Personajes
Él
Ella

Él: Pase usted

Ella: ¿Acaso está seguro de lo que quiere hacer?

Él: Sí, no lo dude más, ya se lo dije, no quiero enredar las cosas.

Ella: Tranquilícese, yo no quiero enredar las cosas, sólo deseo estar segura, es todo.

Él: Pero entonces ¿Qué espera?

Ella: Que usted se calme.

Él: Yo estoy calmado.

Ella: No, no es así, mírese.

Él: Sólo haga su trabajo y me marcharé

Ella: No, si no me está estorbando.

Él: No aguanto más, ya lo habíamos hablado todo.

Ella: Sí, ya lo sé, sólo que noto en usted una incertidumbre, un miedo que lo embarga, cuénteme, tranquilo, no llore, cálmese.

Él: No puedo esperar a que el tiempo pase por encima de mí.

Ella: Yo lo sé.

Él: No, usted no sabe nada.

Ella: Claro que lo sé, hace mucho que el tiempo me arrastró y pisoteó, odio al mundo, odio todo.

Él: Tranquilícese.

Ella: No, no puedo más, míreme, no soy capaz ya de hacer mi trabajo, váyase.

Él: No, no puedo dejarla así.

Ella: ¿Cómo? Yo estoy bien.

Él: No puedo.

Ella: Entonces máteme, tome esta arma.

Él: ¿Por qué carga un arma?

Ella: Tómela, apúnteme, máteme.

Él: No soy capaz de matarla y yo no vine a matarla.

Ella: Entonces lo mataré.

Él: ¿Qué?

Ella: Sí, lo mataré.

Él: Hágalo, es lo que quiero, yo no aguanto más, hágalo, apúnteme dispare.

Ella: ¿Y quedarme yo sola?

Él: No, luego se dispara usted.

Ella: Y  ¿Por qué no me mata usted y luego se dispara?

Él: No, no soy capaz, me voy.

Ella: Quieto.

Él: ¿Qué? ¿No va a dejarme ir?

Ella: No, deme la billetera.

Él: ¿Me va a robar?

Ella: Sí.

Él: ¿Está usted loca?

Ella: No lo sé.

Él: Pues  vaya que sí lo está, mire me apunta usted con un labial.

Ella: Los tiempos de hoy no dan para más.

Él: ¿Por qué no  busca un mejor empleo?

Ella: Ya se cansó de mí, te parezco una carga ¿cierto?

Él: No, sabes que no es así.

Ella: Siempre fue así, siempre lo ha sido, nunca quisiste casarte conmigo, mira donde estamos, adonde hemos llegado.

Él: Es por que tú no has querido entrar.

Ella: Para qué quieres que entre, déjame, acá estoy mejor.

Él: ¿En la calle?

Ella: No, estoy en la puerta, es como estar en un punto medio, es como el cuarto más pequeño de la casa, ni se está afuera y tampoco adentro, además te brinda seguridad, te protege de catástrofes, temblores. ¡Ah! Que casualidad, me sirve más la puerta que usted.

Él: Ahora le parezco que soy nadie.

Ella: Perdón ¿Le conozco?

Él: No lo suficiente para que se dé cuenta que sufro por usted, que mis días pasan sólo con su recuerdo.

Ella: Me hace sentir orgullosa.

Él: Creí que nunca iba a conocerla, por lo menos mirarla frente a frente, espero me disculpe si soy muy atrevido por haberla seguido.

Ella: ¡Ah! ¿Acaba de ver el show?

Él: Sí, es que…

Ella: No se preocupe, ya estoy acostumbrada.

Él: La vi salir y no abordó el carro que la esperaba y caminó por la misma parte por donde yo venía…

Ella: … Y decidió acercarse para conocerme.

Él: Así es.

Ella:

Él:

Ella: Bueno ha sido un placer.

Él: No, el placer ha sido mío.

Ella: De ninguna manera, es mío usted me hace sentir orgullosa.

Él: No, cómo cree, es mío, si no la admiro, no tendría sentido mi vida.

Ella: ¿Acaso cree usted que para tener sentido en la vida hay que admirar a alguien?

Él: O por lo menos creer en algo, en alguien, de lo contrario estamos perdidos.

Ella: Entonces esa sería la respuesta de por qué estoy perdida

Él: Pero si es usted toda una artista.

Ella: Sí, pero eso no significa que crea en algo o en alguien.

Él: ¿Y el escenario, el espectáculo?

Ella: Cada uno nace con una tendencia una inclinación.

Él: ¿Entonces sale ante el público sólo por que le toca?

Ella: Sí, esa podría  ser una definición.

Él: Y ¿cómo explica el ser tan buena?

Ella: Eso depende de qué sea lo bueno para usted.

Él: Usted.

Ella: Yo le parezco buena, y usted me parece un tonto.

Él: Perdón, me está ofendiendo.

Ella: No, es usted quien me ofende a mí.

Él: Pero, ¿Qué es lo que le ha ofendido?

Ella: ¿A usted le parece que soy buena en lo que hago?

Él: Sí, así es.

Ella: Cuando ni siquiera me ha probado.

Él: No entiendo.

Ella: Usted sólo me ha visto bailar y desnudarme ante una gran cantidad de hombres con ganas de mí, cuando hay otros que me alcanzan por unos cuantos pesos. ¿Le parezco que soy buena? ¿Qué es lo que quiere? ¿Acostarse conmigo?

Él: No, disculpe…

Ella: No, no lo deseo, estoy cansada, cansada de mi vida, por eso no abordé el carro que usted vio. Ahora vuelva mañana, ya sabe dónde vivo, tal vez esté de ánimo para satisfacer sus deseos.

Él: Pero es que no quiero que piense nada malo de mí.

Ella: ¿Qué puedo pensar de usted? Es uno más.

Él: Por eso mismo, porque no quiero ser uno más, la amo.

Ella: ¿Qué, usted me ama?

Él: Sí, cada noche veo el show, sueño con usted.

Ella: Está enfermo.

Él: Así es y quiero que cuide de mí.

Ella: No me siento capaz de hacerlo

Él: Con amor se puede todo

Ella: Está bien lo haré, siempre estaré a tu lado, vigilando que estés bien.

Él: Los días acaban para mí.

Ella: Debo irme.

Él: No, quédate hoy conmigo.

Ella: Hay gente esperándome.

Él: Tal vez cuando regreses ya no esté.

Ella: Ahora no.

Él: Entonces ¿cuándo?

Ella: ¿Qué es lo que quiere?

Él: Sólo conocerla.

Ella: Bien, ya me conoció.

Él: No, me refiero a que… deseo salir con usted, visitarla.

Ella: Procura hacerme reír, escuche, soy una puta, mi causa está perdida.

Él: La mía también, no le pido pureza, sólo permítame amarla.

Ella: Ya no hay tiempo, se ha acabado, págueme y váyase. Espero a alguien más

Él: ¿No significo nada para usted?

Ella: ¿Qué quiere que signifique? Lo hago cinco veces por día, siete veces a la semana, uno más ¿Qué puede causarme?

Él: ¿Acaso no sintió nada?

Ella:

Él: Respóndame.

Ella: No estuvo mal

Él: No se trata de si le pareció mal o bien, quiero decir si le pareció diferente, si logró percibir que le hice el amor, hicimos el amor, yo la amo.

Ella: Bueno…

Él: Mírese, lo puedo notar, le ha gustado.

Ella: Sí, sentí en usted amor, verdadera pasión, no quería saciarse conmigo, lo vi en los ojos, me trató con cariño como nunca nadie lo había hecho.

Él: Ahora ¿piensa cobrarme?

Ella: Está buscando una manera de no pagarme

Él: No, sólo quiero que me acepte

Ella: No puedo aceptar

Él: Pero ¿por qué? Si se lo estoy obsequiando

Ella: Porque le daría esperanzas

Él: Usted me las dio desde el primer momento en que la vi

Ella: Déjeme, no puedo

Él: ¿Por qué?

Ella: No, váyase, ahí viene, váyase

Él: ¿Quién?

Ella: No puedo decirlo

Él: ¿Por qué no subiste al carro?

Ella: …

Él: ¿Por qué? Responde, maldita sea

Ella: Hoy no estaba de ánimo

Él: Hace dos semanas que no estás de ánimo, siempre estoy ahí, por  qué no has querido subir ¿Con quién hablabas? ¿Quién era el que estaba en la puerta? Dime…

Ella: Nadie, estás loco

Él: Sí, pero por ti, y lo sabes.

Ella: No quiero, vete

Él: Acá estaré hasta que me lo digas

Ella: Por favor vete

Él: No me marcharé

Ella: Perdóname

Él: ¿Qué debo perdonarte?

Ella: Perdóname, lo siento

Él: No entiendo

Ella: Es mi culpa por la que estás así

Él: ¿Por qué te culpas? no eres la culpable… espera ¿Acaso…

Ella: Sí, debí decirte, por eso te lo preguntaba, tú dijiste estar seguro de lo que hacías

Él: Por fin tengo algo que me une a ti

Ella: Es mi culpa

Él: Déjame cuidar de ti

Ella: ¿Por qué me sigues buscando? Te dañé la vida

Él: Prometí estar siempre a tu lado, sin importar tu condición, sólo me deleitaba viéndote en aquel café donde trabajabas, siempre pensaba en ti, hasta que me di cuenta de…

Ella: Necesitaba dinero

Él: Por eso no me casé contigo

Ella: Me repudias, te da asco

Él: Me dio ira, no contaste conmigo, yo podía ayudarte

Ella: ¿Con qué? No tienes nada para darme

Él: Lo que ellos no te dan, por eso decidí acostarme contigo, para mostrarte, para que te dieras cuenta que siempre te amé

Ella: Cállate

Él: No callo

Ella: Silencio, voy a entrar

Él: No, no cruces, no me dejes perderte

Ella: Entonces no hables más

Él: Perdóname

Ella: Tú eres quien debe perdonarme

Él: Perdóname tú

Ella: No, perdóname tú

Él: No, tú perdóname

Ella: Tú perdóname, no

Él: Tú, no perdóname

Ella: Tú perdóname

Él: Tú

Ella: Siempre lo supe, crees que todo fue mi culpa, bien, no quiero lastimarte más, vete

Él: Es lo que quieres ¿quedarte en ese hueco?

Ella: Nunca luchaste por mí, siempre era mi culpa

Él: Bien, ya me cansé

Ella: ¿Ya se cansó?

Él: Sí, usted no quiere hacer su trabajo, pregunta mucho

Ella: Sólo quiero estar segura

Él: No sé qué pensar

Ella: Decídase

Él: Es difícil, decidirse, es como cuando se está en una puerta extraña, uno no sabe si entrar o gritar desde ese punto

Ella: Veo que no lo quiere hacer

Él: Es mejor dejar las cosas como están

Ella: Como usted quiera

Él: Usted nunca me conoció

Ella: Me hubiera encantado ¿Sabe?

Él: No hable más, fue un placer

Ella: El placer fue mío ya sabe donde vivo

Él: Adiós

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