Notas de nuestro México

 1 – El núcleo

México D.F. – 15-03-09 – Mono magnético del propósito – Por Galo

Después de Puebla, sitio que fue un vórtice en la gira, nuestro viaje sufrió una importante transformación. Se incorporó a nuestras filas, la Colo. Quién crea que la adquisición de esta combi se carátula sólo como un salto evolutivo material, se equivoca. La Colo es mucho más que un objeto para nosotros. La Colo llegó para mutar nuestra manera de viajar, para alivianarla en parte, aunque para profundizarla también.

Nuestro primer destino junto a ella fue la capital del país, el núcleo del imperio mexicano. Y allí, la Colo dio su primera muestra de vida. Penetrando en el Distrito Federal se nota claramente lo gigantesca que es la ciudad. Abrumadora, laberíntica, desordenada… como cualquier gran capital, y un poco más. Allí, en medio de ese menjunje de cemento, humo y letreros fuimos a dar, casi sin vueltas, a una plaza donde esa misma noche se reunía un club de fanáticos de las combis VW. ¿Casualidad? Estamos convencidos que no. Pensar estas sincronías como meras coincidencias es como interpretar la Biblia al pie de la letra, una verdadera estupidez. Así fue, a pesar de no creerlo. Nos metimos en esta gran urbe, manejamos sin sentido un rato, llegamos a una de las cientos de plazas de la capital y allí estaban las primeras personas que conoceríamos en el DF, los integrantes del club de combis Volkswagen. Por supuesto que fuimos bienvenidos a su reunión. La Colo se ubicó radiante entre sus pares. Y allí se quedó esos pocos días. Tranquila, contenida entre sus hermanas. Nosotros nos quedamos allí también, los que éramos, porque parte del grupo se había ido hacia el oriente, a las playas del golfo mexicano.

México D.F. – 16-03-09 – Humano lunar del desafío – Por Juan

Diferidos

Éramos sólo tres en D.F y se siente la falta de los demás pilares. Creo que cuando toca ser menos, por cualquier motivo, uno entiende que la colectividad es vital y potente.

Visitar las ciudades se vuelve un tema casi shopinesco, es necesario a veces consumir los productos que ellas te ofrecen, sin olvidar que ellas te consumen casi en la misma medida.

Sorprende ver tanta gente armada, tantos intentando controlar un tránsito que transita lo intransitable. Claro que es fácil después paranoiquear a las masas citadinas, se vive a tal ritmo, que toda la información penetra a velocidad propagandística.

D.F o Defectuosa, como también se la conoce, nos invitó a jugar al juego de la metrópolis cultural, sólo que se requiere más tiempo para estar allí y menos tiempo para escapar, el sano equilibrio es el juez que dictamina los tiempos en las urbes.

2 – El golfo

Veracruz – 17-03-09 – Caminante del cielo eléctrico del servicio – Por Caro

El día amanece temprano, el solcito calienta por el ventanal gigante de nuestra casita poblana, el sabor a mate une la despedida. Es sólo una semanita, pero no faltan las fotos, los besos y los intensos abrazos de despedida que buscan impregnarse de la esencia del otro, de nuestros compañeros de vida…

La Colo grita desde abajo, salimos para ser dejadas en alguna estación de servicio donde la aventura comienza al levantar un dedo en la ruta y sentir cómo un par de llantas frenan… ¿hacia dónde nos llevará?

Con la Pichi salimos en busca de naturaleza, de tranquilidad, de silencio. Los meses en Puebla habían desgastado nuestro interior y  necesitábamos nutrirnos de la naturaleza para volver a florecer.

Con poco dinero y sin una ruta clara nos pusimos en marcha. En otro momento hubiera pensado que así no podríamos llegar demasiado lejos, pero una vez más confirmé que donde ésta el corazón están las señales, y que sólo hace falta agudizar el oído y la intuición, del resto, la magia se encarga…

Así llegamos a vivir una intensa semana de diosas, donde no hizo falta el dinero, ni la preocupación. Necesitábamos florecer y para eso el camino se llenó de duendes que nos cuidaron, sirvieron, alegraron, ayudaron, alimentaron y mimaron…

El camino nos regaló un paraíso para descansar, Palma Sola se llamaba la playita que durante días nos cobijó entre el oleaje intenso de su mar y la dulce quietud de su río que bordeaba las montañas que, a su vez, volvían a bordear el mar…

Donde se unían el mar y el río nos acomodamos, justo al lado de una pequeña cabaña de pescadores que, salidos de un cuento de piratas, nos cuidaron y alegraron cada día. Junto con ellos conocimos el arte de la pesca, el sabor del pescado recién salido del mar, la melancolía de quienes despiertan con sus redes y una botella de ron para dormirse en una hamaca de red abrazados a la misma botella ya vacía. Pero siempre con respeto… como ellos nos decían sin cesar: “Nosotros siempre con respeto, señoritas, con mucho respeto”.

Entonces te das cuenta que los modales de nada sirven, mejor un corazón salvaje. Que las comodidades se vuelven incómodas cuando te alejan de lo natural. Que el dinero no es indispensable, si lo son la confianza y la entrega.

Pichi y yo, las dos, cada una por su lado y las dos más unidas que nunca, reímos, escuchamos música mirando el mar, armamos tortas de arena, nos bañamos en el río al atardecer, pescamos juntas al amanecer, cargamos mochilas, miramos la luna, hablamos con voz de mar limpiando nuestros corazones y abrazándonos desde nuestro útero.

3 – La ciudadela

Guanajuato – 18-03-09 – Águila entonada del esplendor – Por Galo

Guanajuato es una ciudad tan exótica. Montada en un gran cerro, está llena de recovecos y de túneles. Construcciones coloniales apiñadas unas sobre otras, protegiéndose de alguna amenaza que evidentemente venía desde fuera. El miedo de los españoles se adivina en la fisonomía de esta ciudadela que da la espalda a los paisajes, pero que mira ambiciosamente hacia sus minas. La ciudad de los adoquines, de los frisos, de las mayólicas, de los balcones. Una ciudad doblada sobre sí misma, que no quiere mirar el territorio que usurpa, que quiere negar la sangre derramada con sus bellas flores y sus damas de largos vestidos. Una ciudad alzada en nombre de Dios y del exterminio, que en aquel momento de la historia (y en casi todos) eran la misma cosa. Una ciudad con ese origen, pero que sin embargo no deja de ser bella y cautivante. Rodeada de marrones y verdes oscuros del desierto, por dentro está repleta de colores vivos y contrastantes. Una ciudad donde sobraba la plata, el oro y la sangre. Un emporio de la conquista que desafiaba a las civilizaciones precedentes. Una verdadera ciudadela colonial.

Guanajuato – 20-03-09 – Guerrero eléctrico del servicio – Por Juan

Cervantes era choborra.

Bajo el balcón de nuestro hostal había un viejito encorvado y consumido cual pasa de uva. Todas las mañanas depositaba las bolsas que cargaba su cuerpo cansado y se ponía a vender arvejas, maíz y algunas verduras. Hacia el mediodía terminaba su trabajo y se iba caminando a paso lento, como lo ha hecho tantas veces, seguramente, y como lo seguirá haciendo. Es que la gente que vive en las subidas tiene fuerza de motor grande, piernas fibrosas y paciencia de tortuga para trepar a las casitas que rodean el centro particular de esta ciudad.
Guanajuato nos mostró una de las caras más antiguas que hemos visto en las ciudades mexicanas, casi medieval, patrimonio de la humanidad, turística y mística. Disfruté de la estadía allí paseando por arquitecturas clavadas en piedra. Trabajamos en el parque San Roque donde comenzaron a celebrarse los entremeses del Cervantino, el festival de teatro más importante de México.

Guanajuato – 23-03-09 –  Tormenta solar de la intención – Por Galo

Pocos días después de que hubiéramos llegado los de la primera misión, Fer, Juan y yo, la familia volvió a completarse. Ese día llegaron Caro y Pichi, por la mañana, y a la tardecita arribaron Maty y Flor. Llegaban tostados, sonrientes, con olor a mar. Pasamos un par de noches más en el hostal donde dormíamos y, por fin, conocimos a una buena gente que nos invitó a su casa. Eran cirqueros, también tiraban funciones en la calle. Ya les habían hablado de nosotros. Uno era Yan, un pequeño francés bien simpático e inquieto, clown de profesión y viajero de alma. Otro era Rubén, español, más recatado que el otro, más serio, pero agradable y generoso también. Y por último estaba ella, Paola, la única mexicana del grupo, la más delirante y revoltosa. No escatimaba risas, más bien las repartía infinitamente. Se reía de ella misma más que de cualquier otra cosa, y eso daba por el piso con la soberbia de los demás.

La casita estaba arriba de un cerro. Había que subir una escalera bien larga y empinada, que robaba el aire a los pulmones. Allí nos acogieron con mucho cariño y con desinterés. Allí reímos, fumamos, jugamos ajedrez, escribimos, entrenamos. Todo armonía. Allí, provistos de una vista sensacional de la ciudad, pasamos nuestros últimos días en Guanajuato.

Guanajuato – 24-03-09 – Sol planetario de la manifestación –Por Caro

136 escalones teníamos que subir para llegar a la casita que esta vez nos alojaba… cansador pero precioso vivir por allí arriba. La ciudad de Guanajuato es de cuentos, construida en las montañas de manera que, cuando caminás, las casitas de colores te miran desde todas partes. Es de esas ciudades que te invitan a caminarla, a pasearla.

Allí pasamos unos días alegres de paseos y funciones callejeras. Allí conocimos a unos payasitos generosos y talentosos, que nos abrieron las puertas de sus casas y sobre todo nos invitaron a jugar con ellos y con sus narices.

Así, una de esas mañanas cálidas y llenas de naranjas,  Yan nos invitó a Pichi y a mí a ponernos narices y jugar por las calles de la ciudad, con el magnífico contraste que no casualmente nos regalaba el momento. En el lugar donde elegimos estrenar grandes sacos de colores y narices rojas, había una convención de mandatarios de oscuros trajes negros y miradas opacas que, sin querer, fueron parte del juego. Ese día regresé por las coloridas calles de Guanajuato preguntándome quiénes son los verdaderos payasos en esta vida, esos que ríen y juegan, vuelan y confían, creen en la magia y abren sus corazones, o quienes se esconden detrás de la máscara de la seriedad y juegan a conseguir poder, acaparar, censurar, reprimir, ordenar, y encarcelar la vida en pos del dinero y de una estabilidad siempre mentirosa. 

4 –  Olores fuertes

San Luis Potosí – 27-03-09 –  Noche cósmica de la presencia – Por Galo

El contraste fue inevitable. De aquella ciudadela casi escenográfica, llena de colores y de vida, pasamos de pronto, luego de algunos cientos de kilómetros, a esta ciudad oscurecida, con charcos aceitosos, putas tristes, gatos sarnosos, callejones mórbidos, olores fuertes. San Luis Potosí, con obvias zonas excepcionales, es una ciudad deslucida, agrisada y sucia. Sobretodo el barrio al que fuimos a dar. Allí estaban los hoteles más baratos, que no eran más que albergues transitorios apiñados en un par de callejuelas cortadas, alrededor de una avenida congestionada de buses y taxis, llena de humo y de gritos. Caímos en el hotel “Bara-bara”. Con ese nombre no podíamos esperar mucho. Y mucho no nos tocó. Nos tocó una sola habitación pequeña, sin baño, sin mucha luz ni aire, que además era el paso obligado para un señor que vivía en otra habitación de atrás y que no tenía salida independiente. Pero como decía Maty embriagado en su optimismo: “No podíamos estar mejor”. Y esto era cierto, a pesar de las condiciones objetivas, las que estaban a la vista, por dentro estábamos felices y comprometidos con una causa que trascendía cualquier incomodidad o cualquier bajeza. Un motivo grupal nos había llevado hasta allí y eso nos sostenía. No importaban las cucarachas, ni los olores fétidos que llegaban desde el callejón, no importaba la comida detestable de los locales de la esquina, ni tampoco los gritos nocturnos de los travestis enloquecidos. Era menor el hecho de dormir todos apretados y de tener que salir al semáforo cada día. Un objetivo nos refrescaba la cabeza y nos envalentonaba el alma. Íbamos al desierto, íbamos en busca del conocimiento y la experiencia. Y para eso era obligado el paso por San Luis Potosí. Por eso la vimos con buenos ojos y no nos quejamos, no lloramos, ni sufrimos. Fuimos felices en medio del smog y los carteristas, paseamos felices entre los perros escuálidos y los linyeras olvidados, saludamos cada mañana a la comadrona de enfrente y a sus chicas. Siempre que se va hacia la luz es necesario transitar por la oscuridad.

San Luis Potosí – 29-03-09 – Serpiente lunar del desafío – Por Juan

Flashes.
Estábamos en un parque de esta golpeada ciudad, tirados en el pasto, tomando mate. Las clavas volaban por el aire. Un niñito se acercó y quiso jugar, agarró las clavas, las tiró por el aire y se fue corriendo.

Una prostituta despachaba clientes a una velocidad precoz. Ellos llegaban disimulando y se retiraban ocultando.

Ella masticaba chicles y los acarreaba como corderos.

Los trajes blancos de los mariachis contrastaban con la oscuridad que dominaba la noche.

5 – Desierto y despertar

Carretera al desierto – 30-03-09 – Enlazador de mundos eléctrico del servicio – Por Galo

Cuando viajábamos hacia nuestra libertad, mientras mirábamos esos vastos paisajes de aridez, mientras la ruta se deshacía bajo nosotros, traspasamos el trópico de cáncer que, si bien es una convención, no dejaba de ser un símbolo para nosotros. Pensar que más de un año antes cruzábamos el trópico de capricornio, allá en el sur, sin pensar siquiera que llegaríamos hasta este otro. Entrábamos al tercio norte del planeta tierra. El desierto mexicano se desplegaba adelante con una majestuosidad inefable.

Algún lugar cerca de Wadley en el desierto – 31-03-09 – Mano auto-existente de las formas – Por Galo

Despertamos cuando amanecía. El lugar se veía demasiado diferente que la noche anterior cuando llegamos, cansados del viaje, apurados por descansar. Habíamos acampado en una pequeña finca, por favor de un gentil hombre del pueblo que nos había guiado hasta allí en plena noche. Habíamos armado las carpas, bajo la tremenda luna brillante. Cubierto con esa pálida luz, el desierto se veía escalofriante. A la mañana, con el reflejo anaranjado del sol naciente, todo era más inmenso y amigable. Sin demoras recogimos todo y nos preparamos para partir. Sin más indicaciones que la propia intuición nos metimos por un camino, o más bien un sendero, que se metía sin vacilaciones al desierto. Tratábamos de tener en cuenta la posición del sol, el aspecto del horizonte, y cualquier otro indicio que nos ayudara a no perdernos en esa enormidad que se pierde. Pronto los caminos comenzaron a bifurcarse, a unirse unos con otros, a doblar. Nada parecido a una indicación, ni un alma para preguntarle algo, ni una flecha o cartel. Nos guiábamos con nuestra percepción. Confiábamos plenamente que llegaríamos a “algún lado” que no sabíamos bien dónde quedaba ni cómo lo reconoceríamos entre tanto matorral, tanto cactus, tanta piedra. La Colo penetraba por caminos que no fueron hechos para ella. Los rasguños de las matas que enmarcaban el camino le quedaron marcados para siempre, como un bautizo sacrificial que marcaba el fin de su vida apacible y el comienzo de su nueva vida de viajes y aventuras. De golpe, cuando nuestra confianza comenzaba a flaquear, ocurrió algo increíble. Doblamos un vez más por el camino y de pronto nos encontramos en un triangulo de césped verde, despejados de matorrales, casi un vergel en medio de la profunda aridez circundante. En una punta del triangulo, un auto, una carpa y un tipo rubio de rastas que nos saludaba. Clavé el freno impulsivamente. Todos sonreímos, seguros de haber encontrado lo que buscábamos. Pero faltaba confirmarlo.

Así que bajamos, saludamos al tipo, mientras su novia salía de la carpa, y nos pusimos a platicar. Nos dijo que ya se iban, que podíamos acampar allí sin problemas, que más abajo había una casa, que allí avisáramos que estábamos, y que todo bien. Naturalmente comenzamos a hablar del peyote, el elixir que íbamos a buscar. Y él lo resumió en una simple frase:

-Aquí estamos rodeados de pinche Jícuri.

Con esas palabras nuestra búsqueda se afianzaba. Jícuri es el nombre que le dan al Lophopora Wiliamsii en esta zona, más conocido por todos como Peyote. Este cactus mágico, de uso milenario, es un pequeño regalo de la tierra lleno de poder y sabiduría. A quién lo usa con respeto y con un propósito definido, este abuelo le otorga una experiencia inolvidable. Un encuentro con el conocimiento directo, una forma de percibir sin necesidad de filtrar a través del ego, una manera de aprender sin lecturas, ni profesores, ni lecciones. Un acto de magia universal en que el espíritu se desembaraza de sus ataduras racionales cotidianas y se deja ir en la contemplación de la vida.

La ilusión del razonamiento nos mantiene fijos, enclavados en una sola forma de percepción del mundo. Nos han petrificado la sensibilidad en nombre de la cordura, de las buenas costumbres, de Dios, de quién sabe que otras tantas mentiras.

Desde que los humanos comprendieron su capacidad de poder, comenzó un plan macabro que hoy se encuentra en su punto más álgido. La dominación global es un hecho. Babilonia, Roma, Iglesia Católica, Iluminatis, Monarquía, Inquisición, Capitalismo, Dinero, Sionismo, Televisión, EEUU, Multinacionales, Dólar, Farmacopea, Narcotráfico, Medios Masivos de Comunicación… todos nombres que ha ido adoptando el mismo sistema de dominación global. Ese que pretende que hay una clase de humanos privilegiados e iluminados por quién sabe que perverso dios. Esos que nos mantienen en la ceguera total, al mejor estilo matrix, y que insisten en tenernos aterrorizados con fantasmas que ellos crean y ponen en funcionamiento para su propio beneficio: Terroristas islámicos, Influenza, Carteles Narcotraficantes, Delincuentes Latinoamericanos, Dengue, SIDA, Fronteras.

Es por eso que ese sistema reprime cualquier intento de despertar. Por eso llama “alucinógenas” o “estupefacientes” a las plantas sagradas de poder. Por eso llama “delincuentes” a quiénes las utilizan. Por eso manda a la policía (uno de sus instrumentos preferidos) a golpear y encerrar a cualquiera que se salga de la línea demarcada por ellos. Por eso no les gusta el arte, ni el amor, ni la solidaridad, ni las reuniones, ni el rock, ni la verdadera educación.

Traemos un chip y no nos damos cuenta. No es una metáfora.

Esa tarde hicimos nuestra pequeña ceremonia, luego salimos a “cazar al venado azul”, después volvimos a reunirnos y comimos de la amargura extrema. Luego prendimos fuego en un círculo y encendimos nuestros espíritus. Así pasamos la noche, bailando con las estrellas, dialogando con la naturaleza, movilizando la conciencia.

Mismo lugar – 31-03-09 – Mano auto-existente de las formas – Por Juan

He venido a este centro de la nada

El desierto tiene tantos colores como nosotros velos que los ocultan.

La experiencia con el peyote marcó a fuego nuestra estadía en México y seguramente todo lo que vino y vendrá después.

Mezcalito, gracias por curarnos.

Carretera hacia el sur – 02-04-09 – Luna rítmica de la igualdad – Por Galo

El desierto fue el punto más alto de nuestra gira. Allí comenzó el regreso. Así como por dentro tocamos un límite y dimos un giro pronunciado, así también tocamos el extremo más norte de nuestro viaje y pusimos rumbo otra vez hacia el sur, para llegar un día a nuestra tierrita que está allá abajo, allá donde termina el mundo.

6 – Lo clásico

Querétaro – 03-04-09 – Perro resonante de la armonización – Por Galo

Esta ciudad es limpia, ordenada, de fachadas coloniales bien conservadas. Es una ciudad luminosa, con calles turísticas y abundantes plazas bien trazadas con árboles podados en estrictos planos rectos. Allí tuvimos la oportunidad de presentarnos en la vía pública, cosa que nos encanta, a pesar del ferviente conservadurismo de la sociedad. Dimos buenas funciones que, como siempre, nos abrieron el corazón de mucha gente. Fue una bella experiencia.

Querétaro – 05-04-09 – Humano solar de la intención – Por Juan

28
Antes de una función en un parque había un “payaso” que “trabajaba” con su hijito.

Fue triste, el payaso callejero está tan desprestigiado que cualquiera puede ser uno, sólo pintarse un poco, comprarse unas chalupas y aprovechar la simpatía e inocencia de un niño parecen bastar para convocar gente a garganta pelada y mostrar un “humor” preocupante.

Alicia y Paty fueron vitales en nuestra estadía en Queretaro y les estamos muy agradecidos, ellas tienen un centro cultural que sostienen con mucho trabajo. La función de “Soñando…” que hicimos allí fue un placer.

Querétaro – 06-04-09 – Caminante del cielo planetario de la manifestación – Por Galo

Ya hacía varios días que estábamos en Querétaro. Fue nuestra primera parada después del desierto. Unas amigas que habíamos conocido en Chiapas nos hospedaron gentilmente. Allí ocurrió el giro 28 de Juan. Y como en toda nuestra gira cada cumpleaños es un evento especial, una oportunidad de celebrar la vida y los encuentros, así fue esta vez también. No faltaron las delicias, ni los vinos, no faltó tampoco el dulce humo, ni las risas, ni los brindis. Fue otro de esos días memorables en nuestra abultada colección de anécdotas.

7 – Como en casa

Carretera de Tlaxcala, camino a Puebla – 08-04-09 – Águila cristal de la cooperación – Por Galo

Ya era de noche. La carretera hasta Pachuca se había hecho larga y cansadora. Cuando tomé el volante ya atardecía. La ruta libre que llevaba a Puebla era angosta, algo pozeada, llena de curvas y muy oscura. De pronto, el acelerador se cortó. No había banquina donde realizar la inevitable detención. Acerqué lo más posible a la Colo hasta el borde de la caída que bordeaba la ruta. No teníamos balizas así que encendimos las antorchas y Caro se puso a hacer señas para que no nos destrozara un trailer gigante de esos que pasaban a alta velocidad por al lado nuestro, reventando el aire con sus bocinazos. Con Fer intentamos hacer algo, un intento absurdo.

No sabíamos qué hacer.

Quizás por primera vez en la vida nos alegramos de ver llegar un móvil policial. El auto negro se detuvo atrás, encendió sus balizas y nos habló a los gritos desde el altavoz.

-¡¿Qué sucede!? ¡¿Se les averió el carro!? ¡No pueden quedarse detenidos aquí!

Como el oficial no había bajado del auto y los vidrios eran totalmente polarizados no sabíamos bien a quién responderle. Hablarle al auto resultaba tonto, gritarle para que nos escuche también. Intentábamos hacer algunas señas para indicarle que se había descompuesto la combi. Nos interrumpió con robótica voz:

-¡Los voy a remolcar!

Así fue, nos empujó hasta un sitio donde había una entrada a un galpón y había espacio para estacionarse. Caro, Fer y yo nos fuimos con el policía hasta el pueblo más cercano para, a la mañana siguiente, buscar algún mecánico. Los demás pasaron la noche en la ruta, cuidando a la Colo herida. El policía nos llevó hasta el primer hotel que encontramos y, como nadie respondía, comenzó a gritar por el altavoz:

-¡Señor del hotel! ¡Salga, es la policía! ¡Abra la puerta inmediatamente!

El encargado abrió la puerta pálido de terror, pensando que por fin lo habían descubierto en su pequeña fechoría. Cuando entendió cuál era el verdadero motivo, pareció aliviarse tanto que hasta aceptó sin discutir el precio escueto que le ofrecimos por pasar la noche allí.

A la madrugada salimos en busca de un mecánico. El pueblito era muy pequeño, pero como todo el que está pegado a la carretera, está lleno de venta de repuestos, de lubri-centros, de vulcanizadoras y también de mecánicos. Buscamos un rato y nadie parecía tener ganas de irse 10 kilómetros para arreglar el acelerador de una combi. Pero casi inconcientemente nos acercamos a un puestito de la ruta donde había un hombre joven sentado. Cuando nos vio sonrió, como si hubiese estado esperando hace mucho esta situación. Nos saludó, escuchó nuestro problema y entonces se destapó. Sacó de su gorra un porro, lo prendió sin dudarlo e inmediatamente mandó a un chico que pasaba en bicicleta a buscar a un tal Mario. Mientras esperábamos no paró de hablar un segundo. Nos contó todas las anécdotas que pudo. Aunque entendíamos la mitad de las palabras, se notaba que hilaba sus historias con verdadera maestría. Entonces paró un auto viejo y grande a nuestro lado, llegaba Mario, el mecánico. Subimos todos al auto y nos encaminamos hacia el punto donde habíamos pausado el viaje. En el camino, Mañas, que así le decían, roló otro y le dio candela.

Así fue que conocimos a estos dos personajes tan agradables, que se comprometieron con nuestro conflicto y se deleitaron descubriendo quiénes éramos. Una hora después recomenzábamos el viaje a Puebla con el acelerador arreglado. Cansados, pero agradecidos con esta buena gente anónima que, gracias a este pequeño percance, pudimos encontrar.

Puebla – 10-04-09 – Tierra magnética del propósito – Por Galo

Una vez más volvíamos a Puebla. Por tercera vez poníamos los pies en esta ciudad. Esta vez por poco tiempo, casi imperceptiblemente. Llegamos en semana santa, ese período donde las calles se llenan de esos que nunca salen, esos que se la pasan encerrados rezando y temiendo. Estos son los días en que tienen permitido salir a las calles. Es entonces que llenan las iglesias, que se arrepienten de todo el resto del año, es cuando pueden golpearse el pecho a la vista de todos los vecinos. Y si esto ocurre en todos lados, en Puebla, ciudad archi-católica, sucede multiplicado por cien. Bien enrarecido estaba el ambiente, las calles estaban repletas de gente atontada por los cánticos repetitivos que entonaban sin descanso, murmurando rezos lamentables frente a las pérfidas imágenes de yeso, que nunca excluyen la sangre, las espadas, las espinas, las cruces, y todo tipo de símbolos de la violencia.

Todo esto, sumado a las repercusiones de la publicación de nuestro relato El Pueblo, hacía que Puebla se nos presentara absolutamente desconocida y extraña.

Afortunadamente tuvimos donde atrincherarnos. Lo que antes había sido el bar dónde actuábamos, El Breve Espacio, ahora se transformó en un hogar. Carlitos y Sonia nos abrieron sus puertas y sus corazones con tanta soltura y desinterés que nos conmovían. La habitación de Charly, el hijo de ellos que se fue a Argentina a estudiar, fue nuestro cálido refugio. Allí pudimos descansar y reponernos.

Ese sábado dimos un bis de Un Cuento Negro, con una afluencia de público que no esperábamos. Puebla nos mostraba la otra cara también, el amor y la entrega de un montón de gente. El día siguiente fue en la Plaza del Carolino. Soñando Historias y después Libres Lombrices se llenaron de público. Por la noche celebrábamos esto y el cumpleaños de Carlitos con pizzas y vinos.

Puebla – 14-04-09 – Dragón entonado del esplendor – Por Juan

Tripartita.

Cual tercera parte de una novela casi fantástica nuestra nueva visita a esta ciudad tuvo un final feliz. En ningún otro lugar de México tuvimos la repercusión que hubo en Puebla y la familia del “Breve Espacio” nunca dejó de cobijarnos, de protegernos. Puebla se ha transformado en uno de esos lugares que tienen un atractivo que roza lo mágico para nosotros. Seguramente volveremos…

8 – Mezcal con café

Oaxaca 16-04-09 – Noche resonante de la armonización – Por Juan

Jaguares.

De la prolijidad fachadística que exponen Puebla y Queretaro, a una ciudad que tiene una guerra civil cercana. El 2006 marcó a sangre y fuego las paredes de la ciudad que ahora siguen manchadas con graffitis que denuncian con belleza la corrupción de un gobernador asesino y una policía represora.
Me siento con más aire paseando por un zócalo más sucio, pero más sincero.

Oaxaca – 17-04-09 – Semilla galáctica de la integridad – Por Galo

Oaxaca es a veces como la canta Lila Downs, pero casi siempre es más profunda, más luchadora, más inquieta. Una ciudad con líneas coloniales, pero sin la apología de lo colonial que podía verse en Puebla, en Guanajuato o en Queretaro. En Oaxaca lo colonial está porque así lo impusieron, pero se respira un clima más autóctono, más americano. Es bella, pero más mundana. Vivible, excepto por el calor abrumador que hace durante el día.

Fuimos a parar a CASOTA, una casa grande donde funcionaba un colectivo vinculado a la APPO, muy comprometido con la transformación social y la revolución popular. Esto, después del levantamiento popular y la represión violenta policial del 2006, es el peor delito en la ciudad. Ser intelectual, activista, pensador, revolucionario, es lo peor que se puede ser para este estado corrupto y malparido. Por esto, todo el tiempo había dos policías enfrente de CASOTA, quizás para intimidar, o para vigilar, o sólo para decir que están al tanto de las actividades de la casa. En definitiva, una verdadera muestra de miedo y cobardía.

Oaxaca – 19-04-09 – Enlazador de mundos planetario de la manifestación – Por Caro

Emprendemos un viaje y sin querer emprendemos una gran búsqueda. Al viajar uno busca encontrar paisajes nuevos, rostros diferentes, culturas desconocidas, pero cuando lo que se encuentra es conciencia y visión universal, entonces el viaje se vuelve luz infinita, el viaje nunca acaba, el viaje siempre comienza. Viajar nos cambia el modo de conocer, lo que supone entonces un nuevo conocimiento, al cual no hay que temerle.

Voy a extrañar Oaxaca, sus calles que suben y bajan, serpentean, se achican y se agrandan, como los latidos del corazón de su pueblo, sus mercados con olor a lucha y resistencia, sus cielos infinitos que inspiran a seguir adelante, sus paredes dibujadas que te hablan al pasar y te invitan a reflexionar, a pensar…

México en general, y Oaxaca en particular, me regalaron conciencia y visión. Al mostrarme que la política no es sólo un espacio para corruptos, sino que es una actividad creativa y de todos, que abarca mucho más que la toma del poder estatal y de sus funcionarios. Hacemos política desde nuestros corazones cuando dejamos que él sea quien se exprese en vez del miedo. Hacemos política en la forma de educar, de sanar, de jugar, de alimentarnos, de mirar al otro, de respetar nuestro entorno, de decir ¡¡BASTA!! Oaxaca en el año 2006 habló, grito, lloró, resistió, sangró, pero hoy su corazón late más fuerte que nunca. Lo sentís al caminar, al ir al mercado y comer una tlayuda conversando con sus doñas, al ver como se enciende la mirada de su gente al contarte cómo ellos, desde aquella represalia del gobierno que comenzó con una marcha de docentes solicitando mejores condiciones laborales y terminó en el intento del gobierno de silenciarla mediante la fuerza, han decidido hacer política desde el corazón. Eso me permitió ver cómo ellos hacen política luchando por defender la tierra como parte fundamental de nuestro desarrollo, hacen política al buscar la autogestión, cultivando, produciendo e intercambiando entre el pueblo, creando sus propios espacios alternativos de comunicación, como Radio Plantón, donde todos pueden hablar, contar y compartir. Hacen política en la cocina, al habilitar platos de frijoles y tortillas para todo el que tenga hambre, hacen política al invitarnos  a hacer teatro en sus calles, sus escuelas, sus comunidades, hacen política al no ponerse un cubre-bocas y salir corriendo a esconderse a sus casas aceptando el aislamiento que el gobierno impone mediante el invento de enfermedades inexistentes para dividir y separar, distraer y confundir al pueblo, hacen política al no imponer un forma sino más bien buscar que la política no tenga forma, ya que si son los corazones de su gente, ni uno sólo es igual al otro.

Por eso y tanto más voy a extrañar Oaxaca, ciudad que con la simpleza de su pueblo, pero con la sinceridad de su lucha, despertó en mí una conciencia limpia, que me llenó de luz el alma al ver que además de mí hay otros… y que esos otros también soy yo.

9 – Comunidades

Huajuapan de León – 20-04-09 – Mano espectral de la liberación – Por Galo

Aquí llegamos, a la mixteca mexicana en el estado de Oaxaca, a trabajar con las comunidades. Gente simple, originaria de estas tierras y por lo tanto llenos de autenticidad, con un ritmo justo, con una mirada suave. Llegamos a entregar nuestro teatro y nuestro corazón, para movilizar, para sembrar pequeñas semillas, para despertar a quien se pueda. Para jugar también. Para aprender. Llegamos de la mano de nuestro amigo Israel, quien nos conoció aquella vez en el Festival de la Digna Rabia, en territorio zapatista. Él organizó esta vuelta por las comunidades de Huajuapan y Tlaxiaco. Una gigantesca experiencia que luego plasmamos en un pequeño video que haremos circular para compartir aquellos lindos momentos.

Huajuapan de León –  23-04-09 – Perro magnético del propósito – Por Juan

Descalzos

Ahhh, viajar por las comunidades, escuchar la sabiduría y dulzura con la que Don Pánfilo y su madre mastican las palabras, recibir el cariño de la gente hecho bolsa de café puro, no entender cuando se habla mixteco, admirarse de un abuelo de 98 años que ya es un duende de antaño, una mamita que cuenta cómo se levantaba a las tres de la mañana para trabajar la tierra, un niño que te pregunta cuándo regresaremos. Viajar por nueve comunidades de la mixteca fue nuestra despedida del trabajo en México y una fuerte dosis de amor para nuestro regreso.

Tlaxiaco – 24-04-09 – Mono lunar del desafío – Por Galo

El fantasma de la influenza ha sido desatado. Ya vuela por las cabezas de los desprevenidos, ya entra en el corazón de los miedosos, ya penetra en las casas de la gente. Es impresionante, y más bien preocupante, la velocidad con que la TV es capaz de convencer a la gente. Es terrible que la gente realmente crea lo que les dicen el la TV. Si es tan evidente que, para dominarnos, los dueños de todo (que también lo son de los medios de comunicación) necesiten que escuchemos lo que ellos quieran, que creamos lo que ellos nos dicen, que confiemos en lo que nos aseguran, que votemos a quienes nos imponen. ¿Cómo hemos llegado al hipnotismo de mirar un noticiero olvidando quién lo comanda y qué intereses tiene? ¿Cómo es posible que aceptemos sin cuestionar las mentiras que fabrican y que, para colmo, son de pésima calidad? ¡Ni siquiera son mentiras bien elaboradas! Son decadentes, evidentes patrañas, manipulaciones impunes. ¿Cómo es posible que aún no hayamos descubierto el sistema que repiten hace siglos y siglos? ¿Cómo podemos estar tan ciegos?

Desde que unos dominan a otros se usa el mismo plan: Inventar un gran enemigo y en nombre de él hacer todo el daño posible, todo el robo, el saqueo, la violación, la conquista. ¡Si siempre es igual! ¿Cómo puede ser que no reaccionemos? Nos inventan un Bin Laden y todos aceptamos el genocidio de oriente, nos fabrican un atentado y todos avalamos la guerra, se disfrazan de campesinos y nadie ve la cadena de oro que les cuelga del cuello, nos convencen con el progreso y entonces aceptamos la destrucción de la naturaleza. Nos delinean una pandemia y todos como ovejas nos ponemos un barbijo. ¡A un par de años de la farsa de la gripe aviar!

El pueblo mundial sufre una amnesia verdaderamente peligrosa.

Desde México, les confirmamos, para los que aún tengan alguna duda, que la influenza no es más que una máscara para tapar quién sabe que atrocidades, que al gobierno mexicano no es posible creerle absolutamente nada, porque está formado por mafiosos, asesinos, perversos apólogos de la desigualdad, que si Calderón dice A hay que pensar B.

¡No es posible olvidar que el terror es una de sus mejores herramientas de hipnosis! Seguramente hubo algunos enfermos de influenza, y hasta quizás algunos muertos. ¿Entonces por qué no declaran pandemia al hambre que mata miles por día, por qué no ponen alerta 5 por las fuerzas policiales o por el ejercito norteamericano, por qué no son epidemias las enfermedades de los pobres, el Chagas, la desnutrición, los cientos de padecimientos curables por los que siguen falleciendo miles de personas cada día. ¿Por qué no se alerta el mundo de la cruel e injusta invasión sionista sobre los territorios soberanos de Palestina, por qué no importan sus muertes? ¿En serio alguien cree que es el pueblo judío el que invade? ¿No nos damos cuenta que no, que no es el pueblo, que son un grupo de enfermos imperialistas que se creen superiores a todos y con el derecho de matar a quién no esté de acuerdo? ¿Alguien leyó algo sobre esa guerra, o sólo nos conformamos con lo que nos dijo CNN?

¿Alguien sabe  quién es el dueño de CNN?

¡Qué locura que vivimos! ¡Qué ignorancia tan grande!

¿No nos da vergüenza hacer todo los que nos dice la tele?

¿Alguien se siente feliz de vivir gobernado por un aparato que, para colmo, tuvo que comprar y pagar bien caro?

Observemos las salas de nuestras casas… ¿No notan que está dispuesta alrededor del televisor? ¿Les parece normal? ¿Sano?

¿No se sienten cansados de tanta mierda?

¿Nadie ve el daño que le estamos haciendo a la tierra con el “modo de vida moderno”?

¿Nos vamos a quedar así sentados?

10 – La paz

Carretera oaxaqueña hacia el Pacífico – 06-05-09 – Noche magnética del propósito – Por Pichi

Nada genera tanta impotencia y dolor, nada tanta rabia, indignación; que ver un aparato policíaco represivo que avanza de forma maligna sobre aquellos que tratan de defender su tierra, su sitio. Así nos despidió México…

Oaxaca fue el último territorio que pisamos antes de salir del país. Camino a las costas del Pacífico de esta ciudad (ciudad que, por cierto, está cargada de una historia de lucha y resistencia potente) la postal de la injusticia nos tomó por espectadores.

En Ocotlán, pueblo cercano a la capital oaxaqueña, mil oficiales de la Policía Federal Preventiva nos mostraron la peor cara de la impunidad; cuando, armados de gases, cascos y violencia, intentaban de la peor forma, “ahuyentar” a un puñado de personas que luchaban por impedir la instalación de una empresa minera canadiense.

Mil oficiales significa mil oficiales. Sin exageración.

Un puñado de personas que luchaban significa abuelos, jóvenes, mujeres; todos sobre la ruta caliente defendiendo sus derechos, soportando la indiferencia de su mismos hermanos.

Una empresa minera canadiense significa la destrucción de un pueblo…

Salir de México significó despedirnos del lugar que nos acogió durante medio año y al mismo tiempo despertar a la impunidad e injusticia que en ese país se vive. Despertar nuestra impotencia de no poder intervenir en un asunto humano, que se intenta resolver con armas.

“Ustedes son extranjeros, y no tienen nada que ver aquí” fueron las últimas palabras que escuchamos de boca de un par de mafiosos, como queriendo ocultar una realidad que ya se hacía evidente. Y así nos fuimos, con los ánimos un poco bajos, pero la rabia totalmente encendida.

Mazunte – 07-05-09 – Semilla lunar del desafío – Por Galo

Antes de irnos de México necesitábamos esto. Unos días de paz y conexión con lo natural. Ya lo habíamos previsto. Era un buen final. Y todo sincronizaba, el final de la visa, el cumple de Pichi, el mío, el final del trabajo, la influenza, los 500 días de gira,…

Era un buen momento para esta playa agreste y maravillosa. Y fue una buena curación. Y para acompañarla es que habíamos traídos durante casi 1500 kilómetros, bien escondidos, los peyotitos mágicos que nos habían sobrado de aquella ceremonia en el desierto. Es así como celebramos tanta sincronía. Despiertos. Conectados con nuestra madre Tierra. Felices.

Punta Cometa – 09-05-09 – Enlazador de mundos auto-existente – Por Maty

A veces no entendemos si lo que hacemos esta bien o mal, pero simplemente lo hacemos porque pensamos y entramos en la duda de si es mejor quedarse o seguir. Y seguimos. Quizás nos estemos olvidando que somos seres espirituales y no sólo mentales:

Nueve y diez de mayo del 2009, me encuentro sentado en la arena, mis piernas están cruzadas y mantengo la columna derecha, mi espalda erguida y mi cabeza hacia adelante con el mentón arriba, mis ojos están en dirección a la luna. En la arena hay un circulo azul y blanco, ese círculo rodea la superficie que ocupa mi postura, o mas bien yo soy quien está ubicado dentro de este círculo, formando así una especie de protección con el exterior, o si alguien lo mirase desde arriba se está formando simplemente un círculo con  alguien adentro. Yo puedo contar bien qué es este círculo, pero no se aleja de lo que venimos hablando, una especie de protección hacia el mundo exterior, una especie de escena en el todo…
Rato después…

Yo estaba ahí sentado, y es ahí donde acepté la propuesta de la luna, es ahí donde encontré una puerta más hacia lo espiritual, es ahí donde me deje llevar. Cabe destacar que un factor importante fue una maraca. La maraca estaba ubicada en las manos de alguien que la manejaba, alguien que  hacía de canal entre yo y algo más, alguien que estaba ahí, una persona que jugaba conmigo, como decía el Che “un verdadero compañero”. Alrededor de esta escena resaltaba el lugar, el lugar era una bahía, los azules de la luna llena entonaban a todos los seres vivos de este espacio con todos los colores y matices del gris, azul, verde o violeta. El mar estaba muy presente, sus olas rompían cada segundo y medio dando un ritmo vivo y sincrónico a lo que a mí me estaba por ocurrir.

Cualquier explorador que hubiese querido llegar a ese sitio, lugar fácil de encontrar después de pasar por algunos montes, encontraría esa noche una especia de aquelarre, porque por distintas partes de esta playa había diferentes escenas. Yo creo que la decisión de un personaje, como ese explorador, se hubiese atrevido a bajar y jugar conmigo, o con el lugar, o con algunos de los que ocupamos… Yo en particular no lo vi, quizás alguien llegó, pero esa es otra historia…

Volviendo a mi historia, todo fue un momento hermoso, sólo me basto fijar la mirada en la luna con mi cuerpo erguido y mis piernas cruzadas, para yo cerrar los ojos y dejar que mi compañero/a jugase conmigo una especie de complicidad. Un empuje al ritmo y a lo sonoro entraron por mi mente, fijándose en el tercer ojo y luego por diferentes puntos del chakra… Ahí lo que se siente es bien personal, tanto así que no me alcanzarían las descripciones, pero comprendí una vez más, en manos de la naturaleza sentí como nuestro cuerpo manejado con la mente se limita a mil viajes que nos pueden dar el simple hecho de estar entregado a lo natural y al juego lunar.

Repito, a veces no entendemos si lo que hacemos está bien o mal, pero simplemente lo hacemos porque pensamos y entramos en la duda si es mejor quedarse o seguir. Y seguimos. Quizás nos estemos olvidando que somos seres espirituales y no sólo mentales.

Fue una experiencia hermosa que quería compartir con ustedes y con confianza les digo que no nos olvidemos quiénes fuimos los seres humanos.

Mazunte – 10-05-09 – Mano entonada del esplendor – Por Juan

Sandías con arena.

Jugar, jugar de nuevo, volver a jugar. Parecíamos niños en colonia de vacaciones, sólo que sin mayores ni horarios que controlen.

Allí compartimos con la Vale, nuestra gran compañera y amiga de viaje, aquella que te canta la posta, el diagnóstico del estado grupal con la misma sinceridad con la que se ríe sin mesura.

Allí festejamos el cumple de la Pichi y del Galo, en el mar, con la luna llena y Mezcalito que pintaba con ritmo y armonía los paisajes que nos rodeaban. Charlando en las rocas con un compa, sintiendo adrenalínicamente cerca el choque del mar, terminó esa noche memorable.

México nos mostró cuán polares somos el extremo norte y el extremo sur de nuestra gran Latinoamérica y cuánto atractivo hay en los opuestos. Estamos agradecidos con esta tierra que nos regaló la historia de nuestros antepasados en carne viva, corazones que laten fuerte, gargantas que gritan hasta desquebrajarse. México nos mostró el propio límite grupal, nos marcó con señales hasta dónde podíamos llegar, hasta cuándo podíamos estar, hasta dónde podíamos jugar. México fue el fin de la ida y el comienzo de la vuelta, y las vueltas. Los regresos implican cuidarse un poquitín de más para que aquella confianza ganada no sea la que rompa la cuerda que nos sostiene, para que sigamos eligiéndonos con más fuerza, para volver a crear con todo lo que cargamos en la mochila.

Hay un frase que leí en un libro de Liniers que dice así: “Muchas veces en el arte como en la vida hay que elegir entre sentir o entender”

Gracias México.

Carretera hacia Guatemala – 11-05-09 – Estrella rítmica de la igualdad – Por Galo

Ese día contamos 500 desde aquella lejana partida de Argentina en busca de todo esto, aunque sin saberlo concientemente. 500 días son más que simbólicos para nosotros, son una muestra de claridad. Son la demostración de que lo colectivo sí es posible en medio de esta gran moda del individualismo. De que los sueños sí son realizables, pero necesitan de la voluntad, de la paciencia, de la humildad, de la aceptación, de la evolución constante. De la evolución real, no la de Darwin que seleccionaba divinamente a los mejores y descartaba a los peores, no, la evolución que necesita de todos y cada uno, la que se hace a fuerza de trabajo y entrega. De constancia.
Ese es todo nuestro secreto.
Ese, y el amor.

FIN

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