.

Espontaneidad y corazonada.

De pronto el plan fue ir a Puebla y acudir así,

sin aviso ni estrategia,

al XI Festival de pantomima, circo y danza Rodará.

Así se hizo.

Maty convida sus pensamientos:

-Soñar no cuesta nada  y si apostamos a los sueños nos damos cuenta que lo imposible sólo tarda un poco más.

Apostemos a los sueños…

Sólo hay que montarse en el tiempo, no estar ni antes ni después, y así podemos vivir una vida armónica, donde no desesperemos por lo inevitable,

si no simplemente aceptemos y reconozcamos que simplemente no deberíamos haber estado allí.370-mail-06

Nos fuimos de golpe a Puebla, que es una ciudad situada unas dos horas antes del DF. Viajamos una noche larga para llegar justo el día de apertura, sin conocer a nadie. Nos recibieron los organizadores con buena onda, pero con la limitación natural de no estar programados en el festival. Nos abrieron el portón de lo que luego se llamó Varsovia, un edificio de dos pisos, semi-derruido, con algunas mejoras indispensables de última hora. Allí nos metimos. Ese era el camping gratuito para los asistentes a la convención de circo que se realizaba paralelamente al festival. Elegimos una habitación un poco resguardada y allí armamos dos carpas. La imagen, objetivamente, era inquietante. Realmente parecía una vivienda improvisada luego de algún bombardeo. Pero en el contexto festivo, resultaba… digamos, peculiar. La aventura era esa y estábamos dispuestos a ella en su totalidad. Habíamos salido de gira dentro de la gira. Un plus de activación nos era menester. Al rato de instalarnos ya estábamos presentes, tratando de hacernos lugar, de meternos en cualquier hueco que hubiera. Estábamos a disposición del ruedo, serenos, sabiendo que nuestra mejor tarjeta de presentación es hacer una buena función.

El primer día se dio simple. La propuesta fue hacer Un Cuento Negro en la Casa de la Cultura. Así fue. Comenzamos a hilvanar nuestra presencia, a tejer acontecimientos nuevamente. Al otro día la batalla fue más intensa. Todos querían estar. Y tomarse su tiempo. Y pasar su gorra. Lógico. Nosotros también. Así que estábamos preparados para el momento que fuera. Y cuando hubo un retraso ahí estábamos. Soñando Historias nos presentó en el zócalo frente a un montón de gente. La apuesta se redoblaba. Los organizadores constataban que había buen material, pero no podían olvidar el orden de la programación. Había bastantes espectáculos. El tercer día fue la verdadera explosión. Las Costureras esperaron pacientes el fin de la programación oficial, confiadas en la efectividad de su red para la atención. Hicieron frente al supuesto final de la jornada teatral en el zócalo, para enardecer al ruedo que se reacomodó en sus lugares dispuesto a divertirse. Tras el atentado artístico de ellas, llegó Libres Lombrices que estalló, confirmando así su resurrección. Su evolución, como toda resurrección en un punto. Luego cada día fue así. Contundente.

Cada mañana acudíamos al seminario que decidimos hacer con el “Loco” Brusca. Con él nos conocimos el primer día, en la oficina de Rodará. Charlamos. Le contamos un poco lo nuestro. Nos invitó a su seminario El Cuerpo Creativo. Le dijimos que no sabíamos si podríamos pagarle todo (aún insospechábamos esos tremendos ruedos que vendrían). Nos dijo que no importaba, que después veríamos eso. Le dijimos que lo íbamos a hacer. Puntualidad y ropa cómoda, nos pidió. Por supuesto, compartimos estas esencialidades. Allí estuvimos, felices de ser estudiantes otro rato más. Sobretodo con alguien entregado a su trabajo sinceramente. Fueron cuatro encuentros intensos y creativos. Un grupo alegre y bien dispuesto completaba la dinámica. Ariadna maternal, Lupita rompiente y feliz, Norma silenciosa y aliada, Jordy desordenado pero valiente, Abraham punto al blanco del “Loco”, Negor misteriosa y cautivante, David el cow-boy de risa exótica gutural, Luisa a veces, también Viridiana y el Ico, grandes personajes. Por supuesto nuestro amigo Maxi, dando su alegre toque cannábico al cuadro. Y nosotros, los Gatos, mezclados. Con Fer incluido metiéndose al teatro esta vez. Juegos, ejercicios, experimentos, búsquedas. ¡Qué bueno y refrescante es hacerlo cada vez! Renovarse. Reencontrarse en la prueba, en el intento, en el error. “Debes amar/ el tiempo de los intentos/ y sino/ no lo emprendas/ que será en vano” dice sabiamente la canción. Un feliz encuentro fue este con Luis Brusca. Un intercambio fluido y nada solemne. Un verdadero placer del aprendizaje. Otro comienzo que se suma. 

Por las mañanas seminario, a la tarde funciones, a la noche Varsovia retumbaba con el tecno que sólo bailaba el Dj y un par de chicas a su lado. Todos con ganas de celebrar. Fuego, malabares sin descanso, juegos. ¿Dormir? Eso es algo que tuvimos que dejar para después. Puebla tenía llena la agenda.

Finalmente resultó una enorme experiencia el festival. Por la gente que nos recibió con tanto entusiasmo.

También porque conocimos a varios buenos artistas. Nos encantamos con los colores de los Kukinhos. Festejamos la propuesta alegre de la Familia Garrone (quienes además nos trajeron el regalo del reencuentro con nuestro amigo Maxi que ahora viaja con ellos). Nos boquiabiertamos con la destreza paranormal de Mathías, el alemán de la manipulación. Nos cagamos de risa con el Kote, personaje ya clásico en nuestros itinerarios. Viajamos con el Brusca a bordo de sus relatos. Y disfrutamos otros distintos acontecimientos artísticos. Y en el medio nos metimos. Y nos presentamos cada día. Y nos dimos a conocer. Y nos pusimos en las bocas y en las miradas con constancia de hormiga.

Puebla se nos pobló de amigos.

Es un próximo destino prácticamente seguro.370-mail-07

Como completando, Fer reflexiona:

-Para qué esperar a que vengan a nosotros las vivencias, por qué dejar que el tiempo pase por nosotros y no nosotros pasar por el tiempo. Porqué dejar que nos dominen, si somos todos libres. Por qué destruir la tierra, si es la que nos da vida.

Uno a veces se hace tantas preguntas que se vuelve loco queriendo encontrar las respuestas, por eso ahí la necesidad de generar acciones, en vez de pensar tanto.

Cómo no provocar ese pequeño cambio y hacerlo contagioso para que todos lo hagamos juntos. Yo al sentir la necesidad, y al hacerlo desde el más mínimo acto, me vi envuelto en esta gran y hermosa familia gatuna. Donde a través del teatro, del circo, del amor y del compartir, vamos fomentando en cada Ser esa esperanza de alegría y de cambio.

Dichosos los pies que nos acompañan en esta sana lucha. Y que se animan a generar conciencias en este mundo civil tan alterado.

Y Maty parafrasea bromeando:

-“Los sueños son los que nos motivan a vivir. Sin ellos somos metal.”
                                                                             Firma: Terminator

Luego de pronto terminó todo.

Así, de golpe, como terminan todas estas cosas.

Días de euforia y después vacío.

Partidas.

Algunas demoras.

Las despedidas se precipitan.

Nosotros siempre tardamos un poco más.

Nos tomamos nuestro tiempo.

Habíamos quedado casi solos en Varsovia. Sólo un grupo de punks malabaristas nos acompañaba en la zona. Y cuándo quisimos irnos, perdimos el bus y nos quedamos esperando algún otro hasta la medianoche en la helada carretera hacia al sur. Todos iban completos. No pudimos viajar. Nos socorrió nuestra amiga Mirna, quién inmediatamente nos jaló hacia su casa. El hogar de las mujeres, el matriarcado. Mirna y sus hijas vivían juntas como algo más que una familia. Como una banda, un equipo. Nos reíamos recordando La Casa de Bernarda Alba. Su generosidad fue enorme. No sólo metió a cuatro hombres en su cubil femenino, también nos cocinó, nos dio baño caliente, nos cobijó de la fría noche. Al día siguiente conseguimos irnos.

Caro decora el silencio natural de la pausa:

-El camino cambia y se transforma. Es difícil contar todas las cosas que esconde o guarda, son tantas, muchas más de las que alguna vez, cuando imaginaba estas rutas, pensé.370-mail-08

Otra vez al sur.

Otra vez dibujando el camino en reversa.

Chiapas no se había terminado para nosotros.

Nos esperaba.

Caro se había quedado y había preparado el terreno.

Caro recuerda que aquellos días reflexionaba:

-Las montañas se vuelven mares de repente, el calor se hiela, los árboles se vuelven paredes pero los hombres y mujeres en general, ahora que lo pienso, se ven igual en casi todos estos paisajes… todo varía, pero en muchas personas la mirada y la expresión de sus ojos es la misma. En ellas se siente el grito silencioso de una historia de injusticias, en ellas se percibe el cansancio de tanta lucha por sobrevivir. Hasta la sonrisa se les ha vuelto liviana y tímida, como si ni siquiera a eso tuvieran derecho.

Nuevas funciones, nueva casa, nueva etapa en estas tierras.

Profundización.

El cambio de morada fue importante. Nos fuimos a vivir a una casa grande que otrora fuera un jardín de infantes llamado Los Pingüinos. Don Santos y su hijo Anselmo estaban en plena restauración de la casa. Convivimos con ellos ahí la mayor parte del tiempo. Buena gente. Autóctona. Un día vinieron todos a ver Un Cuento Negro al teatro. Fue un momento muy especial. Santos, con su esposa y sus ocho hijos, saludándonos felices y agradecidos luego de la función. Una foto con todos. Una emoción de lo que nunca antes había sucedido.

La casa estaba casi vacía. Lo que en un principio puede verse como una incomodidad, pero inevitablemente se convierte en una sensación de libertad sobre el espacio, impresionante. Los muebles, sin negar sus grandes atributos, modelan el espacio con formas fijas y, en general, nos obligan encubiertamente a comer mirando siempre la misma pared, o dormir con los pies en la misma dirección quizás ni siquiera elegida concientemente, o simplemente caminar siempre por las mismas líneas rectas que van desde el sofá al comedor, de ahí a la cocina, por el pasillo hasta el baño y derecho a la cama o a la puerta de salida. Una casa vacía es, cada día, un nuevo juego espacial de la vida cotidiana. Si bien algunos otros objetos inevitables se despliegan por el espacio pretendiendo ser el amoblado de la sala. Pero son pequeños o incoherentes al punto que nunca llegan a cristalizar la movilidad del espacio. Me refiero a algún almohadón, a las cosas de Maty siempre dispuestas a ocupar nuevos inesperados lugares, a una mantita que tiramos tipo pic-nic en la sala grande junto al sol central del hogar, a la chimenea. Esta sí acaso resultó un punto fijo de la casa. Lógico, el fueguito es centro.

Ese vacío nos sirvió también para llenar con ensayos y experimentaciones que nos veníamos debiendo. Una alegría en nuestra comunidad.

Los días pasaron tranquilos en Los Pingüinos, jugando a las escondidas con las paredes que iban pintando y arreglando. Nos íbamos adaptando al movimiento. Y, mientras tanto, más funciones por todos lados. Este año lo cumplimos con unas 160 presentaciones de nuestras obras, desperdigadas por toda la gira. Un record que nos pone felices. Además de talleres e intervenciones. Los cientos de semáforos que nos salvaron tantas veces. Además de la vida y la gente. Y el constante aprendizaje. Y la compañía y el aguante de tantos.370-mail-09

A Maty le resuena la palabra “aguante” y en tono ricotero embandera:

-Hoy he llegado hasta aquí con mis compañeros amigos, es para mi un placer estar haciendo teatro, circo y todo lo que se sueñe, compartiéndolo con cada niño que se cruce.

Está en ellos y en nosotros el cambio.

Matias Sem, un Gato Loco haciendo la revolución cultural, orgulloso de los guerreros que me acompañan en este sueño y aventura, Galo, Fer, Juan, Tucu y Vos. Orgulloso de la gente linda que pone su semilla en la tierra y acompaña su crecimiento.

Durante estos días ocurrió algo maravilloso. Tuvimos la posibilidad de ir a conocer un Caracol Zapatista. Fuimos a pedir autorización a la Junta del Buen Gobierno para actuar unos días después en una escuela en territorio rebelde. Para eso nos fuimos los cinco, tomando varias camionetas y bajando en los cruces de las carreteras boscosas de esta parte alta de Chiapas, hasta Morelia, IV Caracol del EZLN. Paisajes grandes y poderosos. Una fuerte presencia de los pueblos originarios. Siempre aquí. Nunca vencidos. Presentes. Genuinos.

Llegamos.

Los Caracoles son centros administrativos de los municipios autónomos de Chiapas. Creados hace unos cinco años como nueva estrategia en la lucha por sus derechos y sus tierras. Allí se junta la comunidad a decidir, a conocer, a participar. Allí se conforma la Junta del Buen Gobierno, incluyente y rotativa, ad honorem. El Caracol consiste en un sitio montado en un gran claro del bosque al costado del camino, con algunos edificios pequeños espaciados, una cancha y un escenario. Y un montón de gente trabajando, otro montón de gente tomando decisiones en asamblea, otros cocinando, otros comunicando, otros descansando también. Otros jugando. Una alegría en los rostros y un buen trato generalizado. Hombres grandes, mujeres, niños, niñas, ancianos, todos formando parte. Sin exclusiones. “Para todos, todo”. Allí llegamos, respetuosos, queriendo bajar nuestro volumen para no hacer ruido entre esta gente más bien silenciosa. Pero allí la solemnidad no existe. Al rato jugábamos apasionados un partido de básquet con unos compas de la comunidad. Perdimos los gatos, felices y emocionados de jugar un partido en territorio libre. Después de unas horas de esperar, la junta nos llamó y nos comentó con mucha amabilidad que habían conversado y analizado nuestra propuesta y que sí nos otorgaban el permiso para actuar en la Escuela Moisés Gandhi para los chicos de la comunidad rebelde Che Guevara. Luego nos saludaron disculpándose por las demoras naturales de una toma de decisiones verdaderamente democrática. Y nos fuimos antes que caiga la noche.

Dos días después fuimos a actuar a la escuelita. Luego festejamos comiendo tamales y arroz con leche con toda la gente. Volvimos muertos de frío en camioneta a San Cristóbal colmados de una hermosa sensación.

Lejos de poder nosotros hacer un análisis profundo y serio de la situación social chiapaneca, sólo pretendemos compartir nuestra experiencia aquí y comunicar lo que nos acontece. Asistimos conmovidos a la doble excelencia de los originarios pueblos mesoamericanos. La una sagrada e histórica, científica, espiritual. La otra rebelde y digna, valiente. Ambas con un mismo principio incluyente: somos hijos de la tierra y convivimos en ella con nuestros hermanos de todas las especies. No somos dueños de la tierra ni de las demás personas. Todos somos una parte fundamental de la totalidad.370-mail-10

Bajo estas consignas, salvando las tantas diferencias entre antiguos y modernos, los pueblos mayas siempre han sido un ejemplo para la humanidad. Los antiguos Mayas, concepto que agrupa un sinfín de comunidades, lenguas y culturas diferentes de México, Guatemala y Honduras, fueron una civilización con un altísimo nivel científico. Manejaban los mismos conceptos que recién hoy la desconfiada y escéptica ciencia occidental comienza a manejar gracias a su joven hija rebelde, la física cuántica. Los antiguos Mayas entendían que éramos materia y energía simultáneamente, y que ese es el principio de todo. Se daban cuenta que nadie puede existir sin su entorno, de modo que destruirlo indiscriminadamente no es más que un suicidio masivo. Estos pueblos que, inexplicablemente abandonaron sus grandes ciudades muchas décadas antes de la invasión europea a Abya-Yala (América originaria), nunca fueron doblegados. Por supuesto que la conquista del continente los golpeó como a todos sus habitantes, pero no los desarticuló.

No los exterminó.

Aquí están.

Con sus rasgos, sus tiempos, sus costumbres, su conocimiento.

Aquí están y siguen resistiendo al imperio que no abandona su esfuerzo torpe y desesperado por dominarnos a todos.

Por doblegarnos ilimitadamente.

Por manchar con su baba oscura cualquier blancura de humanidad.

Pero se les pone difícil acá.

Las conciencias comunales de estas zonas son difíciles de hipnotizar.

Están despiertos.

Desenchufados de la Matrix.

Son lo Tzotziles, los Tzeltales, los Choles, los Tojobales y otros.

Son cientos de comunidades.

Son los originarios de Mesoamérica.

Hoy se llaman zapatistas, en memoria de aquél otro movimiento libertario anterior. Son los campesinos indígenas que exigen sus justos derechos. Derecho a su cultura, a mantener la tierra que trabajan y habitan desde siempre, a que respeten sus decisiones, a que no destruyan la naturaleza ni la conviertan en un vil negocio. “…tierra, trabajo, educación, salud, democracia, justicia, libertad. Esas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son hoy nuestras exigencias.” Esas palabras de Marcos definen su propósito. Esos son, y no los terroristas que nos quiere mostrar la televisión. Se tapan el rostro para salvar su vida, no olvidemos que se enfrentan a los más sádicos asesinos.

Y además porque el rostro no importa.

Ellos son los sin-rostro.

Son todos.

Somos todos.

Somos uno.

Caro, que escuchaba atenta, reflexiona:
Al ver a nuestra madre tierra tan maltratada entiendo porqué esa falta de respeto y fraternidad con nuestros hermanos. También entiendo que todo es un aprendizaje y nos hemos desmemoriado generacionalmente, y confundido pensando que la tierra ésta a nuestro servicio, lo cual de alguna manera es así, porque ella como toda madre se entrega para que sus hijos crezcan fuerte y felices. Pero idiotas nosotros que nos olvidamos que si la madre muere el niño no se alimenta.370-mail-11

Tras varios días y una fiesta, la casa ya esperaba pintadita la llegada de su dueño. Ese era nuestro final allí. Y un día llegó, era un yanqui coleccionista de objetos inservibles. Convivimos sólo una noche con su presencia. Al día siguiente nos mudamos aquí, a nuestra tercer morada chiapaneca. La casita de Doris. Una pequeña y acogedora casa en la parte alta de la ciudad. Con vista plena a los rojos del atardecer serrano. Doris nos prestó generosamente su casa para que la habitemos mientras dure su viaje a Europa. Acá sabemos que nos espera nuestra recta final en Chiapas. México nos sigue tironeando para que entremos. Es grande y magnético este país.

Juan se mantenía silencioso, pero de pronto ríe y lo cuenta:

Me río, hoy nos mudamos por tercera vez sólo en San Cristóbal de las Casas, y por no sé qué número de veces en el año, pero así toca, así es y así también lo elegimos. Todos los temores y crisis se transforman en impulso cuando tomamos conciencia del poder que tiene el teatro, cuando se nos devuelve la energía que entregamos en las funciones.

Alguien nos pregunta ¿Que tipo de teatro hacen? Intento responder y pienso, ¿Teatro de calle, teatro social, teatro político? No lo sé, pero si sé quiénes me gusta que vean nuestro teatro, aquellos que nunca habían presenciado una representación, aquellos que ríen con ganas de reír, aquellos que nos regalan un abrazo después de la función, aquellos que nos hospedan, que nos escriben, aquellos con quienes nos compartimos. Me quedo con una frase de Augusto Boal, extraída de su libro Teatro del oprimido, “…el teatro debe traer felicidad, debe ayudarnos a conocer mejor nuestro tiempo y a nosotros mismos. Nuestro deseo es conocer mejor el mundo en el que vivimos para poder transformarlo de la mejor manera. El teatro es una forma de conocimiento y debe ser también un medio de transformar la sociedad. Puede ayudarnos a construir el futuro en vez de esperar pasivamente a que llegue.”

Hace unos días fuimos a Palenque. Justo después de que nuestra querida amiga Vale se aleje de nuestra tropa con rumbo a Cuba, a participar de la celebración del 50° Aniversario de la Revolución Cubana. La vamos a extrañar a la Vale. Nuestros mejores deseos para ella.

Nos fuimos a Palenque a descansar, y además porque queríamos conocer las famosas ruinas mayas. Tras sobrevivir a la pegajosa invasión turística del lugar, tuvimos la fortuna de presenciar el esplendor de aquellos antiguos templos. La disposición mágica y precisa de aquel centro ceremonial. Las grandes pirámides que confirman la grandeza de los Mayas. Ese entorno armónico. Tristemente, la exacerbación comercial capitalista se agrupa alrededor de los templos como un cúmulo de ratas viciosas intentando carcomer hasta el hueso de los visitantes. Todo lo quieren cobrar en nombre de los Mayas. Todo se llama artificialmente de esa manera. Lava-Maya, chapería y pintura Pakal Botán, restaurante Los antojitos de Pakal, y cosas así. Mientras cientos de guías se llenan de palabras de manual y elogian apasionadamente el esplendor de estos antiguos, hay mayas verdaderos, vivos y actuales, vendiendo artesanías en el mejor de los casos, sino golosinas o recuerdos o cuidando autos a las puertas del parque nacional. En simultáneo, miles de gringos domesticados consumen indiscriminadamente durante sus días de paseo por las ruinas. En medio de ese clima se sobrevive como se puede. Por eso sólo estuvimos tres jornadas en tan bello lugar, donde uno se quedaría una larga temporada si pudiera. Por eso entramos al parque por el costado, guiados por unos niños autóctonos de la zona. Y le pagamos a ellos en vez de a los monstruos que se han robado las ruinas mayas, entre otros, Coca-Cola, Nestlé, varios bancos y otras empresas que se han auto-colocado desvergonzadamente una placa de honor a la entrada del museo, en reconocimiento a su contribución con la arqueología. Y también el Estado aportando su granito de arena en perjuicio de los indígenas. ¡Qué cambalache!

Hace algunos días el EZLN tomó simbólica y pacíficamente la ciudad de Palenque, justamente reclamando los derechos indígenas sobre su propia historia y su realidad.

Luego desaparecieron en la selva.

Una poesía de revolución.370-mail-12

Maty se descuelga de una rama y habla:

Lamento comunicar que el sistema tiene tomado a gran parte de nuestra gente linda de América. Por eso seguiremos en lucha, con la sonrisa al frente, en la frente una idea, en la idea un mensaje, en el mensaje una forma, en la forma la lucha.

Volvimos a San Cristóbal.

Tuvimos funciones, fiestas, cenas.

El año se nos acababa en México.

Fer acota:

Un cierre de año cargadísimo de emociones, de aprendizajes, de vivencias, un año cargado de amor y alegrías.

Juan recuerda y actualiza:

El pasado 31 de diciembre estábamos en Chile ante resplandores de fuegos artificiales y hoy pensamos dónde vivir este fin de año gregoriano. Será en Oventic, en una comunidad zapatista, ojalá sea junto a un fuego, ojalá sea una fiesta.

Así fue. El 31 de diciembre nos fuimos a Oventic, el II Caracol Zapatista, dónde se realizaba el I Festival Mundial de la Digna Rabia, en conmemoración del 15° Aniversario del Levantamiento Zapatista del 1° de enero de 1994. Nos fuimos con Mássimo, aquél amigo italiano de las crónicas anteriores. Se vino con La Banana, su camioneta amarilla. Después de un leve choque, fruto del apuro normal de estas fechas, y después de poco más de una hora de viaje, llegamos. Decenas de carros ya se habían estacionado al costado de la ruta junto a las puertas del Caracol. Oventic es el Caracol más cercano a San Cristóbal y por lo tanto es el más concurrido por la sociedad civil y los medios. Es grande. Está hermosamente dispuesto. Tiene escuela, clínica, oficinas del Buen Gobierno, tiendas, etc. Tiene al fondo del camino principal, bajando el valle, un escenario y una cancha de básquet. Está rodeado de cerros frondosos de pinos y cipreses. Y una niebla persistente que a cada rato desciende a envolverlo todo. Miles de personas acudían al evento. Cientos de indígenas bien organizados nos recibían con los brazos abiertos y sus pasamontañas o sus pañuelos en el rostro, demostrando que son uno. Era un gran encuentro, una enorme reunión de personas muy diversas. Un necesario concilio.

Apenas llegamos comenzamos a buscar la posibilidad de tirar una función. Nos recibió la junta, y luego de charlar un rato amenamente nos dijeron que claro, que por supuesto podíamos actuar, que nos daban la más cordial bienvenida. Teníamos que ir a coordinar con la gente responsable de las presentaciones. Bajamos al escenario y Caro se dedicó a lo suyo. Nos anotamos entre otras presentaciones, pero al rato preguntaron quién estaba listo, y éramos los únicos que podíamos hacerlo inmediatamente. Así que, apelando a la eficacia que nos ha enseñado el subte y la calle, armamos todo y nos cambiamos en tiempo récord. A la media hora de haber llegado al lugar ya estábamos armando el ruedo alrededor de la cancha.

Se hizo un gran círculo, ancho, lleno de gente.

Niños, grandes, campesinos, extranjeros, artistas, periodistas, espías seguramente, unos con sus caras, muchos sólo con el brillo de sus ojos.

Entramos al círculo con el corazón latiendo fuerte.

Como si fuera la primera vez.

Teníamos todas las ganas a flor de piel.

Todo estaba listo y el ruedo con su silencio expectante antes del comienzo.

Hicimos la función de Soñando Historias quizás más trascendental. La que le ha dado sentido a tantos años de hacerla. La que la inmortaliza. Ya puede irse a descansar cuando quiera nuestra querida Soñando. Fue “antológica” como bien la definió Maite.370-mail-13

¡Qué plenitud sentimos al terminar!

Un aplauso agradecido nos llenó el pecho.

Las sonrisas de todos, que incluso se adivinaban tras los pasamontañas, fueron la mejor paga que hemos recibido.

Así aportamos nuestro brazo a la causa indígena que no puede ser vencida porque está revestida de verdad, de razón y de vida.

Luego continuó el festival. Más tarde, durante los últimos suspiros del año, llegó la comandancia del EZLN.

Dirigieron un mensaje a toda la comunidad.

Palabras llenas de fuerza y de humildad, simultáneamente.

Palabras orgullosas de ser pronunciadas.

Y escuchadas.

Palabras colectivas.

En español y luego en tzotzil.

Luego fueron las doce de la noche y se armó la fiesta. Las bandas agarraron el mando y comenzó el baile. Un baile entre todos, un baile internacional e intergaláctico. Una fiesta que en sí misma fue un ejemplo de dignidad y de evolución. Una fiesta sin una gota de alcohol, sin peleas, sin policías, sin accidentados, sin robos. Una fiesta interminable. La verdadera fiesta, la catarsis en la que todos somos iguales. Como canta Serrat hablando de la fiesta: “hoy el noble y el villano/ el pro-hombre y el gusano/ bailan y se dan la mano/ sin importarles la facha.”

Una verdadera fiesta para todos.

El baile continuó hasta el amanecer. Luego fue descanso. Fue despertar sin resaca. Con sol. La fiesta seguía.

Había más música, más teatro, más poesía.

Recién pasado el mediodía la gente comenzó a irse. Abrazos, alegrías y saludos. Más tarde también nosotros volvíamos en La Banana con una sensación de haber cumplido con nuestro propio mandato.

Así hemos terminado un año de gira, un año de vida. Nos sentimos plenos y estimulados a seguir. También nos sentimos agradecidos con tanta gente que nos ha dado su mano y su compañía, su respaldo. De lejos, a nuestro lado, desde el costado, adelante, atrás. Nos sentimos rodeados de aliados y de amigos. Es la sensación de ser una familia planetaria. La sensación de percibir la realidad.

Juan completa:

Pienso en este año, para nosotros es el mayor tiempo que hemos estado girando juntos, tiempo de vivencias únicas y utopías que florecen, tiempo de peleas y reconciliaciones, tiempo de teatro y libertad. En lo personal es un sueño poder estar viajando haciendo lo que más nos gusta y aprendiendo a convivir, a movernos constantemente, intentando que las decisiones que nos toman busquen encontrar el mejor camino.

Y luego Fer alienta:

Y así seguiremos caminando, apostando a la vida, al amor.

Acá nos encontrarán, en este hermoso y alegre camino.

La familia se sigue moviendo y quien dice que creciendo!!!…(risas). Este año también se avecina incierto, pero con muchísimas más expectativas, seguiremos rodando y haciendo todo lo lindo que hacemos… reírrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr y presentarnossssssss (risasssss).

¡Tres Gatos Locos, familia de Locos!

Maty que dormitaba con una bola en la cabeza,  despierta y balbucea:

Hoy soñé que caminaba en los techos: ahí vengo…

Y Caro, que se había quedado profundizando algunas ideas anteriores, nos recomienda:

Mientras no dejemos de medir todo lo que hacemos, pensamos, sentimos, difícilmente podamos armonizar con nuestro entorno. Medir es algo lineal. Tiene dos opciones, bueno o malo. Pero deberíamos preguntarnos qué es bueno o malo, qué caos no trajo nuevas oportunidades y nuevos caminos, cómo se formo el mundo sino.

Cómo se pasó del caos de una gran explosión a la armonía de nuestro planeta.

Para que la vida funcione se necesita siempre de dos fuerzas, negativa y positiva, que en sí mismas son simplemente impulsos que se mueven y buscan el equilibrio. Ni bueno, ni malo, si no en movimiento. El nacimiento, el desarrollo y la muerte, el círculo de nuestra vida.370-mail-14

Maty advierte antes de la campana:

Tarea: No olvides hacer tus cositas, porque en menos de lo que canta un gallo, nosotros estaremos en la puerta de tu casa para comerte la cabeza. A propósito, el gallo canta cuando se le da la gana… fíjense.

Cómo siempre, y más que nunca, los abrazamos a todos ustedes que reciben estas crónicas y las leen y las comparten. Les deseamos un gran año lleno de fertilidad y amor.

Y los invitamos a levantarse contra la inercia que nos imponen encubiertamente cada día.

Levantarnos en todo el mundo, en cada rincón, dónde a cada uno le toque.

No somos números de su juego macabro.

No somos esclavos, ni aunque nos paguen por serlo.

Somos todos hermanos, hijos de la tierra y a ella nos debemos.

Apaguemos el televisor y salgamos a hacer la vida.

Despertemos.

Saquemos el dinero de los bancos.

Saludemos al vecino.

Hagamos trueque.

Digamos lo que pensamos.

Compartamos.

Disfrutemos.

Escuchemos a los ancianos.

Tomemos nuestras propias decisiones.

Plantemos algo.

No permitamos las injusticias.

Separemos la basura.

Luchemos.

Soñemos.

He ahí el comienzo de la revolución.

Y aprovechamos su atención para repudiar enérgicamente los bombardeos y la invasión neoliberal del Estado de Israel sobre la población palestina. ¡No a la guerra! ¡Viva la paz!

Agradecemos a los Zapayasos, y en particular a Nico y Sere por su hospitalidad. Agradecemos especialmente a Gabi, por su buena energía y predisposición. Al Festival Rodará de Puebla, a Luis Brusca, a los compañeros del seminario. También agradecemos a Mirna y a todas sus hijas. A Zafiro y a Doris por los espacios. A todos los que nos favorecieron en la realización de funciones: escuelas, bares, municipio y sala teatral de la ciudad de San Cristóbal. Agradecemos al grupo Xutil por el buen encuentro. A Mássimo y Nicoletta, a Mac, a Mel. Siempre a Pichi y a Vale por su compañía.

Y agradecemos de todo corazón la enseñanza y la experiencia con los hermanos zapatistas. ¡Viva su lucha!

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