MI ROL

 

A veces me pregunto: – ¿Tendrá autor

el guión que represento en esta vida?

 

– ¿Habré elegido yo mi personaje?

– ¿Me habrá marcado alguien la salida?

 

– ¿Estaré improvisando esta existencia?

– ¿Apuntará alguien a mi alma lo que olvida?

 

– ¿Podré bajar alguna vez del escenario?

– ¿Que me aplaudan será costumbre permitida?

 

– ¿Habré sido ya actriz en otra parte?

– ¿Será ésta una escena ya vivida?

 

– ¿El cierre del telón, será dispuesto?

– ¿Podré elegir yo la despedida?

 

– ¿Serán estas preguntas “mis preguntas”?

– ¿O serán parte de la letra ya aprendida?

 

 

HUMANIDAD

 

Noticieros. Periódicos. Discursos

Escupidas. Cachetadas.

 

Se aceleran los tiempos del dolor.

Humanidad descontrolada.

 

Guerra. Muerte. Explosiones.

Humanidad desamparada.

 

¿Cuándo será tiempo de cosmos?

El caos prevalece.

Nueva Era. Evolución. Ya sé.

Hay que esperar.

¿Y mientras tanto? ¿Y mientras tanto, qué?

El sufrimiento es ya.

Yo sola no puedo. No puedo

cambiar la inmensidad.

 

Anoche, para no sentirme

tan inútil

tomé al mundo en mi

regazo

le acaricié su dolorida

historia

y cantándole, dulce, lo empecé

a acunar.

Ya ha salido el sol

y está dormido.

Voy a quedarme completamente quieta.

Casi sin respirar.

Tal vez, así abrazado, la violencia, por hoy,

no se le vaya a despertar.

 

Tal vez un día se multipliquen los regazos

y la ternura vuelva a ser una opción.

Y las guerras sean historia que se olvida

Y cada hogar se convierta

en un refugio del Amor.

 

JUGUEMOS EN EL BOSQUE

A la generosa comprensión de los míos,

que me permitió escribir y hacer teatro, sin culpas.

 

Un almuerzo ruidoso

y discutido.

El caótico desorden

de un placard.

Un remedio dado

de madrugada.

Un rato de tele

en la sala de estar.

 

Caperucita intenta no perderse

en ese bosque de mujer-mamá.

Corta flores de sus sueños personales

para adornar la vida familiar.

Una parva de ropa

descosida.

Un cumpleaños. Un cuento.

Aspirinetas.

Dos trenzas. Un fútbol

y una bici.

Cinco bolsas con toallones

para ir a la pileta.

 

Caperucita busca y se pregunta:

¿Y la salida por dónde será?

Las urgencias se comen sus proyectos

como un lobo implacable y voraz.

 

Los deberes. Una torta.

El lavarropas.

Dos vestidos de muñeca

y una cuenta de “por”.

Muchos ojos pidiéndole

caricias.

Cinco hijos poblándole

el amor

 

Caperucita se animó a nuevos senderos.

El bosque fue perdiendo oscuridad.

A los árboles les brotó un amor verde y respetuoso.

Le hicieron un espacio y la dejaron avanzar.

 

DIOS

El amor transparente

era pura energía

florecida hacia nosotros.

Pero vino el tiempo en que se necesitó

un nombre,

y el Nombre fue pronunciado.

 

Después hizo falta algo para acariciar.

– El Nombre era demasiado transparente –

De la necesidad de caricias nació la imagen

 

Y nos enamoramos de ella, olvidando

el Nombre que le dio origen.

Y la imagen creció con apodos absurdos.

 

Sobrevino con esto el olvido del Nombre

y del Amor transparente.

Y toda nuestra fuerza fue caricia para la imagen.

 

Es necesario hacer de los símbolos

una escalera,

y del Nombre un templo invisible,

para que la rueda del tiempo

vuelva

a su punto de origen,

 

las imágenes se quiebren, se silencien los nombres

y el Amor transparente

regrese a la tierra como una bendición.

 

MI COMPAÑERO

A Antonio, mi amor, que partió este enero

 

Después de la costilla, él siempre

siguió dispuesto a darme.

Me dio espacio para florecer.

Ternura, para enamorarme.

Confidencias, para hacerse amigo.

Hijos, para proyectarme.

Me dio también sus seriedades

y sus cosas graciosas.

Su fuerza, su decisión, sus ganas

y su dulce nobleza.

Me dio tiempo del bueno,

del que sirve

y un lugar a su costado,

un lugar sin competencia.

 

Y yo viví así, caminándole la orilla,

amada, libre, segura, agradecida.

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