Eleonora

 Todavía llueve afuera

Paraguas cortando las nubes

Voy por el cuarto piel roja

Pienso en la mulata bailando capoeira

Mojada

Un hilo de lascivia surcando sus gruesos labios

Una sonrisa aguada, incitante, burlona

Un beso líquido, de placenta

Flotando

Nacer

Grito de vida, de muerte, de orgasmo

Tu sangre primitiva

Danza salvaje

Tus ojos cerrados allá lejos adentro

Afuera llueve

Todavía

 

Caleta San Pablo

Amanece

Puedo ver la bruma, las olas, la arena fría por la noche

Allá a lo lejos siluetas caminando sobre el mar

Acá en la orilla cuerpos desnudos esperándolos

Podría quedarme aquí, dejar que la arena me tape, el tiempo seguirá corriendo, vendrá el amanecer y quizás entonces ya no esté, tampoco la bruma, las olas, la arena fría, quizás, por eso voy hacia el mar, mis huellas van desapareciendo, voy cortando las olas, avanzando por su espuma, ya estoy mas cerca de las siluetas que caminan con el tiempo, van a la orilla, al amanecer, mañana harán lo mismo, caminarán sobre el agua para encontrarse con los cuerpos desnudos que esperan, por eso quizás me sumerja en las aguas, bien adentro, al útero materno, allí donde flota la existencia, allí donde la nada, desintegrarme, desaparecer, olvidar… por eso voy hacia arriba, por eso salgo a flote con la última bocanada, pero ya no veo bien las olas, las siluetas están cerca de la orilla, y yo tan lejos, van hacia los que esperan, a abrigarse con el calor de otro cuerpo, del cariño, van para amanecer de nuevo, sentir el calor de la arena en los pies, del sol en el torso, y yo tan lejos, por eso quiero ir hacia allá, hacia la orilla, caminar en el agua, pero la orilla está lejos, mis piernas ya están duras, el sol ya se está poniendo a mis espaldas, el ocaso está llegando, por eso me desespero, me aferro a la vida, grito, pataleo con mis últimas fuerzas, no siento el agua, no siento el cansancio, no siento la noche, el miedo, el fin…

 

Cúcuta

Llovían cervezas. Ya eran las 4 de la mañana. El bar, ya había intentado todo lo posible: bajar de a poco la música, prender las luces, poner cara de culo, levantar las sillas de alrededor y luego las del que se paraba a mear; finalmente, viendo que ya habíamos perdido noción del tiempo y del lugar nos terminaron echando de mala gana, a los empujones, igual nos fuimos con dignidad llevándonos 4 cajones para seguir bebiendo en otro lado, que mierda. No sé cómo hicimos pero de golpe estábamos en la casa de uno de los borrachos empinando cervezas y alguna que otra botella de aguardiente que nadie sabía como llegaban a nuestras manos, no importaba la hora, la salud, la integridad de los demás, los niños durmiendo entre nuestros pies sucios, la ropa tirada, las cervezas rotas, los charcos de sangre, nada importaba, y sonaba merengue, y sonaba vallenato, y allí nuestra danza, pisando charcos, niños, enredándose con la ropa, con otros pies, con cabezas que de golpe aparecían por el suelo… quise escapar en un momento, quizás haya sido el espejo y esa imagen deforme, grotesca, con muecas inverosímiles, con movimientos desarmónicos, ladeada para un costado, con el ojo caído, la botella en el pecho, pero me atraparon, me rescataronde ese monstruo y me pusieron dos cervezas mas, por si acaso. Caí duro al piso, pero no desmayé, había que mostrarles a estos colombianos como tomábamos los argentinos, algo de orgullo me quedaba… creo que cayó otro cuerpo junto al mío, creo que lo toqué todo frenético, no lo sé muy bien porque a veces no sentía las extremidades, era como si por momentos no fueran mías, creo que toqué sangre, que un niño despertó y miró el horror, creo que los padres ya estaban ahogados por allí, alguien se cagó, alguien gritó y creo que saltó por una de las ventanas, creo que a alguien que había osado bajar le tiraban cervezas desde arriba, creo que amanecía, no lo sé muy bien porque el otro ojo también estaba cayendo… desperté primero,todo borroso, quise enderezarme para saber donde mierda estaba pero una puntada que empezó en los huevos me reventó la cabeza, desde el piso sin poder mostrar mi forma bípeda pude ver cuerpos retorcidos, objetos tirados, charcos de todos colores y un reloj que decía las 15:45 hs. Ya era tarde, el ómnibus había partido hacia 3 horas. No me preocupé mucho, el próximo pueblo tendría que esperar, me dije, o creo que me dije porque volví a dormiré profundamente como un angelito en medio del chiquero. No escuché como los muertos revivían, como el piso, la casa, todo volvía a la normalidad, salvo por ese cuerpo retorcido, deforme, ladeado para un costado, con la botella aun el en el pecho que quedaba tirado en el piso evidenciando la rumba, el caos…

 

Poesía

No soy bueno para la poesía

Lo fui en su momento

Fluían las palabras

Podría hablar de cualquier cosa

Sobre esas siluetas que se enredan allá abajo

Sobre los fantasmas de la noche

Sobre los camiones orillando la panamericana

Sobre aquél solitario volviendo de alguna guerra

Sobre esa bala perdida

Sobre el amor

Intentar la pureza

La poesía

La radio me interrumpe

Me dice la hora

He perdido esa noción

Ya estoy lejos de todo

Viajo

Duermo en cualquier cama

Casi siempre en la calle

No me importa

Hago ruedos

Transformo

Peleo con la ley

Con lo establecido

Ya llega el crepúsculo

Es hora de partir

Esa hora si la conozco

Veamos que pueblo nos espera

Nos expulsa

Nos traga

Nos vomita

 

Cosas sueltas

Hay que detenerse

A veces

Revisar. Sentir. Mirar

Lenguaje

100 pochocholas

Génovas

Peldaños

Huecos en las escaleras

Me duele la espalda

Mucho parque

Mucha calle

Hay que avanzar

A veces

Avasallar. Buscar. Transgredir

Vamos de nuevo

Alguien sube a la nave

Debo mirarlo

Qué hubo mierda

Me duelen los pies

No retrocedo

No soy un héroe

Vamos por la comida

Arroz con frijoles

Un bocadillo

Antes un bareto

Subamos la colina

Arriba está bueno

Abajo una postal

Algo se mueve

Una puerta golpea la noche

Un grito de madre

Perros

Un tombo olisqueando

Atiná loca

Es hora del sexo

La carne nos llama

Quizás luego un abrazo

Solo para recordar

Para detenerse

Avanzar

Olvidar

Sigamos

Esto no es huir

No es huir

 

Puños

Primero los colores

Una danza esquizofrénica

Hundirse en el desorden

Miles de pinzas sonando

Triturando y liberando

Tambores que llegan y se van

Bolsas famélicas hablando en el aire

Quizás una tormenta eléctrica

Manos en caída libre rompiendo nubes

Muchas ya explotaron y caen flácidas

Otras miran el abismo con furia

Y luego el silencio

Algo pesado

Viene la poesía

Como si el río subiera

Arrastrando imágenes desordenadas

Que chocan con las rocas

Ruedan arcaicas en la corriente

Una vaca muerta, inflada, como una isla

Una boca masticando la selva

Una escalera subiendo otra escalera

Un muro que escupe carne

Caderas con vallenato

Mis huesos

Mi sangre

Y luego

Algo prevalece

Parecen ser ojos

Rutas que se pierden en sus pupilas

Pueblos que se pierden en sus rutas

Un parque con ancianos

Un ruedo

Una voz

Un gesto

Un payaso

 

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