SIN TÍTULO

No puedo salir, no puedo dormir, no puedo ver, es como una nada, como un hueco, como un vacío, comenzaré por abreviar, terminaré por anular, diré pavadas, escupiré discursos, cogeré a las musas, empomaré a los animales, y nada, nada, nada, me hundiré en el caos, en el caos del equilibrio, en su estabilidad, volver al útero, nadar en mares viscosos, flotar pegajoso, devorar la placenta, y nada más, para qué mas, para qué romper lo dado, para qué generar inestabilidad, incertidumbre, imprudencias, inciertos inexorables, incipientes angustias, regresiones, agonías, para qué, para nada, mejor así, mejor estar y no fallecer, mejor estar como fallecido, estirado, pálido, con los ojos oscuros, mirando hacia el cielo, hacia la nada, sin pestañear, sin pupilas, mirada blanca, ciega, sorda, como lo seres, como nada, volver para comer, hundir las raíces, beber petróleo…

Tengo 42 años.

No recuerdo mi nombre.

Nadie lo ha pronunciado.

No recuerdo mi voz.

Me harté de hablar solo, me aturdía a mí mismo. Probé con susurros, pero me daban miedo. Decidí callar. Para siempre.

Ya no puedo escribir. Terminé con las pocas hojas que quedaban, con las paredes, solo queda mi cuerpo, pero no tengo tinta. Usé excremento, pero las palabras desaparecieron con el tiempo, solo dejaron el olor, olor a muerte, olor a nada, olor a infancia.

Solo pienso.

Son mis últimos instantes de lucidez, si es que esto es estar lúcido. Si es que esto es estar vivo. Si es que estoy aun aquí. Si esto no es un sueño, o mejor dicho, una pesadilla.

No puedo salir.

Creo que tampoco duermo. Ya no distingo la noche del día, la vigilia del sueño. La vida de la muerte. Solo estoy, si es que estoy.

Tenía un periquito.

Lo tuve hace mucho tiempo. No recuerdo cuándo. Le puse de nombre Sandalia. Es que parecía de un país exótico. Y Sandalia tiene nombre de país exótico. Como por ejemplo Mandarina es nombre de puta vip, o Mondongo de ritmo africano, o Perú de país exterminado, o Milanesa nombre de perra inteligente, pero Argentina, Argentina, nunca me sonó a nada, no pega con nada, no sugiere nada, nada, nada…

Igual los países dejaron de existir hace mucho tiempo. No recuerdo cuándo. Primero desaparecieron sus fronteras, después desapareció la vida.

Quizás sea el último suspiro, el último pensamiento, el último latido en esta tierra–infierno. Eco de los dioses, retumbaré en el silencio, partiré el aire, moveré montañas, para nada, todo está muerto, todo.

Si pudiera tan solo moverme, estirarme sobre mis excrecencias, subir sobre mi podredumbre y mirar por la ventanilla oxidada hacia fuera, ver nada, el constante golpear del aire al desierto gris, el cielo inmutable, siempre gris, y resbalar mis ojos por las grietas de la tierra, llegar hasta allá a lo lejos, hasta el horizonte, allá donde el mundo parece resbalar y caer al abismo, allá donde antes los ojos se llenaban de lágrimas al mirarlo. pero no puedo moverme, no puedo estirar las piernas, estoy tapado por la mugre, por el asco existencial, por esta nada que me aplasta, solo puedo respirar, no sé hasta cuando podré pestañear, igual de nada sirve, de tanto mirar la misma pared es como si estuviera ciego, este cuarto de plomo es como estar ciego, como no estar, solo pienso, solo pienso… ya hace tanto tiempo que lo hago, hace tanto tiempo que no puedo salir, que ya no imagino, pienso palabras, en una oscuridad total, ni siquiera puedo visualizarla a ellas, las imágenes mentales también me abandonaron, también dejaron la vida, como todo en este mundo.

Sandalia se cansó de hablarme, un día se cansó de respirar, pude ver su lenta descomposición, era lo único que se transformaba en este vacío, fue como mirar el cielo pasar del azul al negro de la noche, captar sus cambios imperceptibles, sus variaciones ínfimas, mínimas, encadenadas eternamente, todo continúa, todo se transforma, todo va hacia algún lado, hacia la nada.

Primero fue el color, apareció el blanco de los huesos, el blanco de aquello que se pudre por dentro, ese gris desierto en su cuerpito, a medida que caían las plumas se evidenciaba mas la descomposición, la perdida de la materia, su cuerpito fue reduciéndose, enflaqueciéndose, quedando solo el pellejo marcando sus frágiles huesitos, sus ojos hundidos, su piquito entreabierto y cada vez mas torcido, la materia transformándose en aire, y luego nada, no quedó nada, ni siquiera los huesos, tanto tiempo ha pasado, tanto tiempo que hasta el tiempo ha desaparecido, quizás hoy es ayer, quizás ayer fue hace mil años, quizás todo desapareció mañana, quizás….

Necesito callar, dejar de pensar, aplacar esta voz, este eco, este sentido, ahogarme en los mares profundos de la nada. Por qué sigo existiendo, qué fuerza me mantiene aquí cuando todo ha desaparecido, qué ser o cosa desquiciada morbosa me gobierna, me da conciencia, me da lucidez, me ata, me oprime, me sujeta, me odia, me ama, me ultraja, me avasalla, me observa, me ignora… no lo sé… quizás cuando lo descubra, quizás allí… pueda descansar… para siempre.

MARÍA

Separé las letras, obsesivamente; les abrevié el silencio, las despedí en un vuelo de ojos resbalosos.

Me mutilé las manos, tranquilamente; las vacié de despedidas repetidas, les silencié los deseos ocultos.

Te busqué mecánicamente, con ojos sin pupilas; te resumí el encuentro.

Creo que lloraste lágrimas sucias, creo que te hundiste en tu sombra, creo.

Te busqué obsesivamente en un vuelo de ojos resbalosos y separé tranquilamente las letras muertas, me mutilé las manos mecánicamente y les abrevié el silencio… les silencié su eterna despedida.

Creo… creo que te resumí el encuentro.

¿Y los deseos ocultos?

¿En qué laberintos húmedos perseguirán a su mente nocturna?

¿En qué túneles se extraviaron sus sueños de algodón?

¿Por qué en ese vacío, en esa nada que es tu morada, en ese reino insondable donde nada existe sólo vos, me convertí en un suspiro para rociarte de hielo tus entrañas pervertidas?

¿Por qué? ¿Por qué lloraste lágrimas sucias? ¿Por qué te hundiste en tu sombra?

Creo… que lo presientes…pero nunca lo pienses

o todo desaparecerá.

 

MANUAL PARA SUICIDARSE

Sólo funciona si estás solo y en alguna terraza o algo que te ponga en un nivel superior al entorno, donde su movimiento llegue desde abajo.

Silencio.

Shhhhhhhhhhhhhhh.

SILENCIO.

Callar al entorno.

Callar la información, los deseos, los impulsos.

Contraer.

Reducir a cero.

Luego respirar, sólo respirar, bien hondo, y guiar lo que nace al aire que entra y sale del cuerpo.

Estará nublado, estará aguado.

Y desde abajo, un sonido grave, adormecido por el ruido, por primera vez se hará consciente.

Sentirás miedo.

Silencio.

Sentirás dolor.

Shhhhhhhhhhhhhh.

Como un enjambre de abejas gigantes, oirás ese coro profundo.

Tranquilo, sólo escucha.

Estará nublado, estará aguado.

No intentes gritar, no intentes imponerte, conviértete en una abeja más, pues somos eso, e intenta comprender esta revelación. No intentes dominar, no intentes diferenciarte. Y luego, sólo luego, después de haberte transfigurado, de haber mudado de piel, de haber nadado en el éxtasis de cuerpos confusos, sólo allí, abre los ojos.

Mira.

Que entre el entorno, el ruido, la acumulación, los objetos, lo ajeno.

Silencio. Respira. Llena el cero.

Ahora levántate, colócate en el borde, abre los brazos, no mires hacia abajo. Sólo cuando lo ajeno golpee, sólo allí, lánzate, y en tu caída (mientras más alto mejor) pasará lo siguiente (en cada persona se cortará de forma distinta cuando el cuerpo reviente contra la tierra):

– Verás una imagen subliminar que en el fondo te tragará (algo así como un reloj desnudo con engranajes gigantes y viscosos).

– Un cubo traslúcido caerá contigo en cámara lenta y desaparecerá.

– Miles de imágenes arcaicas, como relámpagos, te cegarán. Entre ellas: una danza orgásmica, dos perros cogiendo, una boca gritando, un árbol en la tormenta, una escalera sobre tierra metálica, cae, un cuerpo desnudo, una mirada roja, dos bolas que chocan, luces varias, destellos y una muñeca de porcelana.

Luego las imágenes se confundirán, se mezclarán, lo último que verás será la aguja del reloj cerca de tu ojo, el fondo será una canción de cuna que la muñeca de porcelana cantará en algún lugar, y luego…

Silencio.

Vacío.

Cero.

Shhhhhhhhhhhhhh.

 

VUELO

Al despertar en una noche cualquiera caminaré sobre almanaques viejos, le sonreiré al rincón que no se ve, para convertirme, por fin, después de haber atravesado el desierto, de haberme mojado en encuentros nocturnos, en lo que quizás se muera antes de haber sido parido, en lo que quizás se muere antes de ser expresado, como el rocío que se funde ante el dorado resplandor del sol, como la poesía, como el mundo agonizante, también como la peste que renace en la oscuridad del alma impura, sólo ahí, antes de escribirte, de vomitarte, me convertiré entonces en un vuelo alocado de polilla.

 

MENDOZA

Mendoza, tierra del sol y del buen vino.

Mendoza, aldea colonial, tierra de gringos.

Sábado, 18:00 hs. Kilómetro cero. Chicas bonitas escupidas por moldes industriales, autos cero kilómetro, rubias enromes interpretando carteles, mendocinos “serviciales” explicando direcciones, la del shoping, la del Park Hyat, la del parque, la del Aconcagua, la del oeste, la de la luna… El hombre se interna en la peatonal, cientos de consumidores compulsivos deambulan por los comercios de moda vistiéndose como alpinistas arrepentidos, soldados vip o reinas entre la plebe. Sigue caminando por calles mendocinas, nombres históricos, gobernadores, ministros y hacendados respiran desde el más allá: Arístides Villanueva, Pedro Molina, Emilio Civit, liberales antiguos, aristócratas acomodados, inmortalizados en las mejores calles de doble mano claro, para transitar según convenga. El hombre sigue hacia el oeste, se interna en el parque. El verde exuberante desafía al desierto, las hermosas fuentes estilo europeo desafían el mal gusto, la calma del lago desafía a las mentes en crisis. Hasta ahora la comitiva de gringos va contenta, están viendo la Mendoza que le han preparado para sus lujosos paladares. Ya se han sacado fotos surrealistas, ya han dejado escapar suspiros por hermosos ejemplares atletas, ya han comprado boludeces para perderlas en el camino o exhibirlas como presas exóticas de caza burguesa. El hombre se detiene y se planta frente a ellos, aquellos ojos resbalosos, todos iguales, se posan sobre su mirada de barro repentinamente iluminada.

“Señoras y señores, han podido apreciar lugares tradicionales de Mendoza, sobre las ruinas de San Francisco se decidieron los más grandes negocios inmobiliarios, de los alrededores de esa plaza huyeron los mendocinos pudientes hasta que los mendocinos pobres hubieron limpiado la ciudad de escombros y cadáveres. Los nombres de las calles por las que transitamos fueron en su mayoría de personajes que les abrieron las puertas a sus antepasados, exterminaron a los indios y a los bandoleros, esclavizaron a los criollos, asesinaron al populacho. El nombre del progreso también construyó este hermoso y fresco parque secando la periferia de Mendoza hasta la muerte. Otros parques escondidos hechos para adornar casas de fin de semana, inclusive con lagos artificiales al estilo francés como la casa de los Molina, sirvieron para traer a la aldea el buen gusto, las costumbres ajenas, por supuesto, extremadamente refinadas, y hermosas fiestas donde se comían platos extranjeros, se tomaba alcohol importado, se violaban cuyanas de la servidumbre, se decidían los destinos de la ciudad y se debatía barrocamente los alcances del liberalismo, la llegada del tren y las andadas de Santos Guayama. Hoy en día tienen la oportunidad de apreciar todo esto gracias, primero que nada, a la ignorancia del pueblo mendocino producto del embrutecimiento escalonado al que ha sido sujeto predeterminadamente, merced a las acciones altivas de parientes suyos y de las familias mendocinas ilustres, también gracias, por supuesto, a la carencia de dirigentes genuinos, inteligentes y patriotas, quienes hacen del turismo una bandera económica, enmarcada en las valoraciones capitalistas y liberales del progreso; dirigentes formados en liceos represivos para educación conservadora, dirigentes carentes de ideas, deshonra de antiguos líderes de la patria, símbolo de la decadencia socio-cultural de nuestros tiempos. Por supuesto, nadie entiende que el turismo es otra forma encubierta de la esclavitud y de la servidumbre colonial, servidumbre incondicional del dinero, dinero sucio traído desde lugares explotadores, enriquecidos merced, justamente, al empobrecimiento y miseria de países como el nuestro. Aquí, dignos señores y señoras, gracias a su propina les dejamos reservados los mejores lugares de Mendoza, la limpiamos de pibes chorros, la llenamos de policías y botones, la desinfectamos de limpiavidrios, cuida coches, cartoneros y mendigos; sí señora, esas personas no son mendocinas, son extraterrestres traídas por el mal, hay que arrojarlas al límite de la civilización, no, más allá, bordeando el desierto, donde crece como una maleza la barbarie. No se engañen señores turistas, esta es la tierra del sol y del buen vino, acá podrán ir a comer comida universal hecha en locales universalizados atendidos por muñecos a control remoto, sino pueden ir a lugares de comidas típicas, a saborear el gusto popular, platos hechos por mozas esclavas que por supuesto, ustedes las verán sonreír permanentemente. Acá podrán apreciar la limpieza de las calles realizada por empleados municipales mal pagos, tomar vino cosechado por esclavos importados de la edad media, viajar en los mejores micros, los más limpios y modernos, similares a los que trasladan a la clase media hasta sus hogares cálidos y debates vacíos, similares a los que trasladan a los más humildes hacia sus madrigueras de despojo y miseria, similares a esos que tocan bocina a extraños seres que van arrastrando objetos ajenos, mochilas más grandes que ellos mismos, basura existencial que ustedes eructan por las calles de esta ciudad limpia y pulcra.

Señores turistas, si en algunos de sus múltiples viajes hacia sectores reservados para su buen gusto se les acerca algún miserable, malviviente, escuálido, chorro, vago, borracho, morocho, cumbianchero o rastafari, o sea el % 80 de la población, no lo olviden, son extraterrestres, ustedes y los gobernantes no tienen nada que ver con ellos, en todo caso, ustedes salvan a muchos dándoles trabajo, pero igual no los miren de frente, podrán sentir el gusto de la derrota que arrastran hace más de 500 años, podrán oír gritos ahogados de tanto sollozar, podrán ver la muerte en esos ojitos de barros cansados. Y si alguna persona osa decirles estas mentiras, no le hagan caso por favor y disculpen las molestias causadas, es solo un loco suelto escapado de alguna clase subversiva o de una brigada izquierdoza; si esto sucede ilustres visitantes, no duden en ir a quejarse con todas las de la ley a alguna repartición gubernamental, allí le chuparán las medias y otras cosas más gratuitamente y claro, trate siempre, en lo posible, de dejar una propina, acuérdese de que gracias a ella, nosotros subsistimos”

Por supuesto los gringos no entendieron ni un pito, lo estuvieron mirando con la nariz llena de espinillas durante todo su relato. Uno osó anunciar que eso era folklore, otro le refutó que era un actor recitando Shakespeare, otro los hizo callar creyendo que aún continuaba su exposición sobre el rosedal.

El hombre los miró una vez más, el brillo de sus ojitos de barro se opacó nuevamente, y continuó con su labor de guía turístico.

Siguiente atracción: termas de cacheuta.

 

Sobre “la casa desaparecida” y “desierto”, de Fito Páez

En el reino del silencio

un zumbido de cuarteles

embriagados, delirantes

el borracho transa con el político

el católico con su morada

ir detrás de alguna idea

aterrizar en un lugar extraño

de intereses y balas tristes

no se entiende

tu espada es un arpa

qué ha pasado aquí

qué ha pasado en el mundo

quién dio las órdenes

quién volvió a sentir alegría

yo soy ese rayo que vino a quemarte

despierta, despierta.

 

Los cadáveres están escondidos

algunos deambulan libremente

sus facones relucen bajo la luna

la bandera enloquecida

maten a los maricones

yo tengo el coraje

tengo el deseo

los tacos bien altos

eco de pasos asexuados

las flores, las ideas, los sentimientos

no necesito palabras

tan solo tu lado salvaje…

 

si el abue aun viviera

soy pasajero intranquilo

no me provoques, por favor

nunca me metí en política, padre, padre

ni chiquito, ni chiquitas

siempre con mi mujer

nada es persona

naturaleza humana

cuál será el destino de esta época

cuál será la salvación

me siento indefenso

rabia por las calles

hay gente que comen otras gentes

hay gente que aspira la coca y el tiempo.

 

Sigo vivo

extraña enfermedad acelerada

cuyano hasta la muerte

salté acequias

comí mierda cada día cada noche

sos un vigilante y yo un espectro

la nada, la historia, las ruinas

enciclopedias de mierda

encender con la birome

en el campo hay un bicho extraño, azul

hoy mi infancia ya no existe

el cemento la tragó

toda llena de colores

desapareció en el gris amargo de la adultez

voy a salir a la calle

a deshacer mi destino

a equivocar mi camino

la casa con espinos

el pino y la cumbre

el baldío y los robots

los ogros

la aventura de la pared

hay cosas que no se compran

solo tengo que volver a ser mago

es posible que mis hijos, que mis hijos

y nada de lo que digas

va a sacarme de este desierto.

 

Qué destino mis amigos

quién lo puede responder

qué destino, qué fatalidad, qué felicidad

la falsa utopía de un mundo perfecto

siglo XXI ya lo sé

sólo insectos

no me siento correcto

sos un policía

sos como un insecto

yo solo voy por allí

qué caminatas al lado del camino

alrededor de la tierra

no pertenezco a ningún lado

pertenezco a todos

resbalo

me gustaría ser desierto

no existe nadie que sepa

qué pasó con las casas desparecidas

qué pasó con la vida que el viento se llevó

qué pasó donde todo es mentira

Argentina la desaparecida

bienvenidos a la casa de todos

a la casa desaparecida

bienvenidos a perecer en este mundo

Argentina la desaparecida

desierto, desierto, desierto…

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