Carlos Pacheco, viene del mundo de la ciencia y de la química. Es técnico químico y ha estudiado dos años de geo química, y a la vez estudiaba teatro. En algún momento se cansó de la ciencia, y buscando otra carrera para hacer, apareció el periodismo. Estudió periodismo en la universidad nacional de La Plata. Un amigo que trabajaba en una radio le propuso hacer críticas de teatro en su programa, a lo que en un primer momento contestó que no, pero luego aceptó. Esto sucedió en los años ochenta, estudiaba teatro en clases particulares con un profesor llamado Carlos Lagos, pero entendió que la actuación no era su campo; empezó con la investigación, caminó que lo condujo a los campos de la crítica. Ha trabajado en el diario El Día de la plata, en radio universidad, y en radio provincia de buenos aires. Cuando se fue a buenos aires, trabajó en el vespertino La Gaceta, luego dos años en Página 12; El Cronista, en la revista La Maga, del noventa y dos al noventa y ocho, donde cerró. En el año dos mil pasó al diario La Nación y paralelamente trabajó en el instituto nacional del teatro, en el área de comunicación.

Hoy es el encargado de área de comunicaciones y la parte audiovisual del INT (donde picadero tiene un programa en canal (à) y se intenta difundir el teatro de todo el país). También es el encargado de prensa. Dirige la revista picadero y cuadernos de picadero. Forma parte del consejo editorial, y junto con cuatro personas más definen la línea de publicaciones del instituto nacional del teatro. La idea de todos estos medios, es difundir lo que se hace en las provincia- explica.
 
¿Cuáles son los criterios de publicación, hay prioridades?

Hay varias líneas, por un lado está una colección que se llama el país teatral, a través del cual se divulga todo lo que es la dramaturgia. Después hay otro de historia donde se editan todo lo que se refiera a investigación o ensayos de historia. Después con estudios teatrales, divulgamos más que nada todo lo que se refiere a la formación, manual sobre iluminación, manual sobre producción teatral. Últimamente publicamos un ensayo de Cristina Moreira sobre Clown, bufón, comedia del arte. Y esta son como las tres puntas sobre las que trabajamos.

Carlos comenta que se lleva bien como crítico con el ambiente, dice que en buenos aires hay mucho teatro y ve, a veces, hasta cuatro obras por semana. Dice que por suerte el diario La Nación tiene un público que le interesa mucho la actividad teatral, y que es un público bastante heterogéneo por que lo lee gente que está habituada a ese diario, pero además mucha gente que lee casi exclusivamente el suplemento de espectáculos. Por que en estos momentos es uno de los suplementos más completos. Se cubre muchísimo y tiene mucha gente en la redacción, tiene que ver con eso básicamente, el lector de La Nación es un gran consumidor de cultura y de espectáculo, con lo cual sigue mucho a los críticos y le cree mucho a su diario, digamos.

¿Cómo ves la actividad de los teatros de las provincias?

Hay mucha actividad y es muy fuerte y es súper interesante. Yo viajo bastante por el tema del instituto por lo cual estoy al tanto de lo que pasa. Ahora por ejemplo he venido trayendo periodistas del diario Clarín, la Nación y el diario Crítica de la argentina. Vine como parte de mi tarea de prensa del instituto. Cada vez que hay una actividad en el interior yo me encargo de divulgarla y también viajo con periodistas de provincia. Depende de los intereses de los organizadores del evento. Ahora por ejemplo viene con periodistas de buenos aires a cubrir la semana y ha sido muy interesante. Hemos visto mucho apoyo del público. Que es lo que se ve un poco en todas las provincias. Vos me preguntabas sobre la actividad, hay una actividad muy sana, la gente está estudiando, investigando, tienen preocupación por crecer y hay buena respuesta de público.

¿Qué percepción tenés de los medios dedicados a la actividad teatral  en las provincias, en sus diferentes formatos?

Hay algo que es interesante, las publicaciones se generan a partir de la actividad, cuando está habiendo mucha actividad esa actividad necesita del espacio para divulgarse y para analizarse, y todo eso va generando en los periodistas la necesidad, a través de internet, o en papel, unos medios que se encarguen de comentar esa tarea teatral que se está desarrollando. Por lo cual estos últimos años, por lo que yo he visto, hay muchas nuevas publicaciones tanto virtuales como en papel. Siempre en la argentina los críticos estuvieron en lugares característico; había crítica en buenos aires, en la plata, en rosario, en córdoba, mendoza y en tucumán, como los polos más fuertes a nivel teatral. Y eso ahora está empezando como a cambiar, ahora hay otros medios y publicaciones que son muy interesantes.

¿Por ejemplo?

Si, por ejemplo en buenos aires, Teatro del Sur, he visto la Don Marlon aquí en Mendoza, una revista El Espacio Vacío que era muy buena en rosario, en Tucumán se había generado una publicación que se llamaba Otra Boca, que era el grupo de gente de la universidad que estaba también muy bien. Están pasando cosas amén de todos los medios que yo no termino de conocer por que son muchos, los medios en internet que son muy buenos.

¿En el trabajo de tu actividad periodística, has podido formar una opinión en cuanto a la estética del teatro…?

Y es muy cambiante, depende de las décadas. Me parece que cada década ha tenido marcas interesantes en el teatro. Pero además son marcas muy distintas, nosotros vivimos en un país muy grande y que tiene realidades muy diferentes, por lo cual es muy difícil hablar de una marca argentina. Me parece que hay marcas de acuerdo a las sociedades donde el teatro se desarrolla. No es lo mismo lo que pasa en buenos aires que lo que pasa aquí en mendoza, en catamarca en rosario…

¿Cómo crítico, estando en buenos aires, has sentido que desde el interior llega una fuerza estética, o algo autóctono que se diferencie…?

Si decís por autóctono de folclórico te diría que no. Pero sí hay como diferencias. Por que todos los modelos son distintos, los modelos de actuación son distintos, las cuestiones de producción también son distintas, las dramaturgias son distintas. Hay provincias que no tenían tradición de dramaturgia y sin embargo ahora están surgiendo muchos dramaturgos nuevos, y eso va generando todo un movimiento que es muy interesante. Y lo más interesante creo que es, por ejemplo, en la década del setenta el interior copiaba mucho a buenos aires, y las dramaturgias que hacían eran las dramaturgias porteñas; y eso ahora se está modificando está empezando haber una dramaturgia local que los directores hacen, y que plantean cuestiones que son locales. No te digo que sean dramaturgias que por ahí pueden funcionar en cualquier otra ciudad, no…?  De ahí lo autóctono que vos me decías, si vos me decís autóctono por folclórico te digo que no. Una obra de Sacha Barrea Oro puede hacerse perfectamente en buenos aires. Pero de todas maneras si vos lo ves hecho en mendoza tiene características que son mendocinas, que no son porteñas. Ya sea por los estilos de actuación o por la tradición del teatro mendocino, no? Hay como diferencias, lo interesante es que nosotros en la argentina tenemos una variedad que es muy fuerte.

¿Cómo fue el criterio para la selección del libro nueva dramaturgia de las provincias?

Nada. Recibimos muchos textos y fuimos leyendo. No fue una convocatoria directa. En algún momento sí se hizo pero ya teníamos mucho material. Y nos pareció que esos materiales eran representativos, algunos por que eran autores que por ejemplo ya habían ganado los regionales y habían estado en la fiesta del teatro, y en otros casos por que nos parecía que tenían como un valor propio de la región, que eran autores reconocidos de la región, por eso para los investigadores fue muy fácil contextualizarlos, por que ya venían teniendo una presencia en el medio. Quedó muchísimo material afuera porque, en estos momentos se está produciendo muchísimo.

Las palabras de Carlos Pacheco para los lectores de la revista fueron de aliento, a seguir leyendo publicaciones de investigación, a seguir reflexionando sobre la producción de los creadores, por que estas cosas son como puntas, el creador y el periodista, construyen un discurso juntos.

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