MUJER UNO -Aquí no resbalo porque resbalar en la existencia no lo he hecho Nada he hecho Nada Que me pueda mover

Mujer soy y tal vez

Tal vez lo seguiré siendo No creo que haya otra posibilidad para mí No otra Otra cosa que ser lo que soy No un hombre porque para hombre no he nacido Pero ¿para ser mujer? Nadie podía advertirme esta vida y no otra No otra Ahora aquí Ahora. Aquí. Dos conceptos que me aprisionan me están aprisionando y tal vez tal vez terminen asfixiándome porque no tengo escapatoria. Mujer. Ahora. Aquí. Qué otra cosa esperar.

MUJER DOS – Ser madre. O ser hija. Ambas cosas podrías haber deseado. Esperado. Cumplido.

Pero no. Tu anhelo iba más allá. Tu sueño que sueño no es sino quimera ambición Nada. Cuándo te darás cuenta

Has querido vivir una vida que no es de las mujeres la vida. Una vida que libre llamás porque vos misma la has imaginado así y no te importa nunca te importó qué sabrás lo que es ser libre vos que de tu juventud hacés un arma y avasallás porque los años

De otra cosa sirve el tiempo.

De otra cosa que para usar su ausencia como escudo contra tu responsabilidad. Joven sos, sí, no lo niego. Negarlo ciega sería. Pero más ciega sos pensando que tu tiempo es una justificación.

MUJER UNO – Y ahora el tiempo está de tu parte.Más sabés porque más vida has acumulado y entonces de qué te sirve sino para aplastarme y decirme y enmudecerme Yo Yo que quiero y no puedo.

Yo que mujer empecé a ser y siendo sufro porque mujer no acabo de ser pero todo esto qué importa si mujer no seré al fin y al cabo escuchar puedo los gemidos de mis entrañas como los gemidos de los niños que mueren de hambre se extienden por el mundo así mi mudez por mi cuerpo se extiende y vos

Y vos allí por qué no resbalás Por qué no resbalás en tus palabras y te hundís y te callás y si alguna vez me hubieras explicado

Pero qué importa. Otra cosa no puedo ser de lo que soy y si responsabilidad no logro no puedo no quiero asumir porque incapaz mi alma de soportar este peso enorme

MUJER DOS – Peso. De peso hablás cuando te faltan los inviernos que hielan el corazón y entumecen las entrañas y las muertes que te queman la médula y no te abandonan. Peso. De peso hablás vos que con tus años creés que la primavera siempre

Muchos muertos hay que enterrar para comprender.

Cada palada

Cada palada de tierra de tierra sepulta el alma y un velo inextricable se cierne sobre los ojos del corazón que respirar fatiga y seguir este trabajo infinito vivir Poco te parece y de peso hablás en tu juventud insolente en ese limbo en que creés vivir y vivir no estás viviendo sino soñando. Sueño vida no es sino ilusión vana. Mucho te falta para comprender pero si no abrís los ojos

MUJER UNO – Ojos abrir no quiero ya

Abrirlos un día me costó la vida.

Sueño decís que vivo porque para vos vida querés y para mí qué Yo. Mujer también soy. Y si años me han faltado para velar los ojos del alma dolor no me falta para abonar la tierra del corazón. Sí. Mujer soy. También yo.

Qué pecado significa ser hija. Pecado otro ha sido y ambas. Ambas lo sabemos. Si abro los ojos veo lo que vos misma no querés que vea y si te veo a vos acaso con eso cambio algo Cambio algo de lo que ve mi corazón o de lo que mi alma tritura en este silencio al que se me condena

No

No me derrumbo ni caigo ni resbalo por este suelo que ambas pisamos y que seguiremos pisando aunque una de las dos Sí Una de las dos debería resbalar y caer y desaparecer y dejar que la vida Que la otra

Pero palabras son como todo palabras son y palabras cambiar no pueden lo que sentimos lo que sentís lo que siento y lo que nadie Nadie puede cambiar

MUJER DOS – Para qué cambiar

Cambiar no soluciona ni divide lo indivisible. Madre soy y vos hija sos. Tiempo tengo que vos no tenés. Juventud tenés que yo ya no tengo. Cuál ventaja nos aventaja a una sobre la otra Cuál rencor nos acomuna si amor debiera ser Pero si todo fuera lo que debiera ser o si no lo fuera pero no lo fuera en lo absoluto entonces las dos Dos mujeres resbalaríamos por este suelo resbaloso transparente resbalaríamos hacia la nada y basta

Ningún pecado es ser joven Pecado es ante mí que huyo de los espejos y en vos no quiero mirarme porque te sobra el tiempo y todo eso que te sobra a mí me lo estás robando No te culpo No Que culpar debiera a la vida A la vida que llama a mi puerta tan tarde tan tarde que no puedo levantarme y abrirle con esta cara con este cuerpo y sin embargo Sí Sí quiero porque quiero vivir y acaso eso también es pecado porque yo Yo también soy mujer y el tiempo más mujer me ha hecho en lugar de acallar estas entrañas que se marchitan y morir no quieren sino vivir sentir adentro el fuego que alguna vez y no bastó no Un día Un día te darás cuenta de que no basta y vas a querer de nuevo De nuevo abrir tu vientre para poder estar viva

Ah por qué fui madre y no solamente mujer o madre condición es indispensable para ser mujer acaso amante no podía ser siempre y ahora mujer no puedo porque me pesa la existencia y una hija y el amor no puede

MUJER UNO – Si un peso he sido y soy para vos por qué la vida

Ya sé.

La vida no se detiene y la vida crece Crece allí mismo donde el fuego quemó y arrasó con todo en un grito de éxtasis y parecía que todo Todo acababa el mundo el paraíso y el infierno Ya lo sé Joven soy pero mujer soy también y a pesar del tiempo

Entonces qué ventaja ser joven cuál es el premio de no haber vivido más que dos piernas firmes y dos pechos y un ansia que sin embargo Sin embargo me enseñás que no muere Antes tendrías que habérmelo dicho y ahora reproche es tu imagen frente a mí que comprensión debería ser en cambio Como si mi existencia hubiera puesto en marcha tu reloj el reloj del mundo del universo EL TIEMPO

No.

Culpa no tengo.

El mismo ardor las dos sentimos el mismo amor nos quema y la misma necia pasión nos hace enemigas que madre e hija debiéramos haber sido pero el tiempo nos enfrenta. Si niña hubiera seguido siendo. O si feto nunca nacido. Acaso mi inexistencia te hubiera ahorrado esas cicatrices que la guerra de la vida te ha marcado y creés que a mí me las va negar

MUJER DOS – Nada creo.

Pero si vos no existieras.

Una mujer sola. No es lo mismo.

Que dos mujeres.

Las dos estamos ahora en el mundo. Y el mundo el mundo quizás es muy pequeño y resbalamos o nos empujamos una a otra para este espacio Este espacio que denominamos existencia y que feliz quisiéramos

Pero qué estoy diciendo Qué blasfemia contra la vida misma mi boca Mi boca que se retuerza y se devore por insultar lo que amar debiera más que a mí misma. Y no puedo. Sin embargo Sin embargo ansío y reconozco más a mí misma en este ansia arrasadora que en el sentimiento que natural debería adormilar las entrañas y despertar con una caricia el corazón de madre Madre soy sí Pero mujer antes fui y sigo siendo Y mujer te veo y te considero aquí frente a mí en el espejo horripilante del tiempo que es tu cara joven y tu cuerpo delicado que nunca lo endureció el parto ni el constante empujar hacia delante contra todo Contra todos Contra el mundo que para mujer no fue hecho

Y yo

MUJER UNO – Entiendo el ansia Entiendo a la mujer

No entiendo a la madre Porque madre debería ser quien ha vencido el tiempo y mira serena en el espejo de su hija el paso de su vida misma En cambio vos Vos me odiás porque este espejo no querés ver Como si otro espejo cualquiera Cualquier rostro cualquier aire no te dijera constantemente Sos quien sos y nada más que eso y nada hay que podás hacer para cambiarlo.

No.

Madre sos y mujer sos. La madre transformó a la mujer y aunque mujer sigas siendo de madre obligaciones tenés que asumir y dejar en el borde del camino esa fiebre que te consume Darme la valija de tu mano misma para que prosiga yo el sendero que vos comenzaste y algún día Algún día seré la misma que esa valija dará a otra mujer a Otra joven Mujer que seguirá por mí

Pero ahora

MUJER DOS – Ahora qué querés. De obligaciones hablás cuando nunca

Ser madre no significa renunciar a la vida no sentir la pasión que te penetra como el viento ardoroso del verano y que no basta ningún agua para calmar esa sed que de mujer sed es y nada más y vos lo sabés porque antes de otra cosa aprender eso has aprendido que tal vez de mí lo heredaste o de la extirpe de todas las mujeres que de tierra estamos hechas y esperamos la lluvia siempre esperamos la lluvia con la boca abierta hacia el cielo e imploramos Sí imploramos esa fresca bendición que nos sane Pero acaso la tierra pide el agua porque quiere ser surco y cuna y lecho de otra vida Esa sola es su pretensión o debajo Debajo de la corteza reseca que grita Agua Agua la sed es más importante y saciarla Sí saciarla es su cometido lo que después suceda es la vida misma Ella se encargará yo no lo sé Pero querés beber Beber con todos los poros con todos los orificios y sentís que te abrís como un grano de arena en las manos poderosas de quien finalmente te separó del resto de los granos de arena te distinguió y te abrís para deshacerte en su mano Agua Agua pedís a gritos y que seas terreno para otra vida de eso se encargará la naturaleza pero tu cuerpo pide otra cosa Otra cosa que saciar no pueden tu mente ni tu instinto de madre si de madre instinto existe más allá de cuidar lo que en una misma crece porque cuidarse a una misma es indispensable y lo que de adentro sale de lo de adentro y de lo de afuera es parte y darle de comer y acudir al tropiezo y ayudarlo a crecer y después qué

Después este espejo feroz que te arroja dentelladas para arrebatarte un pedazo de comida

MUJER UNO – Un pedazo de comida no es Lo sabés mejor que yo que nada te arrebato de lo que la vida te ha dado Que tanto te ha dado aunque según tus palabras gratuito fue y el amor entonces El amor dónde lo ponés vos que reducís el cuerpo a un pedazo de barro y la maternidad a una consecuencia natural después de la noche llega el día Pareciera Sí pareciera que todo esto sin amor fue concebido Entonces por qué luchás contra mí Contra mi cuerpo contra mi tiempo si nada para vos contiene otra cosa que instinto y deseo Lujuria deberías llamarte y desgracia a mí la vida hubiera bautizado mi nombre para vos

Para vos

Nada más que eso he sido.

Dejame ir. Dejame ir por la vida Tal vez un camino diferente del tuyo encuentre Una existencia que no te asemeje Poder comprender por sí misma Imposible no será.

MUJER DOS – Dejarte ir. Dejarte ir como si así borrara el tiempo la injuria de tu recuerdo. Hija sos O lo eras Ya no sé Mujer contra mí te ha erguido el deseo.

No me condenes.

No me juzgues tan duramente como mis propias palabras lo hacen esperar Ya lo sé que una bestia parezco hablar del cuerpo Como si cuerpo fuera la vida

Yo supe lo que era el amor.

Ni tarde ni temprano Cada uno tiene su llegada al amor Y tan pronto como se aferra y cree y se acurruca en su seno se te abren los ojos con cuchillos de fuego y ya estás sola y tirada en medio de la vida como

Como una mujer solamente puede estarlo.

Saber lo que es la nada no te sirve para prevenirte caerás como todos caen y Nada Aunque madre soy fuera Nada podría hacer para ayudarte Eso querés

Yo hablo de pasión Que otra cosa es y no el amor Te lo dejo sí Te lo dejo con su palabrerío y su inconsistencia Aire. Menos que eso. Un hueco en el vacío.

Amor.

MUJER UNO – Entonces por qué luchás. Por qué te empeñás en hacer una guerra que guerra no debería existir Porque mujeres somos Sí Pero diferentes Unidas tal vez compartir estos temores Tu experiencia siempre Siempre enseñará a mi tiempo el tiempo tuyo y te empeñás en insultar el natural recorrido de la vida Que vida quiso ser y seguirá siendo y nada Nada ni vos misma puede cambiar ese curso Demasiado poco sé Pero vos

Si no querés el amor

Entonces por qué

MUJER DOS – Todo saber no puedo. No sé por qué lucho. En el amor no creo. Es cierto. En lo que llamás natural recorrido tampoco o es natural que un cuerpo renuncie a ser cuerpo porque otro joven cuerpo se interpone y le dice que la vida debe ser así y que adiós al deseo porque si madre has sido desear no deberías Creés que los hijos nacen del amor cuando del deseo son hijos Todos somos hijos del deseo No te engañes y si hay amor o lo hubo o lo habrá no importa Tan pronto llega como se va y sí. Sí. El deseo también. Pero el deseo calma su sed en el cuerpo y al amor no le alcanza el alma para calmarse. Por eso quiero ser cuerpo nuevamente Cuerpo. Cuerpo. Mujer entera de carne y hueso no imagen sagrada no idea ni sueño

Mujer.

Y si para ser mujer debo arrasar también con tu tiempo no-tiempo

Detenerme no puedo.

MUJER UNO – Guerra declarás a una mujer que otra cosa no ha hecho que ser mujer Tiempo decís que me falta entonces dámelo Como si tu odio no fuera tiempo que estás echando a paladas arriba de esta cabeza mía Tumba me siento Un sepulcro nuevo para tu vieja ira Ira de mujer sola descarnada con carne despreciada O qué

Deseo decís. Deseo.

Con amor deseo tendrías Pero no. Deseo sólo mueve tus palabras Tus palabras contra mí. Que hija soy entonces del deseo. Que tan fugaz como el amor haya sido Culpable no soy. Deseás y qué. Ganate entonces el deseo de quien desearte debería. No culpes a mi edad su indiferencia. Nada soy que pueda interponerse entre tu carne y la carne de tu deseo. Si carne somos En definitiva Qué diferencia hay entre la tuya y la mía. Si carne deseás porque mujer así te vas a sentir y no de otra forma y eso sentir de nuevo querés Y eso es lo que nos separa entonces

Entonces

Renuncio a mi carne para tu carne dejar libre

Renuncio a mi cuerpo para liberar tu cuerpo

Renuncio a mi tiempo para darte el tiempo que estás reclamando

Pero mujer ni hija ni nunca

MUJER DOS – Ah qué fácil parece hablar.

El deseo

MUJER UNO – Sí. El deseo.

MUJER DOS – Como si no supieras. Pero basta. No renuncio

pero luchar más no puedo

Contra el Tiempo.

Si la memoria del cuerpo despierta

Y el antiguo temblor la sangre altera,

Regresa pronto y tómame, en la noche

Recuerda, cuerpo, no sólo cuando fuiste amado,

No solamente en qué lechos estuviste,

Sino también aquellos deseos de ti

Que en los ojos brillaban claramente

Sí. Hija seguís siendo y lo seguirás. Naturaleza y tiempo contra mi deseo confabulan y vencen Esta guerra desigual Injusta. Como todas las guerras.

Resbalar quisiera. Resbalar.

MUJER UNO – Presiento que ambas

Las dos. Dos mujeres somos. Caemos en esta corriente inaferrable. El tiempo. Nada podemos hacer contra la suerte común que nos arrastra como arrastra a los humanos el humano destino. Dos mujeres.

Tiempo.

Tiempo.

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