1. Introducción

La Historia de la humanidad cuenta que el hombre inició su particular búsqueda por dominar la naturaleza a partir del dominio de su propio cuerpo. Antes de intentar dominar los objetos, los elementos químicos, la vida, nuestros antepasados deseaban controlar sus cuerpos, dominar sus movimientos para que con ellos pudiesen hacer cualquier cosa. Pues así surgió la acrobacia, una de las modalidades artísticas más antiguas, que remonta miles de años, utilizada y desarrollada por casi todas las civilizaciones importantes de nuestro pasado, como la Griega, la Egipcia y las Orientales (China, Mongolia, Japón y India), según comenta Blanchard y Cheska (1986).

La evolución del conocimiento sobre el cuerpo y los movimientos ha hecho que todas las manifestaciones culturales, incluso las artísticas, fuesen cambiando y adecuándose a las necesidades contemporáneas. En este sentido, todas las modalidades circenses, incluyendo por supuesto las Acrobacias, también evolucionaron, principalmente en los aspectos técnico, físico, expresivo-estético. Para las Acrobacias, así como cualquier otra actividad artística que utilice el cuerpo como vehículo expresivo, el desafío siempre fue y siempre será el de utilizar los movimientos para comunicar. Para eso, es necesario un estricto control de los aspectos técnicos y estéticos que envuelven dicha actividad. En la actualidad, existen decenas de modalidades acrobáticas circenses, algunas de carácter individual otras colectivas, que intentaremos discutir en este libro abierto.

Considerando nuestra tendencia hacía el desarrollo pedagógico de los contenidos expuestos en esta obra, trataremos de reflexionar sobre las exigencias físicas y psíquicas que conlleva este tipo de práctica, además de intentar discutir algunas de las variables que conforman el proceso de progresión que deben seguir los practicantes para que su actividad resulte segura y satisfactoria. Buscaremos señalar además, algunos de los aspectos que permiten la práctica segura de la acrobacia, como pueden ser las ayudas, los materiales de seguridad … Por último, intentaremos reflexionar sobre la necesidad de aplicar las diferentes técnicas acrobáticas dentro de un concepto estético y expresivo adecuado a nuestro momento sociocultural, sin olvidarnos de los matices que la práctica de la acrobacia conlleva cuando se aplica en ámbitos tan distintos como el educativo, el recreativo y el profesional-espectáculo (Bortoleto y Carvalho, 2004).

Finalizando esta breve introducción, queremos destacar el importante papel que juega la Acrobacia en el modelo actual de artes circenses. De acuerdo con una reciente publicación del Ministerio de Educación francés (1998: 110), la acrobacia conforma la base del trabajo corporal del circo moderno, y por eso merece especial atención por parte de las escuelas y centro de formación en las artes del circo.

2. Hacía un concepto de Acrobacia

Dado que establecer un concepto único y objetivo para la acrobacia se trata de una tarea altamente compleja, hemos decidido exponer algunos indicadores del significado de la acrobacia. En este sentido, según señala Coasne (2004: 41), la acrobacia es una “trasgresión” de las leyes de la física (de la mecánica newtoniana), de las reglas del movimiento humano, del riesgo, que provoca fascinación tanto para los que realizan como en los observan. La acrobacia representa el dominio del cuerpo y de sus posibilidades de movimiento. Una particular lucha contra las leyes de la física, una contradicción entre lo natural y lo antinatural (Soares, 2001). Es una actividad que se manifiesta especialmente en acciones motrices de alto grado de complejidad, en las que cuando mayor la condición de anti naturalidad más espectacularidad proporcionará a los observadores externos (público), tal y como arguyen Smoleuskiy y Gaverdouskiy (s/f). Una modalidad en que los automatismos aparecen como eje vertebrador, donde es importante un espacio y un tiempo estable para que se pueda alcanzar la mayor precisión posible de los gestos (Leguet, 1985). Una actividad donde la espontaneidad y la improvisación casi desaparecen del actuar artístico, dejando paso al entreno meticuloso y a la repetición incansable. Una secuencia acrobática, denominada por Leguet (1991) de encadenamiento, consiste en un programa motor, un algoritmo motor, según Parlebas (2001). Para alcanzar un buen nivel acrobático hace falta un trabajo prolongado, ciertas condiciones psico-físicas, mucha paciencia y extremo cuidado con la progresión de los ejercicios. Una práctica en la que la eficacia y la eficiencia están relacionadas con la alta precisión de los movimientos, donde los errores se pagan caros, al final es el propio cuerpo que está expuesto.

Acrobacias Pareja

Introducción

La acrobacia colectiva o grupo, también denominada Acrosport, Acrogym o según la terminología deportiva Deporte Acrobático, puede ser llevada a cabo entre dos o más personas, caracterizándose por ejercicios de equilibrio, fuerza, flexibilidad y agilidad. La tradición del Circo ha ofrecido grandes números en esta disciplina especialmente los realizados en pareja en los que la fuerza, el equilibrio, la contorción y los lanzamientos son la base para la actuación. En este tipo de actividad hay que diferenciar dos roles: el portor, persona que normalmente carga con el peso de los demás; y el ágil persona más ligera que normalmente sube sobre los portores y realiza los ejercicios de equilibrio y habilidad acrobática. Se recomienda una base física y técnica de acrobacia individual antes de introducirse en el trabajo colectivo, dado que esta modalidad requiere las mismas habilidades y semejante exigencias físicas. Además, tener una base ya trabajada permitirá centrarse en el aspecto más importante de esta modalidad: el sincronismo (sintonía, armonía…) entre las personas involucradas.

Aspectos a ser desarrollados: la comunicación, la confianza, las formas de presas y agarres, las figuras básicas, los puntos de apoyo y sustentación, los tiempos de los ejercicios (timing), etc..

Acrobacias Suelo

1. Introducción

Todas las habilidades construidas con un carácter anti-natural, es decir, que van en contra de la naturaleza de la motricidad humana, o que luchan por batir los límites físicos que envuelven el movimiento de los cuerpos, pueden ser consideradas acrobacias. Aunque el concepto de acrobacia sea confuso y de difícil delimitación, en nuestra opinión, todas las acciones motrices complejas que requieren un alto grado de pericia y que expresen movimientos poco habituales podrán ser incluidas en esta categoría circense. En este grupo de acciones estarán presentes aquellas que incluyan una fase de vuelo (total pérdida de contacto con el suelo), rotaciones en uno o más ejes del cuerpo, o bien inversión total del cuerpo (90 o más grados). En este apartado estaremos haciendo referencia especialmente a las acrobacias desarrolladas en el suelo o en otros tipos de superficies planas (elásticas o no, como es el caso del Tumbling), también denominadas acrobacia de piso, de tapiz, de alfombra o de tumbling. Evidentemente, muchos de los elementos acrobáticos que trataremos de describir en este texto pueden ser ejecutados en lugares o superficies distintas, aunque no discutiremos estas posibilidades ni tampoco sus consecuencias en la técnica de los movimientos.

2. La parada de manos

La parada de manos representa una importante destreza motriz dentro del proceso de formación de los artistas circenses. Unos de los primeros retos acrobáticos; un verdadero desafío que desde hace miles de años fascina el hombre, en su particular búsqueda por poder aguantarse o caminar sobre las manos. En la cultura circense esta habilidad también es denominada vertical invertida, puntal de manos, equilibrio de manos, apoyo invertido, equilibrio invertido, equilibrio vertical, vertical, o popularmente pino… todo un repertorio lingüístico que demuestra las diferentes interpretaciones que este ejercicio permite. Este tipo de equilibrio invertido puede ser ejecutado de forma estática o también dinámica, puede ser utilizado para desplazarse, saltar, subir y bajar escaleras, ejecutar trucos con las piernas y pies o incluso para ejecutar contorciones. La parada de manos se puede realizar directamente en el suelo, sobre “tacos de madera”, encima de mesas equipadas con los conocidos pulls o bengalas (barras metálicas con un taco de madera en la punta donde los equilibristas se apoyan). Además, es muy popular su realización en pareja, en la modalidad denominada mano a mano, y también sobre los demás materiales típicos de otras modalidades circenses, como el rulo americano, el cable o alambre, las pelotas de equilibrio, o las tradicionales sillas.

2.1. Análisis descriptivo…

En la parada de manos ideal todo el cuerpo debe estar perpendicular al suelo, formando una única línea. A partir de un bloqueo estable de hombros y cadera, se busca que no existan ángulos aparentes en estas articulaciones. Durante su ejecución se debe mirar las manos sin que la cabeza salga de entre los brazos (las orejas deben rozar los brazos), es muy importante mantener el tono corporal suficiente para no arquear o doblar la espalda o las piernas. Pese a la tensión que puede originar su práctica, el cuello debe estar relajado y la respiración debe fluir con normalidad. Los ajustes del equilibrio se hacen con la presión de los dedos en el suelo, intentando alterar lo menos posible la colocación del cuerpo. La distancia de las manos puede variar dependiendo del objetivo del equilibrio, aunque normalmente se utiliza como referencia la medida de la anchura de los hombros. Las manos deben estar colocadas de forma paralela, facilitando la posición óptima del centro de gravedad y distribuyendo de modo uniforme la superficie de apoyo. El acróbata debe buscar la mayor extensión articular desde el codo hasta el tobillo, buscando la sensación de estar empujando el suelo, dado que la posición estirada ofrece una mayor comodidad y, por consiguiente, permite aguantar más tiempo en equilibrio. Aunque en algunas situaciones el codo esté apuntando hacía atrás, lo que facilita el bloqueo del brazo, para equilibrios duraderos (más que 5 segundos) es aconsejable fijar los codos hacía fuera (laterales) para que se pueda hacer las micro regulaciones en el caso de pérdida de equilibrio. Por último, la punta de pies también debe estar en dirección vertical (apuntando hacía arriba), como un indicador de que el cuerpo está totalmente estirado.

2.2. Aprendiendo la parada de manos: consideraciones pedagógicas…

En primer lugar, antes de iniciar el proceso de aprendizaje es recomendable que el practicante tenga unas condiciones físicas mínimas que permitan sustentar su peso corporal a partir de los brazos, así como mantener los bloqueos y el tono necesario para este tipo de ejercicio. Ignorar estas consideraciones puede resultar en la frustración y también en el aburrimiento del acróbata que apenas está iniciando su carrera. Se aconseja empezar la práctica utilizando la pared como apoyo: primero haciendo la vertical con la barriga tocando la pared y luego de espalda. Una vez dominada la vertical estática, es fundamental aprender a disociar los diferentes segmentos corporales sin perder los bloqueos y la colocación que sustenta el equilibrio: por ejemplo se puede jugar con las piernas sin que hombros y caderas abandonen el encaje (retroversión pélvica). Posteriormente es recomendable que se practique la subida desde distintas posiciones (en pié, agachado, lanzando una piernas, con las dos piernas a la vez, con piernas estiradas o flexionadas…) y también los distintos giros (cambios) que se pueden hacer en este equilibrio (hacía fuera y hacía dentro con ambas manos). Por último, solamente después de dominar la parada de manos con total seguridad y con la técnica correcta, es que el acróbata está apto a iniciar la práctica de movimientos de piernas, contorciones, equilibrios con una mano, planchas, trucos dinámicos (saltos, giros, etc.) y sobre distintas superficies y/o variados objetos.

3. La Rondada

Desde hace muchos años y hasta no hace demasiado, se ha interpretado la Rondada de distintas formas, especialmente como una “rueda saltada” o una “rueda empujando” cayendo con los dos pies juntos y acabando de cara al lugar de donde se inició (Leguet, 1985: 126; Soler, 1981: 15). Es decir, una rueda con un cuarto de giro, un movimiento con un total de 180º de rotación (90 en la rueda y 90 después) acabando con los dos pies juntos,

3.1. Análisis descriptivo

Con el paso de los años la necesidad e inquietud de realizar más y más dificultosas acrobacias, la rondada, igual que casi todas las acrobacias, ha ido evolucionando, fruto de diferentes estudios y también por el mayor y mejor conocimiento y medios de los entrenadores. Todo eso con el único fin de mejorar sus posibilidades, o mejor, de provocar más velocidad, de evitar la aplicación y uso de fuerzas, esfuerzos o movimientos que resulten inútiles y contraproducentes. Estos avances permitieron evolucionar hacia una acrobacia de mayor dificultad y técnica, y por consecuencia, hacer que esta resulte más efectiva y nos dé más posibilidades para acrobacias más espectaculares y complejas. La rondada es un elemento acrobático de transición, que pretende modificar la orientación del impulso, de frontal a dorsal, en una serie que tiene como fin principal la generación de velocidad hacia atrás (impulso horizontal). Esta velocidad, si conseguimos usar los ángulos de posición e incidencia y fuerzas adecuadas, puede convertirse en impulso vertical, que es en definitiva, lo que necesitamos para poder realizar grandes acrobacias… ¡altura! Con la intención de optimizar esta generación de velocidad que nos proporciona una rondada “técnicamente correcta” (recordar que existen diferentes modelos técnicos, efectivos y válidos de acuerdo al contexto y a los objetivos de los acróbatas), las últimas tendencias en el trabajo de este elemento acrobático, especialmente debido a las investigaciones biomecánicas al respecto, nos dicen que la fase de repulsión o empuje del suelo, es más efectiva con dos manos a la vez, en contrapartida de lo que se hace habitualmente, una primero y otra después…¡Tremenda deducción lógica! Eso debería darnos que pensar, al final los impulsos hacía atrás o adelante son más efectivos que los laterales debido a la estructura corporal y, además, empujar con las dos manos a la vez mejora el control de la dirección y aumenta la potencia del impulso. Según este razonamiento, si conseguimos combinar una entrada de manos juntas y una buena repulsión de hombros lograremos una fase de vuelo después del empujón mucho más grande que la que genera un rondada convencional, una fase de vuelo más grande es, necesariamente, una fase de vuelo que dura más tiempo y por tanto, en esa fase es donde tenemos que realizar los 180º de giro. La primera parte pues consiste en realizar una entrada de paloma (si nos es más cómodo con una mano más adelantada, pero con los hombros alineados, tal y como sugieren Smoleuskiy y Gaverdouskiy (s/f: 233) y empujar (repulsar) con nuestros hombros. El contacto de las manos con el suelo debe ser realizado cuando el cuerpo aún tiene mucha velocidad y de forma horizontal, sin que se observe un vuelo mayor de lo necesario, produciendo una repulsión vertical, o mejor, un cambio en la orientación de las fuerzas. Después, al comenzar la fase de vuelo posterior al apoyo de manos, realizamos el medio giro Incidiendo en la colocación de nuestro cuerpo durante la fase de vuelo posterior al apoyo, podemos obtener diferentes resultantes: atrás, arriba…más atrás…aunque eso depende de otros factores como nuestra condición física y los objetivos de la rondada, como por ejemplo, la preparación para un flic-flac, un tempo o para un mortal. Realizar una rondada, tal y como acabamos de describir, no tiene más dificultad que la de realizarla, quizás después de algún intento infructuoso y algún golpe sin demasiadas consecuencias. Ahora bien, aprender una rondada capaz de ayudarnos a realizar posteriores acrobacias ya es harina de otro costal. Lo importante aquí, aunque este modelo pueda parecer extremadamente distinto a los empleados por la mayoría de los entrenadores de acrobacia, es que se plantea un nuevo concepto de rondada; un movimiento realizado casi totalmente en posición planchada (estirada) con una repulsión basada en el bloqueo total del cuerpo y su “rebote” con la superficie, lo que permite un segundo vuelo que debe ser suficiente para colocar el acróbata de pié con inclinación variante según lo que se pretenda ejecutar a continuación.

3.2. Consideraciones pedagógicas

Para facilitar el proceso de aprendizaje proponemos unos ejercicios “educativos”, que permiten aprender progresivamente la técnica que acabamos de mencionar, optimizando cada una de las partes de la rondada, además de permitir una mejora de las capacidades físicas que son necesarias para realizar dicha acrobacia “correctamente” a partir de la propia repetición:

1-Colocación del cuerpo en la entrada, apoyo de manos, repulsión sobre un trampolín y ½ giro Repulsión sobre el trampolín

2-Repulsión en el trampolín con ½ giro cayendo de espalda en la colchoneta repulsión cayendo en la colchoneta

3-Repulsión en el trampolín con ½ giro y recepción de pié sobre la colchoneta Repulsión cayendo de pié en la colchoneta

Al hacer estos ejercicios, debemos realizarlos desde unos 2 o 3 pasos de carrera y un antesalto (“taycov o falseta”), pero no debemos nunca olvidar que el antesalto se realiza hacia adelante si queremos una rondada efectiva para generar más acrobacia, pasando la cadera delante de la rodilla para colocar las manos lejos. El ángulo de incidencia en el suelo también condiciona la capacidad de empuje de los brazos, por lo que, cada repetición debería estar supervisada por un técnico, entrenador o compañero que fuese capaz de corregir todo lo que se desvía de la acrobacia ““ideal”. Por último, es importante tener en cuenta con qué material contamos: si la superficie sobre la que saltamos es dinámica (elástica o que produce impulso), podemos aplicar una técnica perfecta, pero si la superficie es dura debemos tener más cuidado y hacer los ajustes necesarios. Naturalmente, si la superficie es absorbente o blanda, todo será más lento y las fuerzas de acción-reacción que intervengan (como por ejemplo la repulsión de brazos o la acción de correr o saltar) se verán mermadas. Por ello, debemos discernir estas variaciones y aplicar en cada caso lo que nos interese más, adaptando la técnica, es decir, las fuerzas, la dirección, la colocación corporal y el tiempo.

3.2.1. Reflexiones sobre una versión alternativa de Rondada

Presentamos también una versión alternativa, más parecida a los modelos mayoritariamente empleado, para que se puedan hacen las comparaciones y distinciones oportunas. En este caso, la entrada debe ser ejecutada con una pierna más adelantada que la otra, colocando las manos lo más lejos posible del último pié de apoyo, sin la necesidad de realizar un vuelo (salto). Se debe apoyar las dos manos a la vez ya totalmente alineadas hacía atrás (con los 180 grados de rotación). El rechazo del impacto con el suelo (repulsión) se hace manteniendo el cuerpo bloqueado en posición estirada y empujando con los hombros sin flexionar los brazos. Durante el vuelo posterior al empuje de manos intentar ponerse de pié sin que el cuerpo tenga que hacer ningún tipo de flexión, o sea, usando muy poca corbeta. En el caso de que el alumno quiera realizar un flic-flac a continuación, la rondada debe finalizar con una ligera inclinación hacía atrás y en el caso de querer ejecutar un mortal finalizar totalmente de pié. Para una rondada más eficiente, se recomienda mantener la cabeza totalmente entre los brazos, el pecho cerrado (posición de cuchara), además de juntar las piernas lo antes posible ya que las dos juntas originan un impulso más fuerte y más estable tanto respecto la orientación espacial como en la capacidad de mantener el bloqueo. Eso significa que para ajustar la posición del cuerpo para los movimientos sucesivos no se debe flexionar el tronco respecto las piernas, sino que finalizar la rondada con más o menos inclinación respecto al suelo.

4. El Flic-flac hacia atrás

4.1. Análisis descriptivo

Todos los elementos acrobáticos pueden ser trabajados según diferentes modelos técnicos, adecuados a las intenciones personales del practicante así como a la cultura que envuelve la práctica. Los modelos técnicos orientales, utilizados con frecuencia en las escuelas de circo de China, Corea y Mongolia en la enseñanza del flic-flac, producen un movimiento veloz, con una forma circular, con notable arqueo de espalda y poco desplazamiento horizontal, siendo bastante adecuado para actuación en la calle. No obstante, gracias a la aportación de los modelos empleados en la Gimnasia Artística de alta competición, observamos especialmente durante la última década un considerable avance en la técnica de ejecución del flic-flac. Este modelo, basado en las leyes de la mecánica clásica newtoniana, fue desarrollado científicamente para optimizar el rendimiento de los gimnastas según los patrones más eficaces de movimientos sobre el practicable de suelo y/o situaciones donde el acróbata se mueve sobre superficies especiales, como el tumbling. Con este modelo se busca disminuir los ángulos del cuerpo, la utilización de las corbetas y flexiones del cuerpo pasa a ser mínima, pretendiendo un flic-flac lo más estirado (recto) posible. En consecuencia vemos una acción de mayor amplitud, más bloqueada, que origina mayor energía horizontal y por tanto, más energía vertical (más altura), permitiendo así, llevar a cabo saltos de mayor complejidad a continuación (dobles mortales, dobles con piruetas o incluso el triple). A partir de una posición inicial en pié, con los brazos elevados y cabeza entre los brazos (mirando hacía adelante), se flexiona ligeramente las piernas (sin perder los bloqueos de cadera y hombros), dejándose caer atrás (desequilibrio). Cuando el practicante ya no puede controlar el desequilibrio (alrededor de los 45 grados de inclinación) se impulsa con las piernas forzando ligeramente los brazos (hombros) atrás para la ejecución del primer vuelo. Tras el apoyo de las manos en el suelo (con brazos estirados) se debe realizar una rápida repulsión de hombros (empujar el cuerpo para arriba) con un movimiento simultáneo de cierre (pasar de ligero arqueo a ligera carpa – corbeta) realizando el segundo vuelo, y finalizando el movimiento en pie con la misma colocación corporal de la posición inicial. La distancia entre los apoyos (pies – manos – pies) debe ser aproximadamente del tamaño del cuerpo del alumno (medido de los pies hasta los dedos de la mano con brazos elevados).

4.2. Consideraciones pedagógicas

Se aconseja iniciar el aprendizaje del flic-flac por el modelo deportivo (más estirado) dado que luego permite una rápida adaptación (transferencia) al modelo oriental (más doblado). El camino contrario no presenta la misma facilidad de alteración del esquema técnico. Uno de los lugares más cómodos y beneficiosos para la práctica del flic-flac es la cama elástica, dado que permite ejecutarlo sin la necesidad de la rondada (movimiento usualmente utilizado antes del flic-flac) y con impulso suficiente para mantenerse en posición estirada (bloqueo) permanentemente. También es importante que las ayudas sean realizadas siempre en los hombros y piernas y no en la zona lumbar (caderas) como de costumbre, evitando que el cuerpo arquee. Este tipo de ayuda permite que los bloqueos de hombros y cadera permanezcan inalterados durante toda la ejecución del flic-flac. Por último, recordar que el flic-flac adelante mantiene las mismas características del modelo que acabamos de exponer, por lo que todas estas consideraciones deben ser respetadas de igual manera.

5. El salto mortal hacia atrás

5.1. Análisis descriptivo

El salto mortal atrás es una de las acrobacias más simples y de más rápido aprendizaje, si contamos con las condiciones físicas y materiales adecuadas. Realizar un salto mortal hacia atrás, consiste en, mediante una impulsión de las diferentes cadenas cinemáticas (piernas, brazos, tronco, …) realizar un salto hacia arriba con un giro de 360º sobre el eje transversal del cuerpo en dirección a la espalda, tomando como eje o línea de rotación imaginaria los hombros, para volver a estacionar de pie. En este artículo nos centraremos en la posición agrupada (encogida), aunque este salto también puede ser realizado en carpa o planchado. El mortal ideal debe realizarse, subiendo (lo más vertical posible) primero los brazos y los hombros, acción que nos permitirá ganar altura en el salto (a más altura, mas espectacularidad y sobre todo, más seguridad en la acrobacia), después usaremos la impulsión de piernas, que realizaremos con todas las articulaciones de las piernas, en caso de realizar el mortal desde parado, o solo botando con la articulación del tobillo y bloqueando el resto, en el caso de realizarlo desde una acrobacia previa (rondada, flic-flac o tempo por ejemplo). En este último caso, transformaremos en altura (impulso vertical) la inercia lineal (fuerza horizontal) mediante el bote. En adelante deberíamos diferenciar, al primer gesto con flexión semi-profunda de la pierna lo que llamamos “saltar”, al segundo, con una rápida acción del tobillo y una mínima o inexistente flexión del resto de articulaciones de la pierna, lo denominamos “botar”. La rotación sobre el eje transversal debe ser disparada por un rápido movimiento bascular de cadera direccionando inmediatamente las rodillas hacia arriba y produciendo una rotación ascendente (la cadera pasa por encima de los hombros – del eje de rotación). Terminada la rotación se produce el despliegue (apertura del cuerpo) preparando la recepción en el suelo, que debe amortiguar el impacto producido. Los brazos juegan un papel fundamental en esta fase final, por lo que deben ir constantemente alineados paralelamente abriéndose ligeramente hacia la lateral (sin romper el bloqueo del pecho – hacia dentro) en el momento del contacto con el suelo, aumentando así la estabilidad del cuerpo (equilibrio). En definitiva, el salto mortal posee tres fases principales: la ascensión (ganar altura), la rotación (modificar la orientación del cuerpo) y el aterrizaje (“timing” o momento de apertura y llegada) (Smoleuskiy y Gaverdouskiy, 1991; Smith, 1982).

5.2. Consideraciones pedagógicas

Los errores más comunes en este salto, independientemente de si lo realizamos desde parado o desde una acrobacia previa son: a) Tirar la cabeza hacia atrás: esto implica en acotar la altura (desviar la trayectoria de la parábola) y por consiguiente disminuir la seguridad en la realización de la acrobacia (desplazar la cabeza de entre los brazos expone al practicante a un riesgo innecesario en el caso de una caída). Este gesto incorrecto disminuye además la velocidad y la inercia (fuerza) de la rotación. Saltar hacia atrás en vez de hacia arriba: este error tiene las mismas consecuencias que el anterior. b) No levantar el tronco, no abrir el cuerpo totalmente en el momento de la recepción o mover los brazos de forma descontrolada (girar o balancear a los lados) Iniciar y/o finalizar el salto sin una clara referencia visual: la cabeza debe estar levantada, entre los brazos, mirando hacia adelante y no hacia el suelo.

Ambos fallos técnicos impiden progresar hacia acrobacias más complejas o estilizar este mortal atrás. Además, ambos son consecuencias de un reflejo que todos poseemos y que nos intenta proteger de posibles situaciones de riesgo. Controlar estos instintos y otros aspectos emocionales que envuelven el proceso de aprendizaje es fundamental, y representan un paso fundamental hacia un verdadero control (dominio) propioceptivo del cuerpo en el espacio y el tiempo.

Por otro lado, las ayudas deben incidir en dos puntos: uno en la cadera (zona lumbar) ayudando en el movimiento de rotación de modo que sea realizado con un giro de cadera por encima de los hombros. Y luego, en la parte superior de la espalda (ligeramente abajo de la cervical) que nos permite frenar cualquier movimiento “indeseado” de cabeza y cuello, además de mantener la orientación vertical de impulso y proteger esta zona que es la más importante (vital). El la fase final (recepción) es importante ayudar al practicante a frenar el movimiento de inercia que produce la rotación (ver Araújo, 2003: 80-81). Se debe evitar coger el practicante por la ropa, acción que puede originar fracturas o lujaciones en los dedos de la persona que ampara. Las ayudas en las piernas pueden estimular un exagerado cierre del cuerpo (un agrupado muy cerrado, tal y como defendían las técnicas más antiguas como las que exponen Kalakian y Holmes, 1973 y Stuart, 1978) y una rotación de rodillas hacía el tronco (fallo grave).

Para realizar el mortal atrás, necesitamos de una buena preparación física de piernas, particularmente de fuerza rápida (de explosión – reacción), y un mínimo de coordinación con el fin de combinar adecuadamente el movimiento de las diferentes cadenas cinemáticas que intervienen, ya que si variamos el orden de las acciones, el resultado variara ostensiblemente (ley de coordinación de los impulsos parciales). No olvidemos que cuando sumamos fuerzas en vez de números, el orden de los factores si altera el producto. Ordenados según una progresión de dificultad, los educativos clásicos y de probada eficiencia para aprender el mortal atrás son:

1. En la espaldera elevar la cadera subiendo las rodillas en dirección al techo (brazos estirados, cabeza colocada entre los brazos)

2. Con una colchoneta en altura (plano elevado), saltar a caer de espaldas en posición agrupada. Figura 2

3. Con una colchoneta en altura, saltar a caer sobre la parte alta de la espalda en posición agrupada. Figura 3

4. Saltar agrupando en el momento oportuno con un apoyo (ayuda) en la espalda que frene la rotación: se usa para aprender a controlar la ascensión y el momento (timing) del inicio de la báscula de cadera hacía arriba. Figura 4

5. Con manipulación (ayuda o loncha que es menos recomendada) partiendo del mini-trampolín y/o del suelo (tumbling) Figura 5

6. Sin manipulación impulsando en el minitramp o en la cama elástica Figura 6

Una vez que la potencia de piernas sea suficiente y que el acróbata consiga reconocer el momento del inicio de la rotación, su ubicación en el espacio durante todo el movimiento y el momento de apertura para la recepción, podemos realizarlo en el suelo sin ayuda, pero con vigilancia hasta que el numero de repeticiones sea suficiente para que el practicante haya estabilizado todas las fases del salto y muestre cierta automatización de las acción completa. Recomendamos dedicar el tiempo que sea necesario para cada uno de los educativos, evitando así los “vicios” (movimientos incorrectos) que luego serán muy difíciles de modificar y que impidieron la evolución hacia acrobacias más complejas.

6. La paloma hacia adelante

6.1. Análisis descriptivo

En la actualidad, el trabajo de la acrobacia adelante en su estado más avanzado, es decir, el del alto rendimiento gimnástico, es procedimental, biomecánica y técnicamente igual al trabajo de la acrobacia hacia atrás. El planteamiento usado para trabajar acrobacia adelante, nos habla también de segmentos rígidos (bloqueos), de cadenas cinemáticas que se mueven en un orden concreto y con una intensidad determinada en cada caso. Todo esto se vuelve muy fácil y lógico si trabajamos sobre una superficie preparada para ello, dinámica a la vez que ligeramente absorbente de impactos. En el Circo, así como en otras actividades deportivas y/o artísticas en las que la acrobacia juega un papel importante (breakdance, capoeira, streetdance, danza contemporánea, etc.), se puede llegar a ejecutar diferentes movimientos acrobáticos en una superficie rígida, como el hormigón. Pero este es un tema diferente, por eso cada uno debe evaluar sobre el terreno en que y cómo debe variar la técnica correcta para una ejecución eficaz.

¿Cómo definimos la técnica correcta? ¿Cómo sabemos que esa técnica sobre la que hablamos es la correcta? Pese a la complejidad de estas preguntas sabemos que la técnica más correcta en acrobacia es la que nos permite hacer más acrobacia a partir de ella.

6.1. Análisis descriptivo

Para realizar una paloma (una inversión adelante con apoyo de manos) partiremos desde un antesalto, cuanto más bajo y largo mejor (aunque es menos estético) dado que mecánicamente es bastante más efectivo. A partir de ese principio el apoyo de manos en el suelo debe de ser con las manos lo más lejos posible del pie que está mas adelante, lo suficientemente alejadas para que el ángulo hombro/tronco no esté cerrado (90 grados o menos sería poco eficiente), pero que a su vez nos permita apoyar las manos en el suelo sin tener que saltar hacia adelante. Para realizar esta acción debemos flexionar la rodilla más adelantada sin causar ángulos (flexiones) innecesarias en el cuerpo (cuando más rectos – menos ángulos – mejor).

Cuando se produzca el contacto de las manos con el suelo, hay tres acciones que coordinar importantes:

a) Empujar (saltar o talonear) con la pierna que nos queda en apoyo, seguir subiendo la pierna que tenemos levantada, y, cuidado que esto es probablemente lo más importante, repulsar (saltar o empujar) con las manos. Siii Amigo!! Saltar con las manos o la repulsión !!! La panacea de la acrobacia! Podemos saltar igual con los pies que con las manos (reflexión y frase de mi amigo Fernando Siscar, entrenador del equipo nacional de gimnasia). Bueno, quizás con las manos un poco menos, pero es una técnica que debemos dominar si queremos avanzar en acrobacias de cualquier tipo: LA REPULSIÓN

Para “saltar con las manos” o “repulsar”, como se dice en argot gimnástico, el brazo debe estar totalmente estirado y con las articulaciones de codos y hombros bloqueadas completamente, con rotación del codo hacia afuera hasta quedarse encajado. Dado el impacto que produce esta acción en el cuerpo es importante mantener la cadera encajada y una buena colocación de tronco y piernas para que la energía no se escape o diluya hacía otras direcciones.

b) A continuación y de una manera lo más explosiva posible, al apoyar la mano en el suelo, dislocaremos con rapidez la articulación del hombro, a la vez que realizamos con el mismo un movimiento de anteversión desde la posición en que se encuentra hasta finalizar la anteversión, ligeramente por detrás del ángulo plano del hombro.

Esta acción de repulsión es la que provoca parte de la inversión adelante, y de ella (de su potencia y dirección) depende toda la amplitud que le queramos dar a la segunda parte de la paloma y es con seguridad de donde nacerá más acrobacia. Así que, merece la pena trabajar este aspecto técnico de la paloma con especial atención y aprender algunos ejercicios para potenciarlo y automatizarlo perfectamente. Como ejemplo de educativos podemos mencionar los siguientes ejercicios:

c) Pasada la fase de repulsión, insistimos PASADA la fase de repulsión, se inicia el vuelo mientras la fuerza de rotación que nos ha imprimido la suma de fuerzas de la carrera y antesalto, el impulso de piernas y la repulsión misma, nos hace rotar e incorporarnos de pie, siempre buscando una referencia visual (cabeza entre los brazos mirando hacía adelante).

Dependerá de si queremos continuar con alguna acrobacia más después de la paloma o de si solo queremos hacer una paloma y un elegante salto, o simplemente una inversión hacia adelante, que al final de la paloma provoquemos o no la acción de volver a botar, reservando el impulso de piernas (chute, dar talón, etc.) al final del vuelo o lo realizamos al principio. Si utilizamos la impulsión de piernas en el momento de repulsar, nuestros pies quedaran adelantados al llegar al suelo, eso hace muy difícil progresar en modo de otras acrobacias. Si por el contrario, retrasamos al máximo la utilización de esta cadena cinemática de piernas, será nuestra cadera la que quedará ligeramente adelantada, lo que nos dará velocidad lineal hacia delante y por consiguiente posibilidad de nuevas acrobacias, como por ejemplo, flic-flac adelante, pese o mortal adelante.

No podríamos dejar de mencionar que la paloma también puede ser ejecutada con las piernas separadas, lo que posibilita enlazar diferentes movimientos como la rueda u otra paloma. Además, la paloma de piernas separadas es una acrobacia de menor impacto, más segura y bastante visual, ideal para los espectáculos de Circo.

6.2. Consideraciones pedagógicas

También podríamos abordar o mencionar algunos ejercicios específicos para la preparación física (para los bloqueos, fuerza de hombro, potencia de pateo, flexibilidad de piernas y espalda) de movimientos que componen la paloma, ejercicios que nos ayudarían en casi todos los elementos acrobáticos. Finalmente nos gustaría indicar que, pese a la posibilidad de realizar acrobacias como la paloma en superficies duras y/o absorbentes, esta práctica implica en un alto desgaste corporal y, por consiguiente, en una mayor probabilidad de lesiones y de accidentes. Debemos reconocer que la estructura del cuerpo humano no es precisamente adecuada a la acrobacia (habilidades anti-naturales) especialmente en superficies duras donde el impacto consecuente es de considerable importancia.

7. El flic-flac hacia adelante

En el pasado número de Ambidextro analizamos la técnica y la progresión pedagógica de la “paloma adelante”, y, aunque podríamos simplemente haber nombrado la posibilidad de realizar un flic-flac adelante partiendo del mismo modelo técnico de una paloma añadiendo una toma de impulso con los pies juntos preferimos tratarlo en otra oportunidad dado que el tema nos parecía lo suficientemente importante como para eso.

7.1. Análisis descriptivo

¿Por qué, al igual que la paloma, es tan importante aprender a ejecutar un flic-flac adelante? Una vez más queremos recordar que para realizar acrobacias tenemos dos necesidades básicas: velocidad y altura. Cuando más compleja sea la acción (el elemento acrobático) que nos gustaría ejecutar más velocidad y altura vamos a necesitar. En este sentido, el flic-flac adelante es la única posibilidad de aumentar la velocidad que hemos conseguido a partir de la paloma adelante, un medio imprescindible para poder llevar a cabo saltos mortales en las secuencias acrobáticas hacia delante. ¡Esto es así por varias razones! La primera consiste en que si queremos ganar más velocidad (y con ello más rotación y más posibilidades de conseguir altura), después de una paloma, finalizada con los pies juntos, sólo nos quedará la opción de saltar hacia adelante buscando una inversión pasajera, o sea, un volteo adelante con apoyo en las manos: un flic-flac adelante. La posición ideal para conseguir un buen flic-flac adelante es un final de paloma un poco pasado de pies, es decir, acabándola con inclinación adelante. Pese a eso, para aprender este elemento comenzaremos sin la paloma previa con la finalidad de reconocer cada sensación (fases) de un flic-flac antes de juntarlo a una paloma, o antes de usarlo como preparación para un salto mortal. La diferencia más significativa a la que deberemos habituarnos es a que tendremos que iniciar el volteo adelante sobre las manos desde un bote con los pies juntos, y, para mecanizar esto, realizaremos flic-flac desde un antesalto, botando con los pies juntos sobre un trampolín (de madera/fibra/molles) y apoyando las manos sobre una colchoneta de alta densidad (firme). Las ayudas, cuando necesarias, deben procurar estabilizar el bloqueo de los hombros, evitando flexiones (avanzar o cerrar los hombros – ir pasado de hombros), y consecuentemente la pérdida de fuerza y de la capacidad de repulsión. Este ejercicio requiere una especial preparación física de miembros superiores (hombros, brazo, muñecas, etc..), buena flexibilidad de espalda, hombros y piernas.

Una vez superada esta primera etapa del aprendizaje (movimientos debidamente mecanizados, corregidos, etc.), nos centraremos en la parte segunda de la técnica que es exactamente como definimos en la paloma: la repulsión. Esta sin lugar a dudas, es la parte más importante y compleja de los volteos adelante (acrobacias con apoyo de manos).

En la edición anterior describimos al detalle la mecánica de la repulsión y todos los interesados en el flic-flac deberían hacer un pequeño recordatorio. Recordemos que la repulsión es una acción que pretende impulsar el cuerpo hacía arriba, invirtiendo nuestra posición respecto al suelo: un salto con las manos. Una acción que depende de un correcto bloqueo de los hombros, de brazos bien estirados y firmes, y de la acción de talones (pateo) para que la inversión sea eficaz. Un flic-flac debe tener además, una extensión mínimo (amplitud) del doble del cuerpo del ejecutante (alguien que mide 1,70 metros debe buscar un flic–flac de aproximadamente 3,00-4,00 metros – recordemos que la amplitud horizontal luego puede ser convertida en altura). Para aquellos que dispongan de una cama elástica (trampolín acrobático – preferentemente instalado a la altura del suelo) el aprendizaje puede ser mucho más sencillo y menos impactante. En este aparato el educativo más común se realiza de la siguiente manera: el ejecutante lleva a cabo un pequeño salto vertical en uno de los extremos de la cama elástica y a continuación otro salto con una inclinación de unos 45 grados hacia delante, suficiente para que el apoyo de manos sea realizado en el centro de la cama elástica. Una vez proyectado el cuerpo y realizado la repulsión de manos la finalización debe ser realizada en la otra extremidad. Recomendamos algunas medidas de seguridad especiales para esta superficie elástica, como por ejemplo, que un compañero lance una colchoneta fina en la zona de aterrizaje después del apoyo (bote) de manos para frenar la finalización del ejercicio y evitar que salga disparado para fuera de la cama. También es recomendable un buen preparo físico de hombros (flexibilidad y fuerza para mantener el bloqueo) dado el impacto que produce la repulsión en esta superficie. Cuando se ejercita sobre la cama elástica no hace falta el uso del pateo como agente de cambio de orientación espacial o como acelerador del desplazamiento. Se debe concentrar en mantener el cuerpo lo más recto posible (bloqueado en posición extendida – plancha), con el pecho cerrado y con angulaciones sutiles (ligera flexión en el primer vuelo <antes de la repulsión> y ligero arqueo en el segundo (después de la repulsión>) durante los desplazamientos. Toda la energía necesaria para realizar el flic-flac será ofrecida por la cama-elástica en respuesta al salto previo.

7.2. Consideraciones pedagógicas

¿Cómo juntar un flic-flac con una paloma?

Si queremos un flic-flac después de una paloma, nada más nos servirá para ganar velocidad que posteriormente y mediante las angulaciones adecuadas podremos convertir en altura y rotación. Si tenemos en cuenta que para que el flic-flac sea efectivo necesitamos que tenga una buena velocidad lineal adelante, esto sólo nos deja una posibilidad…tenemos que acabar la paloma con mucha rotación y una correcta angulación adelante (inclinación). Para eso debemos aplicarnos especialmente en la repulsión para retrasar al máximo el chute (también denominado pateo o impulso de piernas). Recordemos que es imprescindible una paloma muy bien ejecutada para que el flic-flac pueda ser realizado con la técnica adecuada. Aquí, amigo practicante de la acrobacia y lector, cuando necesitamos unir varias acrobacias, es donde comienza a ganar importancia el hecho de haber seguido todos y cada uno de los pasos de las acrobacias anteriores, cuando necesitamos unir varias acrobacias… todo un clásico para las combinaciones, enlaces…Y AHORA!!!! MÁS DIFÍCIL TODAVÍA!!!!

Una vez finalizado el aprendizaje correcto de esta mini-serie de acrobacias adelante y constatando que finalizamos el flic-flac con mucha velocidad y posibilidad de bote, estaremos en condiciones de empezar a pensar en nuestro siguiente reto: el mortal adelante, acrobacia que será explicada en la siguiente publicación. Con esto conseguiremos realizar series acrobáticas de más de 3 elementos adelante, algo extremadamente complicado y que requiere un buen nivel físico y técnico.

Aconsejamos a todos los interesados en aprender el flic-flac adelante que revisen nuestra descripción del flic-flac atrás, publicada en la edición de septiembre del 21004 de esta misma revista, dada las similitudes técnicas-estructurales que mantienen dichos elementos acrobáticos.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPrint this page