Jéssica Torrijos chilena de nacimiento y mendocina por adopción llegó a la provincia a los 20 años para estudiar teatro. Ya consolidada como referente de la escena local en materia de Unipersonales nos cuenta su incursión en este tipo de espectáculos tan en boga en estos días.

¿Hace cuánto que te dedicás a este tipo de espectáculos?

JT: Yo empecé a actuar acá en el año 1988 como actriz dramática hasta que empecé a hacer humor con Laureano Manson con obras de teatro en que éramos 2 o 3. Después hice un unipersonal que me escribió él que era sobre mi vida pero desde el teatro de humor negro. En ese entretanto me dí cuenta que yo tenía cosas para decir, que quería decir cosas desde mi punto de vista y en el año 2000 estrené mi primera obra de teatro, Mentiras y ahora ya tengo 4. Empecé a escribir con mucho miedo porque no hay mucha información y empecé a buscar datos acerca del café concert, bueno lo hacen hombres, Gasalla, Pinti con temas de humor político. Hay estilos, el café concert está ligado más que nada a la persona que lo hace, son personas que se identifican con el unipersonal. Es un género que está muy en boga en estos momentos pero que no se puede estudiar. Es muy difícil para los actores hacer unipersonales, sobre todo desde el humor. Hay más de este tipo de espectáculos desde lo dramático.

Con el humor me pasó esto: yo escribo mis propias cosas. Escribí Mentiras con personajes muy ligados a mí, a mi infancia a todo lo que yo pienso de las mentiras. Yo soy extranjera, me crié en Chile y llegué a esta sociedad cuando tenía 20 años y me di cuenta de que era una sociedad muy hipócrita en muchos sentidos. Y me decía a ver por qué es que todos mienten? La introducción de la obra es mi realidad, he trabajado muchos años en boliches y es como que los tipos cuando les digo que soy actriz salen, huyen. Ser actriz no es una buena profesión para una mujer aquí en Mendoza. Sí, muy buena honda desde abajo del escenario, te aplauden, pero a la hora de tener una relación te ven como una femme fatale. Muchos me han dicho, si es capaz de hacer eso arriba del escenario de lo que será capaz en la vida!

El café concert es un género que tiene mucho que ver con lo que la gente piensa. Lo que yo veo de la gente que hace café concert y que lo escribe tiene que ver con que sea capaz de ponerse en un tema y decir, bueno yo pienso  esto de este tema.

En Mendoza yo soy la única mujer que hace café concert representando personajes diferentes con una misma columna vertebral.

Cuándo pensás en tus espectáculos además del texto le das importancia a todo lo que hace a la puesta: escenografía, vestuario, luces, etc.  

JT: No, en escenografía no pienso. En vestuario sí pero por los personajes, o sea pienso en un tema y pienso en qué personajes me gustaría que estuvieran. Por ejemplo en Mentiras para mi entender qué personajes ricos me gustaría que estuvieran y que hayan mentido o que yo les pueda inventar una mentira y de ahí van saliendo. Después le digo al vestuarista, mirá este es el personaje como lo harías vos desde el vestuario, soy muy abierta en eso de que la otra persona trabaje en su parte.

Para este espectáculo ¿vos convocaste a un vestuarista?

JT:  Yo siempre convoco a vestuarista, escenógrafo, director y dejo hacer a cada uno su trabajo. Por ejemplo, el vestuarista de Mentiras hizo el vestuario de Caroline Ingalls con trapos de piso. Lo único que pido es que el vestuario me sea cómodo, es muy importante, que se pueda sacar y poner y que sea muy lindo.

Con respecto al espacio físico, siempre has trabajado con tus Unipersonales en espacios alternativos?

JT: En café concert he trabajado  siempre en lugares que no son teatros, en pubs gays, en este lugar (Tajamar) en restaurantes. Creo que el café concert no se puede hacer en un teatro. No se puede porque necesitás la gente ahí. Mientras más cerca tengás a la gente mejor porque es un estilo que tiene que ver con ver a la gente, como está reaccionando.

Es una interacción…

JT: Claro, yo averigüé mucho sobre el tema y este tipo de espectáculos tiene mucho que ver con el cabaret, con el teatro de varieté, sería el equivalente al monólogo del varieté

Dentro de los unipersonales se encuentra el stand-up. Es un género que me gusta, pero a mí me gusta disfrazarme. He hecho stand up comedy con Adrián Sorrentino, Aníbal Villa y Claudio Martínez y es un género atractivo. Tenés 10 o 15 minutos para hablar de un tema. Yo me inventé un tema de mi vida en ese momento que era sobre como es ser una mujer sola en Mendoza. Pero a mí me gusta eso de cambiarme de ropa, de tener personajes, también el público se siente despierto, dice a ver qué viene ahora.

¿Encontrás diferencias en los públicos de acuerdo al lugar?

JT: Claro, no todos los lugares son iguales, no todos los públicos son iguales. Yo he trabajado durante 8 años en un pub gay (La Reserva) y es un público que me enseñó que tenés que tener ovarios, si no te morís. Es muy diferente al público de Tajamar, que para mí es facilísimo, porque la gente va a ver un espectáculo, se sienta a ver un espectáculo y aplauden y se ríen. Ahí no, ahí entran con algunos tragos de más, a veces a mitad de la función. Afortunadamente yo lograba que la gente se callara, pero he visto a compañeros míos que les gritaban cosas terribles. Es que ese tipo de pubs se presta mucho para que la gente grite cosas y vos tenés que estar atenta a contestarles porque si no les contestás moriste. A mí me ha pasado que se me ha subido gente en pedo arriba del escenario diciendo un brindis por la mejor actriz y vos tenés que decir, no es mi mamá, tenés que tener ese tipo de cosas y hay actores que no lo pueden hacer, es muy difícil.

A la hora de programar tus espectáculos, ¿pensás también en la reacción del público?

JT: Sí, por eso es que creo que es fundamental el director, porque el director te va diciendo eso es muy largo, no, metele un chiste acá, un chiste allá. Siempre hay una base pero después, cuando te enfrentás al público real, siempre hay sorpresas. Por ahí vos escribiste algo que parecía que nadie se iba a reir y la gente se ríe muchísimo. A mí me pasa que por ahí escribo cosas en chileno y la gente se ríe muchísimo. O le voy cambiando cosas también dependiendo de la reacción de la gente, o le voy acortando cosas a los personajes. Una vez que estrenás te das cuenta en el escenario qué bajó la atención. La obra va mutando. Mentiras ha mutado en muchas cosas, como cambiar los personajes, van cambiando las mentiras de la gente también. Eso es lo lindo de este tipo de espectáculos.

Por un lado el periodismo especializado atribuye la proliferación de espectáculos unipersonales a que frente a la crisis económica del país son una salida laboral. Como contrapartida muchos de los hacedores de unipersonales (en sus distintas variantes) atribuyen que las causas se encuentran en búsquedas personales y / o estéticas. En tu caso personal ¿a qué le atribuís que te hayas volcado por los unipersonales?

JT: Yo amo hacer teatro. Un día pensé quiero hacer teatro pero no quiero que sea un hobby. Entonces me dije a ver cómo hago y empecé a producir. Y qué produzco? Cosas que haya lugares para hacerlas. O sea, en Mendoza no hay teatros y no hay públicos para teatro tampoco, pero por qué? Yo no creo que tenga que ver con la crisis sino porque no hay cosas que decir en teatro. Yo como chilena-argentina veo que lo que pasa acá es una crisis de humor. Es un país donde pasan cosas y la gente sabe lo que pasa.  Por ejemplo en Pecados con el personaje que representa a la soberbia le digo a la gente qué les molesta, les molesta la nafta, esto lo otro. Hay como picos por ejemplo subió la nafta o no hay nafta, en  ningún país del mundo pasan estas cosas más que en Argentina. Lo que pasa aquí es surrealista. Se sabe que se fueron con el dinero robado y nadie hace nada.  Aquí nadie paga las multas, nadie respeta nada, entonces te reís.

La risa es algo así como un mecanismo de defensa…

JT: Claro la gente opta por reírse porque qué vamos a hacer, no vamos a cambiar nada. En realidad es una tragedia. La única forma en que se terminaría esta situación es que los gobiernos fueran serios, pero como no son serios…entonces qué hacer? Hacemos humor. En realidad el humor es drámático, porque lo que yo digo en el escenario es dramático, pero la forma en que lo decís hace que la gente se ría. Por ejemplo el personaje de la fea (Mentiras). La fea es terriblemente dramática, hay muchas mujeres que sufren. Yo siempre digo que Argentina es un país en el que si una mujer no es linda no sé cómo hace. Acá todos son hedonistas, cultivan la belleza. Yo lo veo a diario, soy profesora de 8° año y las chicas que son gorditas sufren muchísimo. La discriminación, todo el mundo les pone sobrenombres. A esa situación la ponés en humor y la gente se ríe muchísimo. Ahora cuando te ponés a pensar decís es dramático, es terrible.

Y el café concert tiene eso, te reís de la realidad que es terrible.

¿Cómo manejás la difusión de tus espectáculos?

JT: Es todo particular. Lo que pasa es que los actores no tenemos ayuda de nadie. O sea si vos no te movés o no encontrás un sponsor o un lugar donde sean buena onda y te digan si te vamos a apoyar…los panfletos tienen sus costos

¿Ayuda  el famoso boca en boca?

JT: Sí si yo creo en el boca en boca. Acá cuando las obras no son buenas, la gente se va enterando…
Depende mucho de uno y es un desafío personal ir creciendo, progresando, no quedarse en lo que ya sabés y terminar repitiéndote. Yo por ejemplo quiero aprender a cantar y estoy tomando clases de canto.
Aquí tenés que producir y yo produzco con mi plata

A la hora de producir, ¿cómo encarás tus gastos?

JT: Yo no puedo escatimar en gastos porque por ejemplo el vestuarista me dice esto sale tanto y yo ya sé que tengo que pagar esto. En mi caso produzco con la plata antes para que a la fecha del estreno yo ya tenga todo pagado. Ahora, me arriesgo. Es un riesgo, como todos los negocios…Entonces si produjera a la manera antigua que era tipo cooperativa, juntémonos, hagamos una obrita de teatro, a ver qué tenés vos y cada uno contribuía con lo que tenía y traía el vestuario de la casa, no podría hacer lo que hago  en el nivel en que lo hago. Entonces pensé y dije, a ver qué voy a hacer y voy a producir yo y voy a apostar. Voy a apostar a que me va a ir bien. Ahora si algún día hago una obra y que a nadie le gusta bueno, será un mal negocio.

Es todo un tema porque en general la gente que se dedica al teatro acá no piensa como vos.

JT: Las discusiones siempre están con respecto a mis compañeros de teatro, de algunos… Por ejemplo una vez me preguntaron que por qué no pedía un subsidio al INT. Pero creo que pedir un subsidio, decirle al Estado denme plata para que yo haga mi obra de teatro, quiere decir que yo no creo en mi obra de teatro.

Totalmente de acuerdo

JT: O podría pedir un subsidio para tener una sala de teatro yo pero cómo voy a pedirle al Estado un subsidio para hacerme un negocio yo?

Se trata de un  cambio de mentalidad que cuesta muchísimo llevar a cabo

JT: Sí cuesta muchísimo producir, la gente no cree en lo que va a hacer…Y hay que arriesgar…

¿En tus obras siempre ponés algo de autobiográfico?

JT: Siempre, claro, siempre sale.

¿Cuál fue tu segunda obra?

JT: Es una que se llama Pecados Jamás, sobre los pecados capitales.

¿Es la que estabas haciendo hasta hace poco en La Reserva?

JT: Sí. Es una obra basada en algo que siempre quise hacer: los pecados capitales. Y pensé en cómo trasladar el tema al humor y a la Argentina, había que buscar los personajes. Para esta obra leí muchos libros de psicólogas, de humor y  fue uno, que se llamaba Del Pecado Al Placer que describía muy bien la relación entre ambos. En mi unipersonal los personajes son 5 porque encontré una asociación entre la gula y la lujuria. Los dos están relacionados con el placer de ingerir, uno por la boca, el otro por el sexo. Lo mismo pasa con la vanidad y la avaricia, alguien que sea avaro siempre es vanidoso. De estos 5 personajes el que más me costó fue la pereza. Pensaba en la pereza, las ganas de no. Me acuerdo que en ese libro que había un ejemplo de un tipo que miraba un racimo de uvas y pensaba “uy qué rica esa uva cómo me la comería pero me la comería si estuviera cerca”, ese no pensar en conseguir una escalera para alcanzarla… La pereza fue uno de los personajes que más impactó en Pecados jamás, yo hice una villera bien villera que de la única forma en que se relaciona con su familia es con malas palabras y que exige que todos sean una buena familia a las puteadas … y es una realidad que he visto. Yo digo que en Argentina la gente marginal es perezosa. Aquí  se puede trabajar y hay trabajo. Lo que pasa es que no quieren y quieren que les dé el gobierno. Claro, como yo soy de otro país no me cabe esta historia. Debido a los gobiernos, la gente se acostumbró a exigir del Estado y creen que el gobierno tiene la obligación de darte porque sos pobre y tenés ocho hijos….

Este personaje decía en una parte “a mí el negro me pega, pero está bien porque a las minas cuando hablan mucho hay que pegarles”… Es una realidad, el humor tiene eso. Yo siempre estoy pensando, estoy viendo personajes. Me pasan cosas en mi vida que generan cosas que escribo o la gente me cuenta cosas.

Con el unipersonal que estoy preparando sobre las separadas le he hecho entrevistas a unas 40 mujeres. De todo esto he extraído 5 personajes que están estructurados desde su problemática. En realidad cuando escribís partís del conflicto que tiene un personaje. Así surgieron la separada asumida, la que no se asumió nunca…Entre ellas está Penélope que a diferencia del personaje mitológico esta se casó, pero el marido la garcó mal, le pidió un préstamo, le hipotecó la casa y ella lo sigue esperando en la estación de trenes.

¿Has hecho algún personaje masculino en tus unipersonales?

JT: Si, en Pecados jamás es un abogado que representa la ira y que representa y defiende a su cliente, el pene. Por todo lo que implica lo fálico para esta sociedad. El personaje surgió de una idea en un ensayo y fui a ver una ponencia de unos chicos que estaban rindiendo en la Facultad de Abogacía y yo los miraba, todos vestidos de traje. Había uno que había hecho plotter y estaba con la cañonera y presentaba una lista con cosas. Yo no entendía nada pero se me ocurrió que mi personaje sacara una lista con todos los sinónimos de pito y fue así como con el vestuarista llevamos esto a escena y a la gente le encantó.

Son detalles chiquititos. El humor tiene eso, esas cositas que parecen tonteras pero que hacen al espectáculo…

¿Cómo mujer te has sentido discriminada a la hora de presentar tus espectáculos?

JT: No, al contrario. En realidad es como un plus. Ahora sé que me dicen Jessica Torrijos, “la chilena”. Me han dicho muchas actrices vos lo hacés porque sos chilena. Sí soy mujer y el público no puede creer que me suba al escenario y diga las barbaridades que digo y eso es un plus. También lo es para las fiestas privadas de muchas mujeres. Las mujeres  toman la decisión a la hora de contratar. Hay muchas mujeres productoras, muchas mujeres jefas de Marketing en las empresas.

Además no tengo competencia. No hay mujeres que hagan lo que yo hago, porque es un estilo propio. Yo hablo a través de mis personajes como hablo yo. Arriba del escenario digo las cosas como las diría en una reunión, esa es la clave.

¿Has participado en algún festival de unipersonales?

JT: Sí, ahora voy a participar en uno y el año pasado participé en Paraná con Mentiras y fue fantástico. El humor es muy difícil y hay muy pocas cosas buenas de humor.

Sí, se presta al chiste fácil…

JT: A la mala palabra fácil o a hacer algo muy largo y de pronto tenés que tener cuidado porque lo que te causa gracia a vos no le causa a los otros. El humor se presta a eso.

Yo hago humor de personaje. De eso que le pasa a los personajes. Yo me río de los personajes. De las situaciones en realidad.

Me contabas de un festival del que vas a participar

JT: Sí voy a estar en uno que hace la Municipalidad de la Capital de Unipersonales en enero y febrero. Empieza el 9 en que se va a hacer la presentación.  Vamos a estar Adrián Sorrentino, Claudio Martínez, Iñaqui Rojas haciendo stand-up Comedy, algo chiquito y el 16 voy a estar con Pecados Jamás. También estarán la mayoría de los que hacen unipersonales, todos varones y yo. Va a darse en el microcine de la Municipalidad de la Capital.

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